29/07/2020

El partido evangélico y los apoyos de albertistas y macristas

Fernández y Arroyo con representantes de Aciera, Amia y Cáritas.

Días atrás, el periodista Werner Pertot escribió en Página/12 (24/7) una nota sobre la iniciativa de construcción de un partido evangélico denominado “Una Nueva Oportunidad” (UNO). En ella da cuenta de “el contacto estrecho” de sectores evangélicos con el macrismo, especialmente de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) y del lugar que tuvieron en dicho gobierno como mediadores en la entrega de alimentos, distribuyendo 400 mil kilos de leche en polvo y 120 mil módulos de asistencia alimentaria, y destaca el acercamiento del expresidente en la campaña electoral de 2019 “con el pañuelo celeste”.

La referencia que se hace en el diario gestionado por el presidente del PJ porteño, Víctor Santa María, aunque es correcta, (no) casualmente omite un dato fundamental, y es que el abrigamiento a los sectores evangélicos no es exclusividad del macrismo: el peronismo ha jugado un rol protagónico en el empoderamiento a las iglesias, con sobrada experiencia en su integración al Estado.

Solo por mencionar algunos hechos recientes, Aciera y la Pastoral Social, junto con sectores de la Iglesia Católica, fueron convocados a la mesa contra el hambre impulsada por Alberto Fernández y Daniel Arroyo a fines de 2019. El acontecimiento fue declarado como “histórico” por parte de Aciera, que se sumó a la reunión a partir del nexo realizado por el pastor Bernardo Affranchino, de Iglesia Cristo para Todos de Adrogué, amigo del ministro de Desarrollo Social. Por esos meses se realizó en la universidad pública de La Matanza un festival evangélico, organizado por ‘Noches de Gloria’ de las 300 Iglesias del Centro Familiar Cristiano (afiladas a Aciera), con el visto bueno de Verónica Magario. La relación de la actual vicegobernadora con las iglesias evangélicas se fortalece desde hace tiempo, con templos que proliferan en todo el partido, y con el antecedente del reparto de material didáctico religioso en las escuelas y la creación de una Subsecretaría de Culto, poniendo al frente al pastor Gabriel Ciulla, miembro de Aciera. Bien alimentado es por el PJ el vínculo con los evangelistas más reaccionarios del país.

Asimismo, en las elecciones de 2019 distintos grupos evangelistas se incorporaron en listas del PJ a nivel nacional, provincial y municipal. Podemos mencionar como ejemplo el armado del Frente Justicialista Cristiano encabezado por el presidente del PJ bonaerense, el mandatario de Merlo Gustavo Menéndez y otros intendentes, o el agrupamiento, en plena campaña, de los pastores Ledesma en Chaco con el intendente de Resistencia, el exgobernador Domingo Peppo y el actual Jorge Capitanich. Teniendo en cuenta esto, no es de extrañar el plan “cristianos a ayudar” que acaba de presentar el Ministerio de Salud de Chaco, financiando al oscurantismo y convocando a voluntarios para ofrecer oraciones por la salud a pacientes con coronavirus, en una de las provincias más atravesadas por la pobreza y la crisis sanitaria.

El presidente Alberto Fernández dirigió su política asistencial a reforzar el lugar de las iglesias en la sociedad desde el primer día de su gobierno. Luego de realizar reuniones con Aciera muy tempranamente en su gobierno, en el contexto de cuarentena impulsó el lanzamiento de #Seamosuno de Aciera, Cáritas, Amia y otros sectores religiosos y empresariales. Una iniciativa para distribuir un millón de cajas de alimentos en la Ciudad y los municipios del Gran Buenos Aires, dejando de manifiesto que el esfuerzo por parte de Aciera de vehiculizar políticas no es solo con el macrismo sino también con el gobierno del Frente de Todxs. Recientemente Daniel Arroyo celebró un nuevo convenio que consiste en la transferencia de fondos para la compra de alimentos y artículos de higiene para hacer frente a la emergencia sanitaria: “la Argentina tiene una gran red social que se despliega en el territorio junto a un Estado presente”, escribió el ministro de Desarrollo Social.

La apertura por parte del gobierno no se limita solo al grupo más conservador del evangelismo: en el mes de abril también recibieron a la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (Faie), de importante peso a nivel nacional, que sostiene comedores populares y también gestiona la asistencia social. En aquella ocasión, Faie le dio el consentimiento a Fernández para el pago de la deuda y la subordinación ante los acreedores.

No exageramos al decir que quienes gobiernan robustecen a estos sectores en torno a la asistencia social, mientras consienten “la visión de las iglesias” en la educación sexual y subsidian colegios confesionales y fomentan el avance religioso en la salud y en la justicia.

La urgencia de la lucha por la separación de la Iglesia del Estado

El Estado ha sido gran sostén y fuente de financiamiento de estos sectores, mientras crecen las denuncias por pedofilia y abusos a la población más vulnerable. En las últimas elecciones han conquistado algunas bancas en Buenos Aires, Caba, Santa Fe y Misiones bajo consignas oscurantistas hacia la educación sexual y contra los derechos de las mujeres y la comunidad travesti-trans. Ante este cuadro, debemos luchar por la eliminación de las exenciones impositivas y el financiamiento a las estructuras religiosas, así como rechazar su injerencia en la asistencia social y en los ámbitos educativos y de la salud, ya que funcionan como bomberos de los gobiernos que desarrollan políticas regresivas contra la población.

A nivel regional, estos grupos religiosos forman parte del entramado que garantiza la intervención del imperialismo y la consolidación de la derecha más reaccionaria que ha atacado a las rebeliones populares que se desenvolvieron en el último tiempo en América Latina. Más que nunca cobra importancia la necesidad de la independencia de los partidos patronales y el desarrollo de una alternativa política de les trabajadores. La Conferencia Latinoamericana convocada por el Frente de Izquierda Unidad abona en este sentido, planteando un programa de salida frente a la crisis y la ofensiva de los capitalistas.

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