31/10/2002 | 778

«El juego peligroso de Argentina con el FMI»

Mientras todos los diarios argentinos aseguran que es inminente un arreglo de Argentina con el FMI, el Financial Times (29/10) utiliza los términos del título para referirse a la decisión de Argentina de no pagar los 850 millones de dólares de una cuota de su deuda con el Banco Mundial, si no es con dinero que aporte el FMI. Ocurre que, en ese caso, toda la deuda con ese banco, de más de 8.000 millones de dólares, pasaría a la categoría de incobrable, lo que motivaría una caída de la calificación internacional del Banco Mundial. El hecho de que un cese de pago de Argentina podría provocar semejante situación es una muestra clara del agotamiento del sistema financiero internacional.


Pero las obligaciones que debería firmar Argentina para que el FMI le pague al Banco Mundial están en veremos. «Un borrador reciente de la ‘carta de intenciones’ (el acuerdo entre Argentina y el FMI) que pudo ver el Financial Times tiene todavía una desafiante cantidad de paréntesis y de espacios en blanco», dice el periodista de ese diario. Un banquero norteamericano, de Goldman Sachs, estima que Argentina le pagaría al Banco Mundial con sus reservas con el compromiso del FMI de devolvérselas semanas más tarde cuando se firme esa «carta de intención». Esto es improbable porque el diario admite que las diferencias entre las partes aún son «enormes».


El escenario que describe el FT es un acuerdo en términos vagos que el Fondo firmaría con el único objetivo de evitar la descalificación del Banco Mundial, porque ello comprometería préstamos a unos 80 países. En este caso asistiríamos a una «tregua inestable», o sea a una conspiración política más sistemática para imponerle a la Argentina las exigencias del FMI.


Detrás de la «tregua inestable» hay, sin embargo, dos cosas más. De un lado, las divergencias de intereses entre los capitalistas europeos y el Tesoro norteamericano; más «duros» los primeros, que quieren a cualquier costa el tarifazo. Del otro lado, el peligro de que el no pago al Banco Mundial desate una crisis abierta de la deuda de Brasil, que es de alrededor de 400.000 millones de dólares. La decisión de los blancos de Uruguay de retirarse de la coalición de gobierno reclamando la «reprogramación de la deuda», está diciendo a las claras que el «juego peligroso» no es un bluff.

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