21/11/1996 | 520

El ‘Perro’ Alfonsín

“Alfonsín realizó un discurso con un eje marcadamente antimperia­lista en general y antiyanqui en par­ticular (también golpeó a los france­ses). El centro de sus ataques fue contra la política económica, de­nunciando los manejos de la deuda externa y la privatización de YPF; también defendió el mercado inter­no, atacó al FMI…” Esto lo dice el periódico Hoy (6/11), del Ptp-Pcr, que concluye asegurando que “Alfonsín hizo una notoria defensa de lo nacio­nal y cerró su oratoria con una con­vocatoria patriótica”(el destaque es del Ptp). ‘Viuda’ de Frondizi, Perón, Isabelita, Menem, los ‘chinos’ argenti­nos parecen decididos a contraer matri­monio nuevamente.


El nacionalismo de los Macri


Pero no sólo Alfonsín ha ‘redescu­bierto’ la “defensa de lo nacional” y “lo patriótico”. Daer acaba de declarar (La Prensa, 15/11) que está “cansado de escuchar hablar de globalización, queremos escuchar hablar de Pa­tria, Nación, Estado, Pueblo”, mien­tras postergaba el paro general del movimiento obrero y organizaba, en cambio, una marcha hacia la Aduana “en defen­sa de la industria nacional”, es decir, de los contrabandistas..


Esto ocurre cuando el burgués ‘na­cional’, Macri, lanza una campaña a favor de una “política industrial acti­va”, es decir, más subsidios a la burgue­sía nacional y más ‘flexibilidad labo­ral’ para sus obreros.


No es casual, tampoco, que la UIA haya contratado como asesor a Machi- nea, ex director del Banco Central en la época de Alfonsín; o le haya enviado una carta a Márcelo Stubrin “felicitándo­lo por su proyecto de modificación del Código Aduanero”, llave maestra para ‘proteger´ al explotador nacional. Golpeada por la crisis y la recesión eco­nómica, la burguesía nacional se ‘acuerda’ de sus ‘deberes patrióti­cos’.


Te perdonamos, Alfonsín


El Ptp, sin embargo, le ‘critica’ a Alfonsín la ausencia de “propuestas concretas. No dejó claridad sobre qué propone hacer en cuanto a la deuda externa… ninguna propuesta sobre el campo…”.


“Dejó también sin respuesta, en cuanto a la educación, qué propone frente a las leyes Federal de Educa­ción y de Educación Superior”. Pero en eso consiste, precisamente, la dema­gogia nacionalista que la burguesía em­prende para engañar a los trabajadores y a los ‘incautos’ profesionales del Ptp. El stalinismo, no lo olvidemos, hizo del seguidismo a la burguesía una estrate­gia mundial.


El ‘sumum’ de la ‘buena voluntad’ del Ptp se manifiesta cuando afirma que “el ex presidente (sic) prácticamente soslayó el tema democrático, un notorio olvido para quien tiene la asig­natura pendiente de la autocrítica por las leyes de ‘obediencia debida’ y ‘punto final’…”. ¿Olvido? Si Alfonsín lo reivindica y hasta el Frepaso lo acepta como un hecho consumado del ‘estado de derecho’.


¿Y la autocrítica del Ptp?


El Ptp le advierte a Alfonsín que sería un error proponerle a Menem in­tegrar un gobierno de coalición si éste “se decide a rectificar el rumbo”. Alfonsín puede rectificarse, pero Me­nem no. Es que Menem no podría reali­zar “un cambio de rumbo”, porque estas expectativas “quedaron clausu­radas en el largo verano del 91”. Es decir, cuando el Ptp se fue del Frejupo, que había integrado hasta ese momen­to, después de dos años de comerse sapos antiobreros, antidemocráticos y proimperialistas, como el indulto, el pacto con Alsogaray y la política de privatizaciones. Lo que corresponde, entonces, es una autocrítica de la direc­ción del Ptp-Pcr.


El Ptp dice que juzgará a Alfonsín, a partir de ahora, de acuerdo a las “nue­vas realidades, en el movimiento obrero, en la FUA, Federación Agra­ria, el movimiento de mujeres, etc.”. Esto significa que va a la búsqueda de acuerdos con los alfonsinistas para com­partir puestos en las direcciones de la FUA, de la Federación Agraria, etc., sin importarle, por ejemplo, que estén apo­yando activamente (¡Facultad de Econó­micas!) la reforma reaccionaria de Shuberoff.


Tras la burguesía industrial


El discurso ‘nacionaloide’ de Alfon­sín es lo que ahora quieren escuchar los ‘capitanes de la industria’. Pero el Ptp no sólo entona la misma melodía sino que, a diferencia de Alfonsín, confiesa la pater­nidad de la partitura. En el editorial de ese mismo número de su periódico, señala que: “Poderosos grupos empresarios como Bunge y Bom, Techint, Macri, Bulgheroni, han puesto el pulgar hacia abajo al menemismo. Se con­forma por arriba un amplio frente contra el capital especulativo, en de­fensa de los sectores que están en la producción”. La lucha sería entonces entre “capitales productivos” y “capi­tales especulativos”, revistando el Ptp en el campo de los sectores progresistas de la “burguesía intermediaria” y “na­cional”. Por eso inflama su verbo con arengas patrióticas a estos sectores del gran capital, para “golpear juntos con todas las fuerzas dispuestas a enfren­tar la política menemista”. Llevado ya al plano lacrimógeno, su dirigente Delfini asegura que “la bandera no es un peda­zo de trapo: en nuestras manos recu­pera el honor, y si otros la entregan, nosotros sabremos llevarla a la victoria” (Hoy, 13/11). Esta es la demagogia de peor especie, porque políticamente no sig­nifica en concreto nada, pero ideológica­mente es la ‘entrega’ de la bandera inter­nacionalista.

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