12/05/2021

Diez años de aumentos de precios, pobreza y disminución salarial

La pérdida de poder adquisitivo en números según un estudio realizado en Córdoba.
Dirigente del Polo Obrero de Córdoba

Salarios y jubilaciones vienen siendo una de las principales variables de ajuste de quienes gobiernan. En ese sentido, un estudio del Centro de Almaceneros da cuenta de la pérdida de poder adquisitivo del pueblo trabajador en la última década.

El citado relevamiento compara los alimentos de la canasta básica de Córdoba en abril del 2011 contra el mismo mes del 2021; en diez años se registró un aumento promedio del 2.413% en 19 productos alimenticios considerados “esenciales”. Sin embargo, algunos  superaron el 3.000%, como la batata 3.483% y la yerba mate un 3.102 %.

Estas cifras contrastan con el aumento en el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), que fue del 1.074%. El mencionado informe indicó además que la jubilación mínima también perdió poder adquisitivo en el mismo período, ya que subió un 1.575%. Si se mide con la vara del dólar oficial, el salario mínimo se derrumbó 52% y la jubilación mínima un 31%.

Según este estudio, los precios de los alimentos esenciales crecen al ritmo del valor del dólar y generan una fuerte pérdida de poder adquisitivo en sectores vulnerables. Los empresarios venden y exportan a valor de la moneda yanqui y pagan salarios a valor peso devaluado.

Esta orientación claramente no representa una salida para el pueblo trabajador y llevó a que más del 40% de la población se encuentre bajo la línea de la pobreza, y más de 3 millones bajo la indigencia, es decir, no llegan a comprar alimentos necesarios para subsistir. Esto se da en un país que genera alimentos para 450 millones de personas, y sin embargo bajo quienes gobiernan no garantiza la alimentación de la totalidad de los 46 millones de habitantes del país.

El estudio toma solo la última década, pero es un proceso que se remonta décadas atrás y gobierno tras gobierno, es decir que esta situación es responsabilidad de todos los que gobernaron hasta hoy. Es necesario una lucha común de trabajadores ocupados y desocupados por el aumento del salario mínimo al costo de la canasta familiar, y por trabajo genuino y el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario.

El informe demuestra el saqueo capitalista sobre el conjunto de la población trabajadora, una transferencia de los sectores laboriosos de la sociedad a un sector parasitario que vive a costa del trabajo ajeno.

Para terminar con esta situación de desocupación y hambre necesitamos una intervención independiente por parte de las y los trabajadores que somos quienes generamos las riquezas de país, y destinar esos recursos a dar solución al conjunto de la población trabajadora que necesita educación salud trabajo y salarios dignos; y que no se sigan entregando los recursos al pago de la deuda fraudulenta con los organismos internacionales como el FMI.

   

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