07/02/2003 | 789

El «Frente de Trabajadores y el Pueblo» pisa fuerte y enfrenta a los candidatos del tarifazo contra el pueblo

Neuquén cuenta con los recursos necesarios para satisfacer la totalidad de las necesidades más apremiantes de la población. Las ganancias de las petroleras han aumentado sideralmente pero ese hecho no ha redundado en ningún beneficio ni mejora en las condiciones de vida del pueblo de Neuquén.


Las petroleras están embolsando fortunas sin precedentes. Al beneficio que obtuvieron por la devaluación y el aumento del precio internacional del petróleo se le suma la pesificación de sus deudas. Pero, encima, están pagando en materia de regalías, porcentualmente, menos que antes de la devaluación porque el cálculo de las mismas se establece en función de sus costos internos «pesificados» y no de la cotización internacional del crudo. Con solo ajustar la base de cálculo, la provincia debería duplicar sus ingresos por regalías. Ni hablar si se colocara una escala progresiva del impuesto que es lo que correspondería teniendo en cuenta las rentas extraordinarias que están obteniendo dichas corporaciones.


La coparticipación de esos ingresos permitirá a la Capital neuquina dar una respuesta inmediata al hambre que está haciendo estragos en las barriadas, reabrir los comedores e impulsar un plan de obras públicas que apunte a la construcción masiva de viviendas populares y a la urbanización de Neuquén, dando prioridad a las barriadas más postergadas (construcción de cloacas, agua corriente, red de gas, etc.), lo cual permitiría, a su turno, dar empleo genuino a una porción importante de la población desocupada.


Asistimos, en cambio, al proceso inverso. En lugar de aportar las petroleras, son los explotados neuquinos los que terminarán financiando a éstas, a través del aumento de las tarifas. El gas «aumentará 5,6% para 182.000 usuarios residenciales a partir del 1° de febrero del 2003» (Río Negro, 1/2). Se ha eximido a la franja que consume hasta 1.700 metros cúbicos, pero de acuerdo a estudios «una familia tipo de –pareja y dos hijos– consume en el año 3.139 metros cúbicos». El mayor impacto lo sufrirá la industria local (aumentos de alrededor de un 20 por ciento) y dentro de ella, las dos ceramistas: Neuquén y Zanón. La gestión obrera de esta última deberá enfrentar un ataque en regla contra su supervivencia.


Lo mismo ocurre con la electricidad. La primicia del aumento en ciernes la dio Fernando Gallo, jefe de Gabinete de Quiroga: «Un retoque en el esquema de precio parecería razonable» (Río Negro, 26/1). Este aumento estaría en consonancia con el decreto presidencial y rondaría inicialmente el 10 por ciento. El candidato a intendente por el Mpn, Federico Brollo, a su turno, dijo «estar en principio de acuerdo con una suba tarifaria» (ídem).


Tampoco se salva el transporte, que está en manos del monopolio privado Indalo, que ya viene recibiendo jugosos subsidios y que fue beneficiado por sus «estrechos» vínculos con el actual intendente. En este caso, el aumento del boleto se lo reservaría para después de las elecciones.


Es manifiesto el esfuerzo que están haciendo los medios locales para polarizar las elecciones entre el actual intendente y el candidato del Mpn. Se pretende desviar la creciente insatisfacción y rebelión popular a un terreno donde puede prosperar más fácilmente la manipulación patronal. Pero esta polarización inducida no alcanza para disimular que ambos candidatos son rehenes de las petroleras, de los contratistas y grupos capitalistas y que actúan a su servicio. Con Brollo o Quiroga, se viene el tarifazo.


El Frente de los Trabajadores y el Pueblo, el frente formado por el Partido Obrero y la corriente Patria Libre, en su corta existencia se ha constituido en una fuerza y ha salido a enfrentar esta nueva maniobra política patronal y a apuntalar una alternativa de poder, una alternativa obrera frente a la debacle capitalistas. Esta más claro que nunca –y más que en ningún lado en Neuquén– que la cuestión no reside en la falta de recursos sino en quién gobierna y al servicio de qué intereses sociales lo hace. Es necesario desplazar a los agentes del capital y que el pueblo retome la soberanía popular. Una Asamblea Constituyente debe tomar en sus manos la conducción del municipio para impulsar y ejecutar una política y un plan que privilegie los intereses y necesidades del pueblo.


Bajo esta perspectiva el Frente de Trabajadores y el Pueblo se ha adueñado –a través de pintadas y afiches– de las calles de la Capital y ha comenzado a agitar las barriadas populares explicando su propuesta, en las que están previstos una serie de actos. Este ciclo de actos arranca en el barrio de San Lorenzo y continúa en Villa Florencia, Independencia, Islas Malvinas y Parque Industrial.