Políticas

18/8/2016

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El debut de la pata social de la Iglesia


El Movimiento Evita anunció un proyecto en favor de un Salario Universal Complementario. El planteo pretende que el Estado le pague a los beneficiarios de planes sociales e informales la diferencia entre lo que cobran y el salario mínimo, hoy en 6.810 pesos. El plan Argentina Trabaja está hoy en 3.200 pesos, or lo que supondría más que la duplicación de su ingreso.


 


El reclamo había sido hecho en Plaza de Mayo, en la peregrinación desde San Cayetano de los movimientos sociales acaudillados por la Iglesia. Los autores del proyecto, como puede verse, dejaron de lado el reclamo elemental del pase a planta y a convenio de los millones de “beneficiarios” de los planes sociales, que hoy reemplazan a trabajadores municipales o auxiliares en las escuelas como mano de obra barata. También el planteo de un seguro al desocupado que cubra no menos del 75% del costo de la canasta familiar. Para el Movimiento Evita y los agrupamientos que siguen al Papa, el desocupado debe contentarse con un plan social de por vida, fijando al salario mínimo como un nuevo piso para la clase obrera y desechando la lucha por la recuperación de los puestos de trabajo.


Nada nuevo bajo el sol: todo el centroizquierda, y aún el propio gobierno y la oposición (incluyendo a quienes se referenciaron con CFK), cabalgan en torno de este planteo, que encubre con un barniz progresista un fruto envenenado: la desvalorización de la fuerza de trabajo.


 


Aun así, el planteo del Movimiento Evita no pasa de un proyecto parlamentario que difícilmente prospere en el Congreso, y omite un plan de lucha para arrancar ese salario mínimo.


 


¿Qué es lo nuevo?


 


El proyecto sería el debut de lo que algunos presentan como un nuevo protagonista político: los movimientos sociales acaudillados por el Papa -en este caso, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), el Movimiento Evita, Libres del Sur y la CCC.


En la CTEP se concentran al día de hoy el grueso de los planes Argentina Trabaja, en íntima asociación con los intendentes del conurbano -sean del signo que sean.


El derrumbe del kirchnerismo ha hecho que un conjunto de agrupaciones integradas al Estado, y casi podría decirse paridas por el gobierno que se fue, busquen aceleradamente un lugar bajo el sol donde cobijarse, bajo el amparo del Papa y del propio gobierno (Carolina Stanley, ministra de Desarrollo Social). Es por este intento de nueva cooptación que “es difícil encontrar declaraciones agresivas de los representantes más encumbrados que se movilizaron (de San Cayetano a Plaza de Mayo). Es lógico: Pérsico, Navarro o Grabois (del Evita y la CTEP) tienen trato cotidiano con Stanley y también con María Eugenia Vidal, Jorge Triaca y los demás responsables de la política social oficialista” (La Nación, 11/8).


 


Qué programa


 


La CTEP se presentó en sociedad en 2011, planteando que el Estado profundice las experiencias que consideraban progresistas bajo el gobierno CFK, como “los programas de empleo social masivo”. Es decir, un plan de precarización laboral sistémico, sin cuestionar el régimen social que lo produce. La concepción de una “economía popular” está basada en una entelequia: un Estado burgués que se reformule -“permita erradicar las tendencias patronales del seno de nuestro pueblo pobre”, dice la introducción a los cuadernos de formación de la CTEP- y preserve medios de producción “en manos de los sectores populares”.


 


Independencia política


 


La organización en los barrios y la movilización del movimiento de desocupados está creciendo como ningún otro flanco de los trabajadores en el momento actual. La agenda de los genuinos luchadores debe afirmarse en un programa que lo una con la clase obrera: ingreso a planta, salario de convenio, seguro al parado equivalente al 75% de la canasta familiar, plan de viviendas y obras públicas bajo control obrero, independencia política.