04/11/2010 | 1153

El verdadero comienzo de la etapa post-Kirchner

Tomada-Moyano intervienen la CTA (luego de la venia de Cristina y Aníbal Fernández)

Tomada tomó una medida inusitada: prorrogó el mandato de la vieja dirección de una organización que no es reconocida por el Estado. Si se trataba de cautelar la actividad administrativa de la CTA, esa función le correspondía a la Justicia. La CTA pasa a ser reconocida de facto por el gobierno, por medio de una intervención que atornilla a su pollo Yasky como secretario general hasta que se haga una elección complementaria, la que probablemente nunca ocurra. El mismo Ministerio que se abstuvo de cualquier definición ante las abrumadoras denuncias de la Lista 3 por falta de padrón y hasta de boletas para las listas clasistas -denuncia que tampoco aceptaron quienes controlaban para Micheli en la Junta electoral, ni Yasky-, ahora respondió en 24 horas a una presentación, indudablemente concertada, de su socio transversal. Estamos ante la única decisión política de fondo del gobierno después de la desaparición de Kirchner. Ella significa que, en plena investigación del crimen de nuestro compañero Mariano Ferreyra, los K refuerzan su compromiso político con la burocracia sindical; que así como no han podido evitar el encarcelamiento de Zanola, podrían estar dispuestos ahora a echar algún lastre en la Unión Ferroviaria, pero para rescatar entera a la burocracia sindical, según dice Moyano, como «factor de poder». Se trata de una agresión política clara contra las agrupaciones, tendencias y activistas que luchan por conquistar la independencia de los sindicatos del Estado. Desde mediados de junio, advertimos en la página editorial de Prensa Obrera que la burocracia sindical de la CTA estaba llevando a la Central a la destrucción, por incapacidad para resistir la presión del Estado y por su tendencia a los compromisos y arreglos con ese Estado y sus partidos.

Que la resolución de Tomada destrabe las cuentas de la CTA tampoco es un asunto menor, esto porque le confiere a Yasky las cuentas que involucran la canilla de ciertas organizaciones sociales y de generosos subsidios del exterior; Yasky tiene las firmas del secretario general y el Tesorero es de su palo.

El prontuario de Tomada

Es cuando mínimo incierto que se haga la elección en las tres provincias y las 48 urnas que recomendaron los abogados ‘arbitrales’ de la CTA. No hay una autoridad que las convoque u organice. Los K desconocen a la Junta Electoral, la cual tiene una mayoría degennarista. La Ejecutiva, cuyo mandato prorroga Tomada, tiene mayoría de Micheli en el papel: no solamente sigue Yasky como secretario general, sino que los ‘ejecutivos’ Daniel Barragán, Milagro Sala y Elena Reynaga han desertado, lo cual impide el quórum. La central de «nuevo tipo» está más empantanada que el Congreso Nacional.

Yasky reclama la realización de nuevas elecciones en los distritos y urnas establecidos por el Comité Arbitral, pero también pide más: nuevas elecciones en Ezeiza y Florencia Varela, lo que estira el padrón de los lugares a votar de nuevo a más de 200 mil. Pide también la revisión del padrón, inaceptable para sus rivales. O sea que el gobierno ha decidido ir por la ruptura de la CTA -y en última instancia su liquidación. No deja de ser una forma de quitarse de encima el tema de su reconocimiento planteado por la OIT. Micheli tampoco puede ceder más a Yasky de lo que ha cedido, debido a que su victoria obedece a numerosos fraudes absolutamente reales y a los votos de Milagro Sala, declaradamente kirchnerista y dependiente de fondos públicos, que no está más con él. Con todo esto a cuestas, queda al desnudo el desvergonzado oportunismo de las ‘alianzas’ que ha tejido y vuelve a tejer la fracción de De Gennaro-Micheli. Esta fracción está pagando cara su neutralidad ante el fraude que perpetró Yasky en Suteba La Plata -¡con el apoyo decisivo de Tomada!- para despojar de su mandato a los dirigentes clasistas.

El encontronazo del día previo

No se puede descartar que elementos como Milagro Sala o el propio D’Elía retornen a una «CTA Yasky» en determinadas condiciones. Yasky aspira a sumar sectores para la pata Sabbatella de los K, incluso con el argumento de compensar el poder de Moyano y la patota sindical. Esta primera gran jugada de Cristina Kirchner después de la muerte del ex presidente, indica el rol estratégico que tiene para el gobierno el control de los sindicatos -en la misma línea anticipada por las patronales, las que han aceptado la ‘paz social’ que les ofreció Moyano. Al otro día de la intervención a la CTA, Aníbal Fernández ratificó a la patota de la CGT como la «columna vertebral». Bien mirado, sin embargo, esa intervención, como el patoteo verbal del jefe de Gabinete, buscan contener una crisis múltiple en el oficialismo: el día previo a su fallecimiento, Néstor Kirchner había tenido un encontronazo con Moyano por el vaciamiento que hicieron los intendentes de la reunión del PJ bonaerense e incluso por la reticencia de Moyano a entregar a la patota de la Unión Ferroviaria. Hugo Moyano no solamente aparece involucrado en las investigaciones judiciales por los medicamentos truchos, sino que hace un par de semanas visitó por solidaridad la sede de la Asociación Bancaria de Zanola. El vehículo que pretende llevar a Cristina Kirchner a la reelección puede contar con una conductora con experiencia, pero es permitido dudar de la solidez de su carrocería y de su estado mecánico.

La virtual intervención de la CTA lleva su crisis al ápice. La ligazón con los gobiernos capitalistas, los padrones truchos, la disolución de su condición obrera entre representaciones de movimientos sociales que dependen de la caja del gobierno o de las fundaciones extranjeras, el desconocimiento de las representación proporcional en sus sindicatos, la sustitución de los delegados por plenarios de secretarios generales; en fin, la falta de democracia sindical y de independencia de clase han quedado agotados como método de dirección de la organización sindical. La destrucción de la CTA por su burocracia vitalicia simplemente anticipa el proceso que ya recorre a la CGT y a sus sindicatos. Este derrumbe por arriba y el empuje del movimiento clasista por abajo definen la etapa de transición que recorre el movimiento obrero de Argentina.

Cuando termina el día

Al método de la integración de los sindicatos al Estado y de la destrucción de los sindicatos por parte de la burocracia, es necesario oponer la reconstrucción de los sindicatos con el método de la independencia de clase y la participación activa de las masas en la lucha contra el capital y contra el gobierno que protege los intereses del capital. Solamente un Congreso de bases, o sea de delegados electos y mandatados por asambleas, puede reconstruir a la CTA -no como un fin en sí mismo, sino como parte de la lucha para expulsar a la burocracia de todos los sindicatos y para reconstruirlos, así como a la CGT, sobre bases clasistas. La democracia sindical no consiste en establecer una representación plural entre sindicados manejados, cada uno de ellos, por una burocracia sindical, sino que ella consiste en la unidad de clase del movimiento obrero en términos de independencia frente al Estado y la vigencia de la soberanía de las asambleas obreras. La democracia e independencia sindicales plantean el desarrollo de una dirección clasista del movimiento obrero.

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