20/05/2010 | 1129
EL NUEVO MINISTRO DE SEGURIDAD DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Ricardo Casal es un fraude

El nuevo ministro de Seguridad (ahora también de Justicia) de la provincia de Buenos Aires, Ricardo Casal, quiso estrenar su gestión con espectacularidad: organizó una megaoperación televisada con el “secuestro” de una cantidad de autos robados y la detención de cien personas. Veinticuatro horas después, se supo que todo fue un fraude destinado únicamente a estafar a la población. En esas manos ha quedado la seguridad en la provincia, junto con las del responsable de la gestión anterior: el jefe policial Juan Carlos Paggi, ratificado por el reemplazante del caído Carlos Stornelli.

La televisión mostró en primer plano un automóvil Corvette que, según informó la policía, había sido secuestrado durante el “gran operativo” que habrían hecho “en distintas localidades y barrios” de La Matanza, así, sin dar precisiones. Casi enseguida se develó el fraude: ese auto había sido llevado para su reparación a un taller de Ramos Mejía y, como no fueron a retirarlo, el dueño del taller llamó a la policía por presumir un posible delito. El 13 de abril, hace casi un mes, la fiscalía 2 de La Matanza ordenó el secuestro del auto por “averiguación de ilícito”. Ahora apareció plantado para hacerle bombo al “megaoperativo” de Casal y Paggi. Esto es: una cantidad de vehículos a disposición de las fiscalías en diferentes comisarías, en esa situación desde hace tiempo, fueron trasladados sin autorización judicial para inventar una operación fraudulenta.

Delito y represión

Pero cuidado, porque no sólo son fraudulentos. En estos días, el gobierno de Daniel Scioli se propone enviar a la Legislatura provincial un proyecto de ley para que la policía pueda detener personas por sí, sin orden judicial, bajo figuras tan difusas como “vagancia” o “merodeo”. Y, especialmente, por “caras tapadas” y “patotas en la calle”, lo cual los habilitaría para reprimir una manifestación por su exclusiva cuenta, sin tomarse la molestia de pedir la orden de un juez. El ministro fraudulento y una policía probadamente criminal se proponen dejar la calle librada a la arbitrariedad policial y a la represión de las protestas sociales.

En materia de inseguridad pública no habrá cambios, por supuesto. De una policía comprometida con el narcotráfico, la trata de personas y la prostitución, el juego clandestino, las zonas liberadas para el robo y los desarmaderos de autos robados, el gobernador dijo: “Una vez más respaldo a la institución policial, a su jefe, Juan Carlos Paggi, y a cada uno de sus integrantes”. Además, Casal se propone, según declaró, “conformar un comité con los ministros de Seguridad de la Nación (Julio Alak) y de la Ciudad Autónoma”. El ministro de Seguridad de la ciudad autónoma, como se sabe, es Guillermo Montenegro, el protector de “Fino” Palacios y de toda la banda de la Metropolitana.

En manos de esta lacra no habrá seguridad alguna, ni la habrá mientras la población, organizada en asambleas populares y comités de trabajadores, no tome el problema en sus propias manos y, en principio y como primera medida, proceda a la intervención popular en las comisarías para que la calle no quede en manos del delito organizado por esa misma policía.

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