26/09/2001 | 723

El Partido Obrero contra la guerra imperialista

Por la unidad socialista de América Latina

¡Todavía no existe una evidencia real de que el terrorista entrenado por la CIA, Bin Laden, haya sido el responsable del atentado de Manhattan!


Según informaciones del miércoles 26, ¡ni siquiera es clara la identificación de quienes desviaron los aviones para estrellarlos contra las Torres Gemelas!


Bush, sin embargo, ya ha avanzado una enormidad en los preparativos para desencadenar una masacre en el Lejano Oriente. Como Clinton en los Balcanes, como su papá contra Irak.


Es que a Bush no le interesa Bin Laden, sino la oportunidad que la crisis le ha presentado para lanzarse a la dominación de una vasta área rica en petróleo y gas. Desde la disolución de la URSS, el imperialismo norteamericano ha puesto sus ojos en las ex repúblicas soviéticas de Asia, desde donde pretende sacar el petróleo hacia el mar Caspio, a través de Turquía, un país de la Otan.


La dominación de la ex Asia soviética es un trampolín fundamental para desbloquear el empantanado proceso de la restauración capitalista en Rusia. A este objetivo estratégico apuntó y sigue apuntando la dominación de los Balcanes, bisagra entre Europa y el Cáucaso y el Asia central.


El dato fundamental que muestra que el inicio de la matanza imperialista en Asia es inminente, es el acuerdo que ha prestado el gobierno Putin para que los yanquis utilicen el espacio aéreo ruso e incluso las bases y las redes de información en las ex repúblicas soviéticas de Asia. Putin pretende de este modo obtener el apoyo de Estados Unidos para combatir los movimientos nacionales en el Cáucaso y Asia que luchan contra la burocracia restauracionista rusa.


En efecto, Estados Unidos ha cambiado de campo y ha dado su apoyo a Rusia para reprimir al movimiento nacional en Chechenia. Para defender sus prerrogativas y privilegios, los burócratas no vacilan en convertir a Rusia en una semicolonia del imperialismo.


Bush también ha conseguido el acuerdo de Arabia Saudita para usar sus bases en ese país. El canciller inglés ha obtenido el acuerdo de Irán, calificado hasta hace poco como «Estado delincuente» y nación terrorista. Todos los Estados quieren ocupar un lugar en la mesa donde se discutirá el reparto de los despojos.


Los yanquis han incorporado a la «coalición moral» a Arafat, para acabar definitivamente con la intifada palestina.


En esto ha concluido, rápidamente, lo que comenzó como una cruzada moral: en una guerra de colonización y esclavizamiento de los pueblos.


¿Hubiera podido, acaso, ser de otro modo?


Pero las víctimas no serán solamente los pueblos de Asia. También lo serán los pueblos de América Latina. Los yanquis ya dijeron que pretenden una guerra «global». En nuestro continente, esto significa participar en el «Plan Colombia», o sea la guerra civil en América Latina.


¿Quién financiará esta guerra?


Nuestros pueblos. Con el pago de la deuda externa y la fuga de capitales hacia las metrópolis. Con «déficits cero», recorte de salarios, privatización de la salud y la educación, liquidación del Pami, pataconizar la economía y devaluar el peso.


Ante esta perspectiva, De la Rúa va con los yanquis; Duhalde también. Acaba de reclamar la «capacitación de las fuerzas armadas» para luchar ¿por la soberanía? ¡no!, sino contra lo que los yanquis llaman terrorismo. Alfonsín dio el okay al operativo «Cabañas II» en Salta, junto a tropas norteamericanas.


Pero las guerras imperialistas han sido en la historia las madres de las grandes crisis revolucionarias. Los yanquis acabarán convirtiendo a Asia, Rusia y Medio Oriente en una gigantesca geografía de levantamientos populares.


El pueblo argentino ya se ha declarado contra la guerra imperialista. Pero todavía le falta concretar los medios para llevar a la práctica esta voluntad.


Esos medios son:


• Romper con el FMI y declarar a la deuda externa instrumento del saqueo nacional.


• Convocar a una Conferencia obrera y campesina de América Latina contra la guerra colonial del imperialismo y contra el intento de sumirnos a nosotros en una guerra civil latinoamericana.


• Impulsar la unidad política de América Latina, para luchar por la independencia de nuestras naciones.


• Combatir a los gobiernos proimperialistas de América Latina, para sustituirlos por gobiernos de trabajadores.


• Desarrollar la oposición al imperialismo dentro de las fuerzas armadas.


• El 14 de octubre, votar por el partido que dice «guerra a la guerra imperialista», superación del capitalismo y sus rivalidades nacionales, y por una humanidad socialista.

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