05/05/2017

El fiasco del Plan Belgrano

Por Hugo
Tafi Viejo


El programa de obras e infraestructura denominado “Plan Belgrano”, presentado por el macrismo en la campaña electoral del 2015 como la “reparación histórica del norte grande” y relanzado durante los festejos el Bicentenario en 2016, no arranca. En el presupuesto 2017, aprobado en noviembre pasado, se habían destinado 95 mil millones de pesos al plan, de un total proyectado para el decenio de 16 mil millones de dólares.


 


Sin embargo, todas las evaluaciones sobre la marcha del Plan señalan su fracaso. Incluso, las mismas voces oficialistas reconocen la falta de su implementación. Dentro del propio gobierno nacional, hubo quejas de desvíos de fondos del plan Belgrano a otras áreas. Esta parálisis terminó con la crisis y el desplazamiento de Daniel Chaín, secretario de Obras Públicas de la Nación y la concentración de la obra pública en manos de Rogelio Frigerio, ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda.


 


Durante el verano de 2017, a más de un año del lanzamiento del plan Belgrano, con las intensas lluvias en la región del Noroeste, que produjeron inundaciones y desastres en localidades del sur tucumano (recurrentes y cada vez mayores en los últimos 20 años), se puso en evidencia el abandono del mantenimiento de los canales de desagües de las rutas, la falta de inversiones para hacer las obras necesarias, el incremento de la deforestación para la siembra de la soja, y el robo del dinero público destinado para obras que no se hicieron (en el caso tucumano, de la mano del ex gobernador José Alperovich).


 


En Tucumán se vive el triste espectáculo  de presenciar cómo el gobierno nacional usa la obra pública como ariete de campaña electoral de José Cano, el radical que quiere postularse como gobernador en 2019, tal como lo hacían los kirchneristas para disciplinar a los gobernadores “díscolos”. La población de Lamadrid -principal afectada por las inundaciones- denunció el uso de su situación para la campaña electoral y pidió la renuncia del delegado comunal (La Gaceta, 26/4).


 


 


Refuerzo de la política agroexportadora


 


EL Noroeste (NOA) y el Noreste (NEA) son las regiones más atrasadas del país: los índices de pobreza, insuficiencia salarial, precarización laboral y falta de infraestructura (cloacas, agua corriente, gas, viviendas) son los más altos del país. Sus presupuestos provinciales son usados de un 50 al 80% para el pago de salarios y la mitad de los empleados de las provincias, municipios y comunas están precarizados o trabajan a cambio de planes sociales. En las últimas décadas estos índices se han agravado y el perfil agroexportador en detrimento del industrial, se ha profundizado. El desmonte para la siembra de la soja es de decenas de miles hectáreas en Salta y Santiago del Estero, así como en gran parte de la región. Las pocas industrias que hay se ven afectadas por la recesión económica. Por ejemplo, en Tucumán, la fábrica Alpargatas lleva adelante una política de suspensiones masivas.


 


El plan Belgrano es un refuerzo a esta política agroexportadora a través del abaratamiento del transporte de los commodites del NOA y del NEA, vía ferrocarril, hacia el puerto de Santa Fe o vía Chile en una política favorable también a los pooles de siembra del sur de Brasil y Paraguay. También será favorecida la patria contratista de Macri y los chinos mediante la importación de locomotoras, vagones y material ferroviario en detrimento de la apertura de los talleres de Tafí Viejo, promesa incumplida por todos los gobiernos desde Raúl Alfonsín. El gobierno de Macri quiere usar las obras, si se hacen, para meter una cuña política al armado y disciplinamiento de las listas electorales, y desenvolver una política para crear una base social de sustentación.


 


 


Por una salida obrera


 


Las regiones del NOA y el NEA requieren un plan de obras públicas que contemple las prioridades de los trabajadores y los pequeños campesinos, bajo control de las organizaciones obreras.


 


Dicho plan debe formar parte de un plan más general de recuperación del NOA y del NEA en función de los intereses de la masa trabajadora, vía el aumento de salarios acorde a la canasta familiar; aumento de emergencia de los jubilados de $8000; la restitución del 82% móvil y el control del Anses y del Pami por los trabajadores y los jubilados que son sus aportistas; pase a planta permanente de todos los trabajadores de las provincias, municipios y comunas con todos sus beneficios; aumento de los pensionados y planes sociales que cubra el salario mínimo vital y móvil; ningún despido; ocupación de toda fábrica que cierre, reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario; reapertura de los talleres de Tafí Viejo y su reequipamiento.


 


Para impulsar ese programa debemos organizar un congreso del movimiento obrero y de la izquierda.