02/05/2002 | 752

El corralito defiende a los banqueros, no a los bancarios

El pasado viernes 27, la comisión interna del Banco Credicoop se opuso a que algunos ahorristas con fallos judiciales a su favor retiraran sus depósitos del «corralito». Lo mismo sucedió esa tarde en el Banco Provincia. Según explicó el secretario general de la interna del banco, «nos autoconvocamos y cerramos la entidad para preservar nuestra fuente de trabajo y evitar enfrentamientos con los ahorristas». «Sólo hicimos cumplir la ley. Nadie puede sacar dinero y no se permite retirar plazos fijos sin sentencia firme» (La Nación, 27/4), ello en referencia a la ley antigoteo que acababa de sancionar el Congreso.


De acuerdo a este planteo, no habrá una lucha contra la confiscación de los depósitos sino un enfrentamiento a los ahorristas… con los trabajadores bancarios. La ley «antigoteo» *dictada por orden de la banca* constituiría una «defensa de los puestos de trabajo». En verdad, la burocracia bancaria y los banqueros del Frenapo (Heller) pretenden defender «por izquierda» la gigantesca confiscación consumada por la banca y la «patria productiva» contra trabajadores y ahorristas. Es con esta línea que Carlos Heller, titular de Credicoop, viene defendiendo desde la primera hora al «corralito». Apenas lo impuso Cavallo, Heller señaló que ¡»no se trata de un congelamiento de depósitos» y que se había dado «un paso muy fuerte en el sentido de blanquear al máximo la economía y evitar la evasión» (La Nación, 2/12). Los mismos argumentos sostenía el ex ministro preso. El Banco Provincia, por su lado, está tan al servicio del pueblo que estatizó 2.000 millones de dólares de los Gualtieri, Soldati y Fortabat y empapeló a Buenos Aires con patacones.


Heller y la burocracia bancaria han «olvidado» que la confiscación de los ahorros financió la licuación de las deudas de los grandes monopolios capitalistas, transfiriéndole a éstos unos 50.000 millones de dólares. Ahora, los ahorros «reprogramados» pretenden ser utilizados en canje de los títulos desvalorizado s de la deuda pública externa en poder de los bancos, reconocidos al 100% de su valor. Es decir que el dinero de los ahorristas deberá bancar el pago de la deuda externa. Al servicio de ese operativo *que nada tiene que ver con la «defensa de la fuente de trabajo»* subsiste el corralito.


Pero ¿es que aún admitiendo este despojo, salvarían sus empleos los trabajadores bancarios? La ley antigoteo y los planes Bonex no evitarán los cierres de bancos ni el proceso de concentración que viene dictado por la propia crisis capitalista, sino que la acelerarán, porque el Bonex elimina la totalidad del pasivo de los bancos. Sin depósitos no se necesitan trabajadores.


Una de las condiciones para la «reestructuración bancaria en orden» que pide el Tesoro yanqui, es derrotar la rebelión de los ahorristas. Esto significa que apenas puedan desembarazarse de la crisis del corralito, los banqueros la emprenderán contra los bancarios. No es un secreto, en este sentido, que se prevén 20.000 despidos, y que la cifra será de 50.000 (un empleado por millón de dólares, equivale a que quedarán menos de 20.000 banca rios en todo el país). Surge de ello que el lugar de los bancarios no está con los Heller, los Escasany o la burocracia capitalista del Banco Provincia que los defiende. Para defender los puestos de trabajo, tenemos que luchar por la nacionalización de la banca; la incautación de los activos de los grandes monopolios favorecidos por la pesificación, y sobre esta base, la devolución inmediata y en dólares a todos los pequeños ahorristas.

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