25/04/1995 | 445

El 1º de Mayo todos a Parque Centenario

¿Cuál es la característica principal de la evolución de los acontecimientos políticos? De un lado, el continuo agravamiento de la crisis financiera e industrial y, del otro, la creciente ola de huelgas y movilizaciones en todo el país. Estas dos circunstancias están acentuando el debate dentro de la burguesía acerca de la conveniencia de que Bordón llegue al segundo turno electoral, lo cual supone provocar defecciones dentro del menemismo y de la UCR para favorecer ese objetivo. En el campo del movimiento obrero se ha reconstituido con rapidez un bloque de la burocracia sindical, que va desde los “disidentes” de la CGT hasta el Perro Santillán, pero que tiene por protagonistas principales al MTA, al CTA y a un sector de la burocracia de la UOM. La función política de este bloque es aguantar a las masas hasta el 14 de mayo y encauzarlas, luego de esa fecha, dentro del realineamiento que se está gestando dentro de la burguesía y que podría culminar con un gobierno de coalición. Las burocracias del CTA y del MTA desplegaron todos sus esfuerzos para que el improvisado paro del viernes 21 no tuviera un carácter activo ni afectara a los principales sindicatos de la industria. En el extremo de la hipocresía política, el propio Bordón evitó pronunciarse claramente a favor del paro, con la clara intención de aprovechar el movimiento pero delimitarse de los métodos huelguísticos.


Dentro de los límites creados a la huelga, ella sirvió para mostrar poderosas tendencias de lucha de las masas, especialmente en el NOA, Córdoba, Rosario y Santa Fe y Tierra del Fuego, aunque también cabe destacar los paros en importantes fábricas del conurbano, cuyos sindicatos no habían adherido al paro. De cualquier manera, el conjunto de los trabajadores está a la espera de los resultados electorales y, en especial, de los planteos del gobierno que surja con posterioridad a las elecciones. Sin embargo, la acentuación de la crisis en los veinte días que aún restan para el 14 de mayo obligará a mayores contingentes de masas a no esperar el cumplimiento de los artificiales calendarios constitucionales.


¿Crisis superada?  ¡Las pelotas!


La adopción de un fondo de garantías para los dépositos bancarios no sirvió para superar, en absoluto, la fuga de dinero de los bancos. Las renovaciones esperadas para el martes 18, sólo se cumplieron en un 85%, lo que significa que a los casi 8.000 millones de dólares que se habían ido hasta esa fecha, se agregaron unos 1.000 millones de dólares más. Según Ambito Financiero (24/4), las reservas del Banco Central bajaron otros 500 millones de dólares entre el 11 y el 19 de abril.


Aun para retener parte de lo depositado, pero no recuperar nada de lo que emigró, los bancos debieron ofrecer tasas de interés imposibles para el funcionamiento económico —entre un 20 y un 22%, en pesos, y entre un 12 y un 15%, en dólares. Intereses de este nivel para los depósitos se traducen en tasas de interés para los préstamos del orden del 70%. Como la industria no puede pagar semejantes intereses y como además tiene que devolver préstamos anteriores, la crisis industrial y comercial se ha ido acentuando. El dinero que aún queda en los bancos ha sido destinado a la compra de títulos públicos y acciones, en especial de Bocones previsionales, que el gobierno acepta al 100% de su precio inicial, cuando pueden comprarse al 60% de ese valor. Esta especulación con títulos públicos, sumada a la que se realiza con acciones de empresas cuyos productos vieron subir su precio en el mercado internacional (papel, petróleo) y con las acciones de los bancos que se candidatean a quedarse con el monopolio financiero; esta especulación  está alimentada por la crisis económica y no la contradice, pues sólo en la medida en que caigan más bancos y empresas es que los grandes pulpos podrán realizar, en el actual contexto, superbeneficios económicos.


La renovación de depósitos ha servido para acentuar la crisis, porque la mayor parte de ellos fue a parar a los bancos más fuertes, agudizando la insolvencia de los débiles. Estos últimos son responsables por cerca de un tercio de los préstamos al comercio y a la industria, de modo que su bancarrota tendrá un impacto equivalente o aún mayor.


La mayor parte de la plata se ha ido de los bancos a partir del 1º de marzo. Mientras que entre el 19 de diciembre y el 28 de febrero se habían ido depósitos por 3.839 millones de pesos, luego de esta fecha y hasta el 11 de abril, se agregaron otros 4.003 millones de pesos más (informe Broda).


Si los bancos no se desplomaron como consecuencia de esta corrida, ello se debió a que el retiro fue financiado por una disminución de las reservas de los bancos por 3.800 millones de pesos, lo cual ha dejado a los bancos sin respaldo, en el mismo momento en que se proyecta una garantía, por lo tanto ficticia, a los depósitos. Asimismo, el Banco Central otorgó préstamos a los bancos por 2.177 millones de pesos, contra garantías que ni siquiera tuvo tiempo de verificar. En consecuencia, el gobierno ha estado emitiendo moneda en violación a la ley de convertibilidad y ha desvalorizado el respaldo en dólares de los pesos en poder del público en un 30%.


El retiro de depósitos por 7.842 millones sólo fue compensado por una recuperación de créditos de 1.904 millones por parte de los bancos, lo que tuvo lugar principalmente entre el 1º de marzo y el 11 de abril. Esto está diciendo de la elevada morosidad e incobrabilidad de los préstamos bancarios. Si esta situación no se supera, los depósitos no podrán ser devueltos sino en la parte en que están cubiertos por préstamos que se puedan recuperar. La desvalorización de la moneda en circulación con respecto a las reservas en dólares está acompañada, entonces, por la desvalorización de los depósitos bancarios con relación a los préstamos que financiaron. Una situación como está sólo puede ser resuelta, sea por medio de la devaluación del peso, sea por un repudio a los depósitos en los bancos.


Crisis política


Si lo anterior es duro, más dura aún es la crisis política que ha suscitado. Los grandes bancos se han negado, con distintos argumentos, a constituir el fondo de garantía de los depósitos. La razón principal para ello es que el gobierno no ha definido su política para con los bancos quebrados, que tienen depósitos por 10.000 millones de dólares y que se niegan a devolverlos. Cavallo parece pretender que los grandes bancos compren a los quebrados, con subsidios naturalmente del Estado. Pero sea que esto sería financieramente inviable o que la gran banca no quiere pagar el precio que se le reclama, lo cierto es que los pulpos más fuertes reclaman la quiebra lisa y llana. Una quiebra masiva haría imposible la devolución de los depósitos de los bancos que cierren.


Una manifestación de esta crisis es la demora del Banco Interamericano, del Banco Mundial y del Eximbank de Japón en poner los 850 millones de dólares que han comprometido para el Fondo Fiduciario. Este Fondo estaba destinado a la compra de los bancos en quiebra.


El empantanamiento de la cuestión bancaria amenaza hacer tambalear al equipo Cavallo y, eventualmente, a Menem, en lo que sería una réplica de la rebelión de los capitanes de la industria que derribó a Alfonsín. Quienes aprovecharon el derrumbe económico para llegar al gobierno, deberán irse, ellos también, como consecuencia de otro derrumbe, incluso más grave que aquél.


El segundo turno electoral se encuentra en manos, entonces, de la gran banca. Bastaría una movida de pieza de ésta para poner fin a las ambiciones menemistas. El actual gobierno ha caído bajo la completa dependencia de la alta finanza capitalista y al mismo tiempo no puede aplicar al pie de la letra el libreto de ésta si no quiere irse en menos de lo que canta un gallo. Una verdadera crisis es, como se puede ver, cuando no hay salidas para ningún lado.


Es cierto que el capitalismo tiene otras cartas bajo la manga, por ejemplo las exportaciones a Brasil. Pero no solamente ocurre que Brasil enfrenta una crisis tanto o más seria que la Argentina, sino que para aprovechar el mercado brasileño son necesarios créditos internacionales y éstos dependen de la solución a la crisis bancaria. De modo que la salida brasileña, lejos de aventar el desmoronamiento financiero, lo reclama como condición previa.


De Tierra del Fuego a Jujuy


La crisis económica atiza la lucha popular y hasta inclina al campo de la lucha a crecientes sectores de la clase media. Manifestaciones de esto último lo constituyen la extraordinaria participación de profesionales en el jujeñazo de hace dos semanas; la creciente movilización universitaria; las sentadas que protagonizó la comunidad artística.


El paro del 21 fue otra demostración de ímpetu de lucha, dentro de las extraordinarias limitaciones que le impuso la burocracia convocante. La gran industria metalúrgica paró, parte de la del conurbano desvinculada del CTA o MTA, y en algunos lugares del interior adquirió ribetes muy profundos. Está claro, sin embargo, que la burocracia sindical reemerge para contener y desviar el movimiento de lucha de las masas.


En Tierra del Fuego y en Jujuy esta lucha ha golpeado al aparato estatal, obligándolo a cumplir con parte o todas las reivindicaciones planteadas. Ha habido un recule del gobierno ante la presión de las masas. Este fenómeno deberá cobrar mayor amplitud, en la misma medida en que lo va haciendo la crisis social.


Que la crisis la paguen ellos, no es un eslogan electoral sino una consigna de poder, porque ellos sólo pagarán la crisis si los trabajadores se apoderan del poder político. Tiene el carácter de un programa, con vistas a una lucha política de conjunto. En la medida en que se desenvuelvan y profundicen las luchas por ese objetivo, surgirán organizaciones directas desde abajo y la perspectiva de un doble poder. Este es el mecanismo de la presente crisis. En este marco los trabajadores resolverán la cuestión de su dirección. El Partido Obrero llama a formar comandos políticos de lucha en todo el país, para preparar y desarrollar la nueva etapa, que no deberá quedar como un episodio reivindicativo. A los activistas obreros y militantes y luchadores de izquierda les decimos: formemos comandos políticos en todos lados y un comando político nacional.

También te puede interesar: