09/03/2006 | 936

El «seguro de empleo» es una farsa

Conquistemos trabajo para todos

Según los anuncios oficiales de traspaso de beneficiarios del plan Jefes y Jefas desde abril a un supuesto Seguro de Capacitación y Empleo de 225 pesos (y al Plan Familia) implicaría que los beneficiarios “deberán participar en cursos de capacitación y se verán obligados a aceptar las ofertas laborales que les consigan las intendencias. Queda una duda: ¿cómo harán los municipios para conseguirle trabajo en el ámbito privado?” (La Nación, 14/2). Es que el empleo crece cada vez menos en relación al del PBI.


 


El lugar de los municipios como responsables de la capacitación y de “intermediación laboral” (Cronista, 14/2) da una clave para prever el destino de este proyecto. Son los municipios los que en la actualidad concentran la explotación de trabajadores por los planes de 150 pesos en hospitales, escuelas, corralones. Si hubiese voluntad de trocar planes por puestos de empleo, el gobierno hubiera debido empezar por el pase a planta permanente de los miles que no necesitan capacitación alguna, ya que desempeñan sus tareas hace años. No se da garantía alguna respecto a la calidad del empleo que se otorgará, en cuanto a permanencia, blanqueo, salario, ni condiciones de trabajo. El gobierno pretende organizar cuadrillas de trabajo en negro con salarios de miseria que trabajen directa o indirectamente (infraestructura) en especial en la construcción, las empresas agrícolas y agroindustriales. Se trata, a la vez, de un subsidio a las ganancias patronales y una presión contra los salarios.


 


El plazo de un máximo de dos años para este seguro, junto al retiro del beneficio, a quien no acepte alguno de estos trabajos precarios, marca la intención expresa de reducir la cantidad de desocupados que cobren subsidios.


 


La capacitación a cargo de los punteros de los municipio es una farsa. ¿Existe realmente el presupuesto, la infraestructura? El Proyecto Adolescente de la Provincia de Buenos Aires, que fue presentado como un plan similar en cuanto a capacitación, con instructores, materiales de trabajo ha naufragado, según las propias autoridades que lo regulan, porque las bandas de punteros que lo debían ejecutar en los municipios bonaerenses han saqueado los magros recursos que otorgaban y lo usan como sus cajas negras particulares.


 


El Plan Familia, por otra parte, pasa a considerar a las trabajadoras desocupadas con hijos, como entes reproductores, que reciben un subsidio mínimo según cantidad de hijos, debiendo tener cinco o más para que el aumento llegue a 275 pesos. Se trata de una eutanasia social, pues las compañeras dejan de existir como trabajadoras que pueden ganarse la vida.


 


Es necesario que el seguro universal indefinido al desocupado sea de 500 pesos, como un derecho general. Que se repartan las horas de trabajo, incorporando a todos los desocupados, cobren un plan o no, mediante una bolsa de trabajo controlada por las organizaciones obreras y piqueteras, no por los punteros de los municipios. Los cursos de formación deben ser controlados por las organizaciones obreras y garantizar un trabajo en blanco, bajo convenio, con libertad de organización y sindicalización. Que pasen a planta permanente los miles que ya están en la función pública. Que se blanqueen los compañeros en negro y se respeten las 8 horas de trabajo. Que se incorpore a los convenios a los tercerizados. Que se haga un relevamiento de todas las fábricas y empresas cerradas en cada localidad y su reapertura bajo gestión obrera por medio de las organizaciones de desocupados.

En esta nota