20/10/2011 | 1199

«El Frente de Izquierda es anticapitalista»

El candidato a presidente del Frente de Izquierda, Jorge Altamira, afirmó que el gobierno de Cristina Fernández “lo único” que hizo en materia de derechos humanos fue “copar, corromper y destruir a las Madres de Plaza de Mayo”. En una entrevista con DyN, Altamira aseguró que el modelo kirchnerista propuso “un barniz progresista a lo que es una política capitalista” y consideró que el gobierno “extorsiona” al electorado obrero al llamar a votar contra la derecha.

“La política del gobierno no es de izquierda”, manifestó el dirigente sentado en una silla de plástico y ante un café humeante, en la sede de campaña de su espacio, instalada a metros de las calles Venezuela y Piedras.

A continuación, los tramos centrales del diálogo.

-A partir de la historia de la izquierda en la Argentina, ¿tiene posibilidad el Frente de consolidarse tras el 23 de octubre?

-Es cierto que la izquierda se desdibujó en el mundo, ya que muchos tienen el nombre, pero no una política de izquierda. Partidos socialistas o comunistas gobiernan como cualquier espacio político capitalista con un discurso diferente.

El Frente de Izquierda es independiente de esta posición: hace una fuerte afirmación de su identidad y de su carácter anticapitalista. El Frente es reciente y tiene que atravesar experiencias.

La gran perspectiva que tenemos es avanzar con un bloque parlamentario, llamar la atención de los trabajadores, construir un gran partido y privar así de base política a la burocracia de los sindicatos.

-Más allá de un discurso por la presidencia, el suyo se centra en la obtención de bancas…

-Nuestros diputados no van a hacer carrera en el Congreso. No van a cobrar las dietas ni adicionales. Su sueldo será el de un docente, algo que está establecido por el acta constitutiva del Frente de Izquierda. Planteamos un principio revolucionario: un diputado de izquierda no puede estar mejor que el obrero o el docente que lo votó.

-¿Cómo avizora su conformación?

-Aspiramos obtener hasta cuatro diputados electos, basado en los resultados de las primarias. Puede haber sorpresas. Más allá de esto, en el régimen político argentino no importa cuántos diputados se tengan. Este régimen es una máquina de impedir, ya que una mayoría parlamentaria no puede contrarrestar un veto presidencial.

Ahora, el sentido de contar con un bloque de izquierda es estratégico. El kirchnerismo hace centroizquierda y la oposición centroderecha, y se extorsiona al electorado obrero. El oficialismo le dice: ‘Hay muchas cosas que no te gustan de mí, pero si no me votás, sos funcional a la derecha’. Allí apostamos a romper esta polarización. Hay que decirlo, la política del gobierno no es de izquierda.

-¿Siente que el kirchnerismo tomó las banderas de la izquierda? Por caso, derechos humanos o el rechazo al FMI.

-Es el gobierno (de Cristina Fernández) el que dice que nos sacó las banderas. No nos sentimos usurpados. El kirchnerismo dio un barniz progresista a lo que es una política capitalita.

Aún rige la convertibilidad de Domingo Cavallo, una propuesta del FMI. Hoy las bases monetarias son inferiores a la reservas. Con el Fondo no rompimos, le pagamos y con la plata de los jubilados.

En materia de derechos humanos, lo único que hizo este gobierno fue destruir a las Madres de Plaza de Mayo. Las copó y luego las corrompió. Ellas abandonaron una función que nadie como ellas podía ejercer.

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