24/07/2008 | 1047
DECLARACION DE LA AGRUPACION MARXISTA REVOLUCIONARIA DE BOLIVIA

Bolivia: Los trabajadores deben intervenir en la crisis

Para aplastar a la derecha y arrancar los reclamos de 2003

Para el 10 de agosto los trabajadores han sido convocados a votar en el Referendo Revocatorio que debe disponer si el Ejecutivo nacional y ocho prefectos continúan en sus puestos.

La ley que consagró el Referendo fue impulsada por Podemos, un partido que representa los intereses de la burguesía minera y de los pulpos petroleros, y tuvo el apoyo vertiginoso del partido de gobierno, el MAS.

Con el resultado previsto hasta el día de hoy por las encuestas, el gobierno nacional y unos seis de los ocho prefectos quedarán en sus puestos.

Es decir nada (o casi nada) cambiará.

El vicepresidente García Linera llamó con antelación a este desenlace «un empate estratégico» entre la oposición (que había protagonizado el referendo de Santa Cruz el 4 de mayo) y el gobierno. Quien dice «empate» dice búsqueda de un arreglo entre el gobierno, la oligarquía y el capital extranjero.

¿Pero no ha sido ésta la política del gobierno del MAS, al que las masas votaron en 2005?

Trabajador, compañera, joven, repase estos datos.

La nacionalización del petróleo bajo control de los trabajadores fue convertida en los contratos de producción con los privados, lo que impidió una nacionalización sin indemnización que era un componente clave en una salida para el pueblo boliviano. Los nuevos contratos hasta dejan en manos del Estado la exploración, es decir la inversión de mayor riesgo. La producción y la búsqueda de reservas están estancadas.

«Con todas las modificaciones, nuestra rentabilidad es igual a la anterior», acaba de declarar Repsol-YPF, que algo sabe del asunto.

La nueva Constitución no contiene un solo punto que amenace la dominación social de la oligarquía y de los pulpos internacionales. El artículo que limita el tamaño de de los latifundios quedó sujeto a la aprobación de un referendo. Se preguntará: «¿Qué extensión de tierra será considerada latifundio, más de 5.000 hectáreas o más de 10.000?». La respuesta carece de importancia porque nadie impide a los oligarcas fraccionar los predios para disimular la tenencia de grandes extensiones y evitar el pago de impuestos. Hace mucho tiempo el gobierno anunció el inicio del trámite de expropiación de 206.000 hectáreas, 180.000 en el sur de Bolivia, medidas restringidas, sujetas a trámite y que pueden aún formar parte de un pacto más general con la oligarquía.

El 4 de mayo la abstención en el referendo organizado por la derecha en Santa Cruz llegó al 40%, en una elección dominada por los matones de la oligarquía. Este 40% es la medida de lo que se podría haber logrado si la voz de orden era movilizar a las masas para impedir el atropello de la derecha, que pretende un estatuto por el que dispondría de la tierra, el petróleo y el gas. La voz de orden del MAS fue someterse a las mediaciones, a la Iglesia, a la Unión Europea y en definitiva dejar actuar a la derecha.

La propia derecha ha tomado nota de esta política. Quienes antes decían: «Que se vaya el indio de mierda» hoy dicen: «El problema no es Evo, sino los sectores radicales de su gobierno», como acaba de declarar el titular de Cainco.

Trabajadores: aunque duela reconocerlo, el gobierno nacionalista del MAS ha fracasado en lo que fueron los reclamos firmados con sangre en la rebelión campesino indígena obrera de 2003.

Así las cosas, hay que actuar de acuerdo y de acuerdo con las circunstancias que vivimos.

El pueblo irá a votar porque a pesar de este balance piensan que el gobierno es el mal menor, por un lado, y que una victoria electoral será un arma contra los prefectos de la oligarquía (aunque el sufragio no resolverá la crisis).

Llamar a la abstención es estéril, es llamar a «revocar a todos» sin ningún sustento ni perspectiva.

Por lo tanto proponemos votar contra la revocación del Ejecutivo nacional, y por la revocación de los prefectos de la derecha.

Denunciamos, al mismo tiempo, la tendencia al compromiso y aún al acuerdo estratégico entre el gobierno del MAS y la oligarquía y el capital extranjero.

Llamamos a un voto sustentado en métodos revolucionarios de agitación y organización y en un programa:

* Nacionalización real del petróleo y las minas.
* Expropiación de latifundistas y grandes capitales agrarios para hacer la revolución agraria.

* Nacionalización de la banca y el comercio exterior.
* Impugnación de la Constitución aprobada por el MAS.
* Nueva Constitución y nueva Constituyente, convocada por las organizaciones obreras y campesinas.

Llamamos a la unión con la masa indígena urbana y campesina y con los pobres de las ciudades en función de esta política.

AMR, PO, Militantes por la Refundación de la IV Internacional en Bolivia (Julio 20 de 2008)

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