Políticas

2/3/2006

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El PTS, del otro lado de la barricada


La burguesía italiana lanzó una caza de brujas contra Marco Ferrando, el principal dirigente de la Asociación Marxista Revolucionaria Progetto Comunista (AMR), exigiendo al Partito de la Rifondazione Comunista (PRC) que le retire la candidatura al Senado por la región de Abruzzo. En Italia habrá elecciones generales el 9 de abril próximo. Aunque va con listas propias, el PRC forma parte de la coalición de la burguesía imperialista de centroizquierda, Unione, que lidera el ex primer ministro y ex presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi. La AMR es una fracción del PRC (que obtuvo el 16% y el 8% en los dos últimos congresos nacionales), que se opone a la integración del PRC a la Unione. Los ataques contra Ferrando se desataron por declaraciones de prensa en las que defendió el derecho a la rebelión armada contra la ocupación imperialista en Irak, incluidas las tropas italianas. Ferrando también caracterizó que el Estado de Israel no corresponde a un movimiento nacional hebreo y que la solución de los dos estados para Palestina era reaccionaria.


 


La demanda de exclusión de Ferrando fue iniciada por la prensa y retomada por los ex stalinistas del Partito Democratico de Sinistra, pero al final se convirtió en exigencia general del ‘establishment’ italiano, al punto que la hizo suya el ex fascista Gianfranco Fini, actual canciller. Fausto Bertinotti excluyó a dedo a Ferrando de la candidatura, sin convocar al Comité Nacional que lo eligió, un procedimiento que fue rechazado (por antiestatutario) por la Comisión de Control del PRC por seis votos y una abstención. Como explicamos en un artículo anterior la cuestión de Ferrando se transformó en un eje de la política nacional debido a las presiones que sufre la Unione, que se supone ganará las elecciones, para presentar un frente homogéneo para imponer sus planes antiobreros. La prensa italiana advirtió que sin esa cohesión Italia sería ingobernable a corto plazo.


 


En el curso de estos acontecimientos, Marco Ferrando no solamente cobró notoriedad sino que demostró una capacidad de caudillo político. Simultáneamente, la Cámara de Casación de Milán ordenaba la absolución de dos acusados de transportar kamikazes a Irak, con el argumento de que la rebelión contra la ocupación extranjera no es delito y que a los imputados no se les había probado la intención de atacar a la población civil. El fallo muestra la hondura de la crisis de las potencias imperialistas y de la burguesía italiana frente a su desangre en Irak, pero al mismo tiempo fue un golpe para los detractores de Ferrando. Sus posiciones revolucionarias cobraban un viso mucho más realista que las fantasías ‘liberales’ o ‘pacifistas’ de sus enemigos.


 


La posición de Ferrando entronca con las más grandes tradiciones revolucionarias, que consisten en defender a los explotados por encima de las fronteras nacionales e incluso contra su propio Estado. Aunque no es un parlamentario, Ferrando actuó como lo hizo en calidad de candidato con entrada asegurada al Senado. De este modo dio escuela de parlamentarismo revolucionario.


 


Los mandamases del PTS no pudieron asimilar, sin embargo, que un dirigente de la Coordinadora por la Refundación de la IV Internacional (a la cual pertenece el Partido Obrero), como Marco Ferrando, ganara un extraordinario reconocimiento político en base a posiciones consecuentes, o sea socialistas. ¿Qué se puede esperar de una cofradía?


 


El PTS dice ‘muy bien’, pero Ferrando se aprestaba a votar la formación de un gobierno imperialista como consecuencia del ingreso al Senado por un partido que integra la Unione. Es decir que Ferrando salió a defender el derecho de los iraquíes a disparar armas de fuego contra los militares italianos, para respaldar después en el Senado la formación de un gobierno capitalista compuesto por quienes, en un gobierno centroizquierdista precedente, masacraron a los pueblos de Yugoslavia y que en la actualidad defienden el derecho de los militares italianos a aplastar la rebelión en Irak. O que Ferrando planteó la necesidad de suplantar al Estado de Israel por una República única y laica de Palestina, para apoyar dentro de unos días a un gobierno de la Unión Europea, la cual conspira cotidianamente contra los derechos nacionales palestinos. Es claro que los pequeños burócratas que regentean la cofradía, además de otras cosas son unos perfectos obtusos.


 


¿Pero entonces para qué designó Bertinotti a Ferrando como candidato sino para votar a la Unione —interroga el obtuso, aferrándose a lo que cree un salvavidas seguro?


 


Bertinotti no designó a Ferrando ni a ningún otro de la decena de candidatos que representan a las diversas minorías del PRC. Los obtusos mienten. Estas minorías impusieron su derecho a las candidaturas, porque representan en su conjunto al ¡41%! de la organización; es un reclamo que viene desde hace mucho tiempo. Son candidatos de sus propias fracciones —en el caso de Ferrando por la AMR. La AMR no se ha movido un centímetro de su cerrada oposición al eventual gobierno de la Unione o de Prodi; lo acaba de ratificar en forma diríamos que abusiva en un congreso a principios de enero. El PRC ha incorporado también a extrapartidarios, que naturalmente no están sujetos a ninguna clase de disciplina de partido, porque de lo contrario dejarían de ser extrapartidarios. En todo caso Ferrando, como senador, podía arriesgar una expulsión, nunca el abandono del programa, que hubiera ganado en resonancia en tal caso.


 


El PTS ha cometido algo que en una organización realmente socialista hubiera sido un crimen; en un ‘pitufo’ es otra idiotez más. Ferrando actuó como Karl Liebknecht, que en el parlamento alemán votó contra su imperialismo y su militarismo en la primera guerra mundial. También, como Ferrando, militaba en un partido ‘reformista’, y millones de veces más sujeto a la ‘disciplina’ de partido, pero esto no le impidió a ninguno de los dos portarse como revolucionarios. El empeño de los obtusos por desprestigiar a los luchadores (como lo han venido haciendo en forma sistemática contra el movimiento piquetero y contra todo movimiento de lucha que no se adapta a sus esquemas (el 99.9%), los lleva a buscar ‘pruebas’ de un ‘delito’ de Ferrando en las declaraciones de prensa de éste, pero todas las que citan muestran que Ferrando no es sólo un revolucionario sino un revolucionario astuto, precisamente lo que recomendaba Lenin frente a las maniobras y trampas de la ‘democracia’ burguesa, sus periodistas y sus burócratas sindicales. Por eso decimos que ha mostrado que tiene las cualidades del caudillo socialista.


 


Los mequetrefes del PTS pontifican que quince años de ‘entrismo’ en el PRC no le han aportado a la AMR ningún progreso, pero es claro que no saben de lo que hablan. En todo caso han tenido mucho mayor progreso que el PTS en más de quince años de vida ‘independiente’.


 


El PTS se ha sumado a la campaña de los Berlusconi, Bossi, Fini, D’Alema, Fassino, contra el revolucionario marxista italiano, Marco Ferrando. O sea que se han sumado a la campaña de los enemigos de clase.