04/07/2017

El panorama electoral en Córdoba


Juan Schiaretti es considerado el gobernador más afín a Macri, al punto que algunos editorialistas consideran que un triunfo de la lista de Unión por Córdoba sería bien vista por el presidente.  Si esto fuera así la elección cordobesa sería un paseo para ambos gobiernos.


 


La razón es que las coincidencias entre Schiaretti y Macri son muchas.


 


Córdoba, a instancias de Unión por Córdoba, fue la primera en adherir a la nueva ley de Riesgos de Trabajo, incluso fue más allá porque allanó el camino para zafar de los planteos de anticonstitucionalidad que proliferaban en la justicia local.


 


Luego tomó la delantera en la limitación del derecho de huelga considerando “servicios esenciales” al transporte y al ambiente. Sobrepasando sus propias atribuciones, la legislatura provincial aprobó una ley que reglamenta un derecho constitucional. 


 


En la liquidación del régimen previsional provincial, Schiaretti se ha convertido en un avanzado: aceleró  el proceso de “armonización” para asimilarlo al nacional. Lo comenzó en su primera gobernación con la ley 9504 que establece el cálculo del haber jubilatorio sobre el promedio de los últimos 4 años. Luego, no bien asumió su segundo mandato, impuso el recorte del 11% del haber. Pero fue más lejos, al provocar un deliberado desfinanciamiento de la Caja provincial: recortó sensiblemente aportes patronales (decreto 1492/16) y estableció una reducción de las contribuciones de los trabajadores docentes y empleados públicos como parte de los acuerdos salariales. La liquidación de los regímenes previsionales provinciales que están por encima de la jubilación nacional es una de las exigencias del gran capital.


 


Schiaretti, que aparecía en un principio aliado a Scioli, se volcó rápidamente hacia Macri en la medida que éste le facilitara salir a endeudarse al exterior. La deuda pública de la provincia aumentó en 2.000 millones de dólares en ese año y medio, destinándose una parte para la obra de los gasoductos troncales (una parte en manos de Odebrecht) y el resto para refinanciar vieja deuda y sostener algunos negocios de la patria contratista. El 80% de la deuda provincial está en moneda norteamericana y pende como la espada de Damocles sobre las finanzas públicas en un cuadro donde la economía provincial no crece como resultado de la crisis industrial y sobre todo  la de la industria metalmecánica. Paralelamente, Schiaretti incrementó el gasto público en subsidios a las multinacionales automotrices.


 


Es decir, a Schiaretti y a Macri los une la voluntad de avanzar contra los trabajadores en el marco de una mayor hipoteca de la provincia y del país.


 


No todas son rosas


 


A Macri la elección cordobesa le plantea más de una preocupación. Si bien impuso a sus candidatos a la cabeza de la lista, la alianza Cambiemos es un hervidero cuyo campaña no está totalmente clara. Por empezar, es la única que irá a las Paso con dos listas, la que logró imponer Macri desplazando a los Mestre y la del alfonsinista Dante Rossi, una figura de escaso predicamento en su partido y que empieza a concentrar el descontento dentro de la UCR: apenas anunciada su candidatura ya se lleva casi el 20% de los votos de la alianza.


 


A su vez, Schiaretti ha volcado a la campaña todo el peso del aparato estatal y colocó a los suyos a la cabeza de la boleta. Schiaretti viene impulsando una “liga de gobernadores” donde estarían los más partidarios de un buen entendimiento con el gobierno nacional; a las reuniones convocadas concurrieron gran parte de los gobernadores peronistas e incluso el vice de Santiago del Estero y representantes de Urtubey. La “liga de gobernadores” fue presentada como una advertencia a Macri de que debe “negociar” los costos del ajuste; en la medida que las provincias deben hacerse cargo de la educación, la salud y la seguridad, entre otras, el gobierno nacional  hace cargar sobre los gobernadores los costos políticos del ajuste. Por eso un eje de la campaña oficial son las desigualdades que el macrismo sostiene en materia de subsidios y aportes entre Buenos Aires y el resto de las provincias.


 


Esta pretensión va a contramano de las exigencias que el capital financiero internacional le plantean a Macri, con mayores aprietes sobre las provincias que entonces deberán someter sus cuentas públicas al monitoreo permanente de la Nación, la cual tendrá en sus manos la autorización de nuevos endeudamientos sometiéndolas a mayores recortes. Este es el principio sobre el cual se firmó el acuerdo entre la Caja Provincial de Jubilaciones (intervenida por el gobierno desde hace 20 años) y la Anses y  que se extenderá al conjunto de las finanzas provinciales. 


 


Schiaretti, en su seguimiento a Macri, está sellando su propio destino y con él el de la provincia. La “coalición del ajuste” suena más al abrazo del oso.


 


Votar al FIT


 


La elección cordobesa manifiesta además otro hecho preocupante para ambos gobiernos. La asimilación total del juecismo al macrismo ha mandado al tacho a la centroizquierda local que aparece con representación dividida y candidatos testimoniales.


 


Algo similar sucede con el kirchnerismo, que hace cuatro años cosechaba el tercer lugar y consagraba dos diputados nacionales. Una parte importante se asimiló al schiarettismo y el resto -en el medio de enfrentamientos- parió una lista con el secretario general de los docentes universitarios, un personaje prácticamente desconocido, y el presidente de Apyme a la cabeza.


 


El Frente de Izquierda se ubica, según todas las encuestas, en un tercer lugar cómodo que nos permitiría consagrar un diputado nacional. El FIT (esencialmente el PO) aparece como el más activo en las luchas más importantes de la provincia como ha sido la huelga de 9 días de los choferes de la ciudad de Córdoba, en las movilizaciones contra la violencia a la mujer o en la defensa del ambiente y sobre todo contra el proyecto de destrucción del bosque nativo.


 


La defensa de Córdoba frente a los abusos del “puerto”, que seguramente esgrimirá el schiarettismo para reclamar el voto, es indisoluble de la defensa de los trabajadores cordobeses en unidad con el conjunto de los trabajadores contra una coalición de ajustadores. Para ello reclamamos el voto al Frente de Izquierda.

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