Políticas

10/8/2018|1514

[Editorial] ¡Vamos mujeres!

En el marco de una de las movilizaciones más masivas de la historia argentina, con millones de personas expresándose en torno del Congreso, en todas las ciudades y pueblos del país, en el Senado de la Nación triunfó el Vaticano. 


En las calles, la movilización se multiplicó significativamente. La inclemencia del tiempo, que en el caso de la Capital fue pronunciada, no pudo frenar la decisión de millones de personas de salir a movilizarse por la conquista de este derecho. Y aunque se sabía ganadora, la movilización de la Iglesia fue varias veces inferior a la del aborto legal. No sólo el 8A, sino en cada convocatoria realizada.


Las presiones de la Iglesia fueron materiales y políticas. Haciendo uso del empoderamiento que le otorgaron los gobiernos a través de la historia, desplegaron un juego de extorsiones que les permitió ganar la pulseada. Empresas, ONGs, funcionarios y gobernantes tributarios del clero hicieron valer sus presiones.


El gobierno de Macri mostró la naturaleza del debate que propuso abrir, tendiente a extorsionar y limitar al clero y su política de reagrupamiento del PJ, alejada de la preocupación de la ampliación de derechos de las mujeres. A la hora de las definiciones, primó la transacción del poder a través del gobierno y de todos los partidos políticos capitalistas, con una Iglesia que, desde la media sanción, desplegó toda su influencia de contención sobre la burocracia sindical cegetista que “descubrió” los “altos costos” de la legalización del aborto, el trío San Cayetano que jugó entero a la (fracasada) movilización del 7 en Liniers, teñida de celeste y con el mensaje del obispo Poli de que “la religiosidad es más importante aún en los momentos de crisis”. El FMI y su plan de guerra contra las masas tuvieron un aliado: el Vaticano, que vendió caro el rechazo al aborto para cubrirle las espaldas al ajustazo.


Las expresiones absolutorias del clero por parte de CFK -“no se enojen con los curas”- y la delimitación con él, por parte de su competidor interno Pichetto, han expuesto las inclinaciones del Vaticano dentro de esa interna. Cristina, además, aclaró que vota por el sí por falta de otra “alternativa”, abriendo las compuertas a la maniobra de la despenalización en el Código Penal. ¡A tomar nota la militancia kirchnerista!


A su vez, la lucha por preservar el aborto clandestino reforzó al ala interna del gobierno que se inscribe en los acuerdos con el clero y son pesos pesados de la política de Cambiemos. Es el caso de Vidal y Larreta, quienes no se privaron de mostrar sus devociones cristianas haciendo declaraciones en favor del Vaticano y, en el caso de Larreta, hasta dejándose exorcizar en público por pastores evangelistas. La base material del seguidismo a la Iglesia es la necesidad de los gobiernos de usar sus servicios para someter a los explotados a la colaboración de clases. Así se los hizo saber temprana y directamente en el tedeum del 25 de mayo Mario Poli, y así recibieron claramente el mensaje los gobernadores. Estos sectores buscan ahora ajustar cuentas internamente, reclamando la separación del ministro de Salud, vocero de peso dentro del gobierno de la defensa del proyecto de legalización. 


El último caso de devolución de gentilezas fue el que protagonizó la Iglesia con Cristina Kirchner. A horas de la conversión de la senadora del FpV, García Larraburu, del apoyo al rechazo de la legalización, la ex presidenta era defendida en un raid mediático sin precedentes por el vocero del Papa, Juan Grabois, ante las imputaciones en la causa de los cuadernos de las coimas. “Estoy convencido de la inocencia de Cristina”, le dijo el dirigente con lazos con la Rosada a Luis Majul. Todas las alas del PJ dijeron presente: Manzur en Tucumán, a la cabeza de la movilización celeste, sumó en la recta final a Alperovich; Romero, en Salta, un histórico de la oligarquía, que se dio vuelta a último momento, dan cuenta del papel del peronismo en sus distintas alas.


La lucha por el aborto y la crisis política


La crisis política atravesó de lleno a esta etapa de la lucha por el aborto legal. La causa de los “cuadernosgate” sobre coimas a los empresarios por parte del gobierno anterior golpea con fuerza sobre el kirchnerismo. Ha sido el caballito de batalla sobre el que se subió el macrismo para opacar la causa de los aportantes truchos a Cambiemos, operatorias que muestran un funcionamiento estructural del régimen político detrás de la obtención de recursos en negro que luego son blanqueados de manera trucha.


Pero su avance en el marco de la fuga de capitales, la caída de la Bolsa, de las tendencias a nuevas devaluaciones, de la inviabilidad explosiva del ajuste fiscal, del desplome industrial, del incumplimiento de las metas inflacionarias con el propio FMI, del altísimo riesgo país que sigue sacando a Argentina del mercado de deuda, cuando la única vía de negocios y de obras públicas es el régimen de PPP -hoy en signo de interrogación ante la incriminación de toda la patria contratista-, puede ser definitivamente explosivo para el conjunto del régimen.


El intento del empresario Calcaterra, primo de Macri, y de los empresarios de Techint, Zabaleta y Betnaza, de presentarse como víctimas de las presiones de la política, es una maniobra inverosímil para el conjunto de la población que percibe al sistema de coimas como intrínseco a la función política y a los empresarios, pilares del régimen capitalista. En este escenario de conjunto, el gobierno se aferró al sostén del clero y no vaciló en mandar a archivo la media sanción del aborto legal. 


A la luz de este entrecruzamiento entre la crisis de fondo y las tensiones con la Iglesia, el movimiento de lucha por el aborto legal, y más allá, por separar a la Iglesia del Estado, deberá correr el velo de las maniobras políticas a su interior para abrir paso a la continuidad de esta lucha. Un capítulo especial merecen no sólo el faltazo total del trío San Cayetano en la jornada, sino también del sindicalismo burocrático, que tuvo una mínima movilización de aparato en el caso de la CTA Yasky y un faltazo completo del resto, sumado al boicot de la CTA Perón que dirige “Cachorro” Godoy, que a pesar de los reclamos no modificó la fecha electoral, aunque igual el ministerio les anuló la elección.


Vamos por el desarrollo de la formidable marea verde


Para las mujeres movilizadas, el resultado adverso no ha significado una desmoralización sino un incentivo para continuar con la lucha. Pero los partidos que bloquearon la obtención del derecho, seguirán trabajando contra un movimiento de potencialidades revolucionarias, desde el momento que sus reivindicaciones chocan con las instituciones y se plantean nuevos escalones como la separación de la Iglesia del Estado, la lucha contra la doble explotación, el Ni Una Menos, la responsabilidad del Estado en él y en todo el cuadro de la violencia de género.


Los planteos de postergar esta lucha en aras de pasar a un próximo turno electoral, que hoy se ubican tanto en el campo del macrismo como en boca de la ex presidenta CFK, deben ser clarificados y a su turno fuertemente repudiados. Son la versión feminista del “votemos bien en 2019” de Moyano el 21F, que mandó a perder a todas las luchas obreras y devolvió la iniciativa al fundido Triunvirato cegetista.


La pelea es hoy. Y de inmediato debemos poner en debate las iniciativas en curso, fomentando el intercambio asambleario de las que se han movilizado en todo el país. Colocamos a debate la iniciativa de impulsar una consulta popular vinculante, que es un recurso político que habilita el enorme despliegue popular. En oposición a las consultas que vienen de arriba para encorsetar al movimiento obrero y popular -usadas en América Latina como un recurso del bonapartismo para reafirmar iniciativas políticas de los regímenes nacionalistas de contenido capitalista como Venezuela, Ecuador o Nicaragua-, ésta sería una consulta surgida de un formidable movimiento de masas que viene de chocar con las instituciones parlamentarias. Unas instituciones que tanto el 13J como el 8A sesionaron rodeadas por la acción directa de las masas en la calle. El proyecto inicial de la Campaña es bandera.


La mayoría de los partidos del régimen y sus integrantes, hayan votado o no por la legalización del aborto, han expresado su voluntad de enfriar el debate y proceder a devaluar la demanda a partir de la proyectada reforma del Código Penal u otros artilugios. A horas del triunfo del clero, Marcos Peña atacó la consulta popular y desautorizó a Lipovetsky, quien de inmediato se calló la boca. 


El resultado en el Senado, una institución totalmente antidemocrática, muestra que los 31 votos, geográficamente, representan al 60% de la población del país, mientras que los 38 votos representan aproximadamente al 40%.


Tomar en nuestras manos la consulta popular nos permitiría introducir una herramienta novedosa, que tendría su anclaje en la actividad cotidiana de este enorme movimiento, buscando incentivar el debate, acercar expresiones de apoyo en todos los terrenos y así trabajar abiertamente para combatir el poder de la Iglesia, que es la base social y cultural de una amplia gama de expresiones del machismo, el sometimiento y la violencia contra las mujeres, con asiento fundamental en las barriadas más pobres y entre la clase obrera.


Organicemos asambleas en todos los lugares de trabajo y de estudio donde hagamos un balance común e impulsemos la consulta popular. Es el modo de sumar nuevos sectores del movimiento de mujeres y de la clase obrera a la lucha por la legalización del aborto y la separación de la Iglesia y el Estado.


El momento de proponer salidas de lucha es ahora. 


¡Vamos mujeres!