19/01/2012 | 1209

En las vísperas del juicio oral y público

Resta poco más de un mes para la fecha fijada como inicio del juicio a Pedraza y la patota que asesinó a Mariano Ferreyra, y que hirió gravemente a nuestra compañera Elsa Rodríguez. Esa fecha, el 22 de febrero, tendrá que ser confirmada por la Justicia en los primeros días del mismo mes.


La unificación de las causas


En diciembre pasado, todas las querellas del juicio hemos pedido que la causa contra Pedraza y la patota sea unificada con la de los policías que “liberaron” la zona -que se tramita por ahora en forma separada. El crimen de Mariano es el resultado de una articulación criminal que tuvo tres pilares: la burocracia sindical y su patota, el Estado -a través de su aparato represivo y de los funcionarios del sistema de transporte- y los empresarios del ferrocarril concesionado. Pero el curso del proceso judicial apuntó siempre a diluir las responsabilidades de la policía, de los ministerios de Transporte y Trabajo, y empresariales. La causa policial marchó por separado, y procesó a sus imputados por un delito menor (‘abandono de persona’). La Ugofe ni siquiera ha sido sentada en el banquillo. La escisión de las causas no sólo apunta a aminorar la  participación del Estado y de su aparato de represión: es, en última instancia, la punta del ovillo para desacreditar la existencia de un plan criminal y, por lo tanto, apuntar también a la absolución de Pedraza. Los abogados de la UF ya presentan a los Favale o los Sánchez como “loquitos”, que actuaron por la propia. Los responsables del crimen de Mariano están trabajando activamente para “desflecar” el proceso judicial y zafar de sus responsabilidades criminales. Al pedir la unificación de las causas, estamos reafirmando que el de Mariano fue un crimen político contra la clase obrera, y queremos poner de manifiesto todas las vinculaciones entre los matones, el Estado y la clase social que explote a los ferroviarios.


No se nos escapa que nuestro pedido -si es admitido por la justicia- podría retrasar el comienzo del juicio, en nombre de los trámites administrativos que exige la unificación de las causas. Pero es claro que las mayores chances, no ya de una libertad, sino de la absolución de Pedraza, estarán presentes en un juicio por separado, donde el crimen de Mariano sea presentado como un exabrupto personal, alejado de un planeamiento criminal.


No a la excarcelación


En este cuadro, y junto al reclamo por la unificación de las causas, vamos a redoblar la movilización contra el pedido de la excarcelación de José Pedraza. La burocracia sindical está jugando fuertes recursos en favor de ello. En las vísperas de las fiestas, ello se expresó a través de una solicitada, una marcha a los tribunales y, desde luego, una constante presión en los talleres ferroviarios. Pero esta acción tiene otras graves implicancias: la Cámara de Casación Penal no se ha expedido sobre el último pedido de excarcelación del jefe de la patota -o sea que no lo ha rechazado, guardando una carta en favor de su libertad. Más grave aún es que la causa que juzga a Pedraza y a sus personeros legales por la tentativa de soborno a camaristas de Casación está absolutamente ‘dormida’. El avance de esa acusación reforzaría de un modo concluyente la prisión preventiva a Pedraza, ya que demuestra hasta qué punto el jefe de la UF utilizaría su libertad para conspirar abiertamente a favor de la impunidad de la patota y de la suya propia.


Las presiones judiciales se desarrollan en un marco político definido. En medio de un ‘ajuste’ en regla contra la clase obrera, es indudable que la burocracia ha colocado la cuestión de sus causas judiciales en la mesa de negociaciones con el gobierno. Moyano saludó la libertad de Zanola en el acto de Huracán. Guillermo Moreno, por su parte, se está reuniendo con las burocracias de las empresas privatizadas -entre ellas, la de la UF- para imponer las paritarias “con techo”. Los vínculos de Tomada, Schiavi y compañía con Pedraza son suficientemente fuertes y antiguos como para colocar la cuestión de su impunidad en la mesa del “ajuste”.


Nuestra campaña política


Está clara, a partir de lo anterior, la decisión del Partido Obrero de abordar las vísperas del juicio con una campaña política en regla, dirigida a interesar y movilizar, en primer lugar, a la clase obrera ferroviaria; luego a los trabajadores y a la opinión pública popular, a los artistas e intelectuales que siempre apoyaron la causa de Mariano. Vamos, en primer lugar, por la unificación de las causas, para que realmente exista el juicio y castigo a TODOS los responsables. Reclamamos el inicio del juicio en forma perentoria, aún en el caso en que avance nuestro reclamo por la unificación, y redoblamos la oposición a cualquier excarcelación de Pedraza.


El encarcelamiento de Pedraza y su patota ha sido una de las victorias políticas más importantes de la clase obrera que pugna por poner en pie una nueva dirección sindical y política. La condena definitiva de la patota refrendará esa perspectiva, y el Partido Obrero se va a empeñar en ello con todas sus fuerzas.


Conspiraciones en la Cámara de Casación Penal


La Cámara de Casación es el tribunal penal más importante del país, la última instancia para apelar los fallos de los tribunales inferiores antes de llegar a la Corte. En las diferentes salas de la Cámara, se encuentran varios juicios cruciales. Entre ellos, la causa de las escuchas telefónicas que involucra a Macri, así como las denuncias contra el juez Oyarbide. En Casación también está depositado, sin respuesta, el último pedido de excarcelación en favor de José Pedraza.


Los jueces de casación han recibido numerosas impugnaciones, principalmente por las demoras incurridas en los juicios a los genocidas de la dictadura. El kirchnerismo impulsó una renovación parcial de sus miembros, pero dejó en pie a buena parte del viejo elenco. Por ejemplo, sigue en su lugar Eduardo Riggi, juez de los años de la dictadura. Riggi cobró notoriedad recientemente al haber sido mencionado como uno de los camaristas 'tocados' -por 50 mil dólares- para otorgar la excarcelación a Pedraza.


La elección del nuevo presidente de la Cámara, días atrás, provocó un nuevo episodio de crisis. La candidatura del nuevo presidente, Pedro David, fue impulsada por el juez Alejandro Slokar, un discípulo de Zaffaroni, quien ingresó a Casación fogoneado por el kirchnerismo. La nominación de David fue resultado de un compromiso: "se aliaron parte de los nuevos camaristas con un sector de los antiguos magistrados, gracias a un acuerdo que tejió Slokar" (La Nación, 14/1). El debate que precedió a esta elección fue registrado "en un acta secreta para tratar de evitar que trascendieran las pujas internas del cuerpo" (ídem). La 'renovación' de este tribunal ha seguido un camino conspirativo -un método que se hará sentir en sus próximos fallos, entre ellos los de las causas relacionadas con el asesinato de Mariano.

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