24/03/1994 | 414

El Pts llama a “optar” por una Administradora privada

El Pts ha decidido, aunque ahora ya sin tapujos y sin ninguna clase de ver­güenza, tomar partido por los bancos y compañías de seguro, y por el gobier­no, las patronales y la burocracia sin­dical, en la estafa capitalista más grande de este siglo: la afiliación de tos trabajadores a los Fondos de Pensión «privados». Este es el desenlace pre­visible y natural de un grupito absoluta­mente incapaz de defender las conquistas sociales de las masas (en este caso, la jubilación estatal y el 82% móvil), pero partidario, sí, de la «autogestión obrara» de las jubilaciones en el marco del capitalismo (es decir, como un negocio capitalista).


El Pts miente de entrada cuando, a guisa de «Información», sostiene: “Entre el 1° de mayo y el 15 de julio de este año los trabajadores deberán optar entre el sistema jubilatorio privado o el público” (Rebelión. 25/2). Ocurre que esto no es así exactamente, porque si el trabajador No declara su «opción» explícita por el «sistema público» queda automáticamente in­corporado al «sistema privado”, aun­que No haya “optado» por él. En este caso queda afiliado compulsivamente a la Administradora privada a la que haya adherido una mayoría de traba­jadores de la empresa en la que trabaja, aunque ella no pase del 0.5 o 1%. Basta, entonces, la más mínima con­fusión entre los trabajadores, o el in­suficiente esclarecimiento de lo que está efectivamente en juego, para que los trabajadores sean llevados como bultos al negocio de los bancos y de los especuladores. Los privatistas y sus socios se han lanzado, en consecuencia, a una millonaria campaña de con­fusión, a la cual se ha incorporado por gusto y política el Pts.


La maniobra de incorporar por “omisión» a los trabajadores a los Fondos de Pensión, explica que, cuando el Pts afirma que “El proble­ma… para los trabajadores… no puede resolverse simplemente op­tando por el sistema público”, lo que está haciendo es volcarlos al «sistema privado”, es decir, al negocio multimillonario específico de los ban­cos y de los especuladores de Bolsa. El Pts ha optado, él sí, por un frente único, al menos de hecho, con los grandes confiscadores capitalistas y con los beneficiarios privilegiados del “plan» Cavallo.


Aun si las “opciones» que hoy en­frentan compulsivamente los trabaja­dores son “dos estafas», ello es así solamente con relación al sistema vi­gente hasta ahora —de garantía estatal y 82% móvil. Pero como él Pts no llama a defender este sistema, ni a ir más allá, reclamando el exclusivo aporte patro­nal a este sistema, no se entiende en qué consiste para él esa “estafa». La única “estafa» que surge claramente es la que propugna el Pts, una Caja obrera bajo el capitalismo, que estaría obligada a defender los aportes que recoja como lo haría cualquier capitalista, es decir, invirtiendo y especulando, o sea llevando esas Cajas obreras a la bancarrota


El Pts no podría confesar más cla­ramente su completa adhesión a los banqueros cuando afirma, sin el menor pudor, que “sería Ingenuo pensar que la salida es luchar simplemente por la derogación de la reforma previsional.-”. ¡Qué tal! Para el Pts es “ingenuo” pretender la anulación de la “privatización de los aportes jubilatorios pero si esto fuera así, también sería Ingenuo» luchar por la liquidación del «plan» Cavallo, el cual no es otra cosa que un «plan» masivo de “privatizaciones». Los banqueros, claro, opinan lo mismo: es utopía, in­genuidad. “anacrónico”, pretender la estatización de los principales medios de producción y de cambio.


El Pts se solaza señalando que la jubilación mínima, bajo el sistema an­terior, pasó de 289 pesos en 1985 a los actuales 150 pesos. Con «estos datos, estima natural definirse por la «libre opción» entre cualquiera de las «dos estafas”, ya que tanto una como otra ofrecen una jubilación “superior» (esto según sus propagandistas), del 35% promedio del salario al cese —es decir, unos 210 pesos para quien gane 600 pesos al mes. Lo que el Pts no dice es que los 150 pesos que se pagan hoy como jubilación mínima, constituyen una violación de la ley que estaba vi­gente hasta ahora, del 82%, y que de ningún modo es la consecuencia de la aplicación del 82%. El Pts atribuye la miserable jubilación actual al «vaciamiento de las Cajas”, argu­mento típicamente capitalista, porque justamente la ley del 82% móvil otorga­ba una garantía estatal a los trabajado­res sin que importe el estado de las Cajas; en eso consiste, precisamente cualquier garantía, y en esto radicaba la conquista obrera de la ley anterior. El gobierno podía satisfacer esta garantía dejando de pagar, por ejemplo, la deu­da externa, o mediante impuestos excepcionales a los capitalistas, es decir que la “quiebra» de las Cajas no da como resultado fatal el retroceso jubilatorio sino que plantea una lucha superior para que los capitalistas cu­bran el déficit de las Cajas, creado por ellos y por sus gobiernos. En lugar de reclamar el cumplimiento de las garan­tías existentes, el Pts coincide con la burguesía en que hacerlo sería “Inge­nuo». Pero con este razonamiento se­ría también “Ingenuo» reclamar un «salarlo mínimo de 1.000 pesos, Igual al costo de la canasta familiar», o «una Jubilación mínima de 450 pe­sos», las cuales dependen del Tesoro del Estado, o sea de las diversas “ca­jas» del presupuesto, todas las cuales son regularmente vaciadas, incluso todo el tiempo, en beneficio de tos capi­talistas. ¡Cuánto mejor que le iría a los capitalistas con gente exenta de “Inge­nuidad”, como el “realista» Pts!


El “sistema público» que ofrece la “reforma previsional” (y que surgió contra la política oficial, que quería obli­gar a todos los menores de 45 años a ingresar a un único sistema privado); este “sistema” es, por cierto, una esta­fa, pero una estafa con relación al siste­ma previsional del 82%. Reemplazar este 82% por un 35% promedio del salario al cese, y derogar la garantía estatal y los aportes patronales —en eso consiste la estafa. Por eso, el pasa­je de un sistema al otro constituye una DERROTA de los trabajadores. El Pts también obvia este hecho fundamental de la derrota, cuando pone en un pie de igualdad a la “Jubilación privada” con el sistema previsional derogado por esta “Jubilación privada”. En esto también coincide con los banqueros.


Es a partir de este retroceso que tenemos que preguntamos cuál es el camino a seguir. En primer lugar, res­pondemos, hay que «optar» por el siste­ma público, porque esta “opción” constituye un golpe al interés funda­mental del nuevo sistema de “Jubila­ción privada”, que es impulsar los Fondos de Pensión, golpe que ayuda­ría a retomar la lucha por la reestatización de las jubilaciones — bajo control obrero y exclusivo aporte patronal. Hay otra razón más: los Fon­dos no garantizan el aporte que reci­ben, el Estado sí. “Optar» por el “siste­ma público” es, además, golpear la integración de tos sindicatos a los Fon­dos de pensión. “Optar» por la “esta­fa” del “sistema público” que introdu­ce la ley de jubilación privada, nos perjudica menos para’ la lucha por recon­quistar el 82% perdido y facilita la de­nuncia acerca del destino que el gobier­no da al dinero público.


Esta posición final del Pts, que coin­cide con la campaña oficial y patronal para que los trabajadores como mínimo “no opten”, porque así estarían “op­tando” por las Administradoras priva­das, revela el total y completo acierto de la denuncia que hiciéramos hace bas­tante tiempo contra el Pts, cuando diji­mos que apoya la jubilación privada y promueve (Cajas obreras) su propio Fondo de Pensión. Es decir, que el Pts es extraño al movimiento obrero y al socialismo.

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