11/09/1998 | 600

¿»En vísperas del fin del régimen»?

Guerra de mafias


El agravamiento del escándalo del contrabando de armas es un síntoma de la velocidad con que se descompone el régimen menemista. Lo demuestra también el poco tiempo que duró la ‘tregua’ que Menem armó entre Balza y Camilión después de la muy dudosa muerte del traficante y ex represor Horacio Estrada y de las declaraciones del traficante Diego Palleros. Palleros acusó a «un empresario ampliamente vinculado al gobierno» (Emir Yoma) como‘gestor’ del contrabando y declaró que «todo el gabinete» estaba «perfectamente al tanto» de la venta de armas.


En los días siguientes, Balza acusó en el Congreso al gabinete de la responsabilidad por el contrabando; fue allanada la Dirección de Arsenales del Ejército —que se había colocado en una situación «rayana en la desobediencia» (La Nación, 29/8) al ocultar la información que el juez le solicitaba—; se anunció el «inminente» procesamiento de Balza; fueron citados a declarar catorce funcionarios —entre ellos, el hermano del ministro Granillo Ocampo— y fue pedido el juicio político a Erman González.


La profusión de cadáveres —el de Estrada es, según el fiscal, el cadáver número 25 que aparece en relación con el contrabando de armas—, las citaciones, los allanamientos y las amenazas revelan que, alrededor de este caso, se desarrolla una guerra de mafias políticas, judiciales y económicas que el gobierno menemista no parece capaz de controlar.


El escándalo de las armas tiene lazos comunicantes con el ‘caso Yabrán’. Erman González, principal implicado en el contrabando de armas, fue reiteradamente señalado como uno de los ‘chirolitas’ del ex patrón de Oca.


De las valijas a las armas


Aunque no es la primera vez que la camarilla presidencial y el propio Menem se encuentran envueltos en un escándalo delictivo de ribetes internacionales, la situación política no es la del pasado.


Argentina enfrenta hoy una crisis económica de fondo: la especulación se derrumba, la burguesía está dividida y amenazada con la quiebra y el gobierno está paralizado; por eso, el contrabando de armas podría provocar lo que no logró, por ejemplo, el escándalo de las valijas de Amira.


Entre el co-gobierno y la caída anticipada


El escándalo se ha convertido en una fenomenal arma de chantaje para imponerle al gobierno un ‘acuerdo de gobernabilidad’ y hasta las elecciones del ‘99. En este sentido, el silencio de la Alianza sobre el escándalo es demasiado notorio. La Alianza sabe que si monta una campaña de denuncia e investigación puede voltear al gobierno.


La Nación no vacila en admitir «las vísperas del fin de régimen» (3/9).