28/07/2011 | 1187

Capitán Bermúdez: Entramos al Concejo con el 17% de los votos

"Vamos que llegamos", con Jorgelina Signa

Los resultados de las elecciones primarias en Capitán Bermúdez, hace dos meses, habían arrojado una enorme polarización política en los cargos a la intendencia. El PJ derrotó por escaso margen al Frente Cívico, el que gobernaba desde hacía una década el distrito.

En este marco, el 9% de los votos a concejales fueron a la lista del Partido Obrero que encabezaba Jorgelina Signa. Sesenta días más tarde, nuestra boleta municipal conseguía el 17% de los votos y el ingreso en el Concejo Deliberante, el cual solamente renovaba cuatro bancas.

La intensa campaña política del PO en el distrito potenció la inmensa parálisis del Concejo durante los últimos cuatro años e hizo crecer la candidatura de Jorgelina. Se formó un comité de apoyo a su candidatura de gran amplitud, con la participación de un sector independiente de docentes muy reconocido que involucró personalmente a sus miembros en la campaña -un fabuloso activismo no partidario que impulsó una carta de apoyo, una cadena de correo electrónico, la concurrencia sistemática a las radios locales y la participación como fiscales en los comicios. El perfil de partido de Jorgelina fue apuntalado por un gran movimiento popular.

Los trabajadores contratados privados y municipales se prodigaron en reuniones de apoyo a la lista, haciendo caso omiso a las amenazas de despido de la intendencia y de las promesas de efectivización laboral pejotista. La muerte de un trabajador en la localidad vecina de Baigorria, en un accidente de unas obras de cloacas realizadas a las apuradas y con abiertos fines electorales, despertó una enorme atención hacia los ejes de la campaña del PO: el fin de las tercerizaciones y la precarización laborales, y el pase a planta permanente de todos los contratados.

La campaña del PO atrajo a diversos sectores sociales. La adhesión de los jubilados que tienen una mesa de trabajo en el distrito y que luchan por sus reivindicaciones, entre ellas la de mejoras en el sistema de salud local. También entre los pequeños comerciantes afectados por la parálisis del municipio: treinta comercios pequeños del distrito sacaron una carta de apoyo a la candidatura de Jorgelina.

Su ingreso se palpaba en las volanteadas de madrugada en las grandes fábricas: «Vamos que llegamos», nos decían los obreros. Se recogía nuestro reclamo de comités de seguridad e higiene elegidos en asambleas de fábrica para terminar con la increíble flexibilización laboral. Más de trece muertes -la mitad de ellas en el cordón- ponían de relieve el completo fracaso de la política provincial en materia de seguridad del trabajo.

La campaña del PO penetró en las filas de otras fuerzas políticas del distrito, incluidas aquéllas que habían quedado desplazadas en las internas de sus partidos. Es el primer síntoma de un giro hacia la izquierda en las tiendas políticas tradicionales como reacción a los aparatos partidarios y a la confabulación con los intereses capitalistas en el distrito. Hubo un voto a Jorgelina de sectores del Frente Cívico y también de medios kirchneristas: un papel de suma importancia lo jugó un medio comunitario independiente, con simpatías por el kirchnerismo, que hizo suya la consigna de la campaña del PO: «Jorgelina es necesaria» (la ley de medios fue puesta por estos periodistas al servicio de una causa revolucionaria). Todos estos hechos resumen un dato político fuerte, porque podría expresarse a nivel nacional luego de las internas obligatorias del 14 de agosto. Por el apoyo de fondo del activismo obrero y por el acompañamiento, luego de diversos sectores sociales, incluso de políticos y partidarios, Capitán Bermúdez debería verse como un microcosmos de un proceso político que deberá extenderse al resto de la geografía política de Argentina.

Digamos algo, por último, sobre nosotros mismos. La necesidad de duplicar los votos en sólo cuatro semanas nos profundizó también la necesidad de hacer más aguda la caracterización política. Es así que nos esforzamos por dar una forma concreta al planteo de «ampliemos el campo histórico de nuestra intervención» y, en la primera declaración política de la nueva fase de la campaña, nos empeñamos en darle expresión a cada una de las necesidades y agravios sufridos por los diferentes sectores del pueblo, es decir: ponernos a la cabeza de esas necesidades y de la lucha contra las arbitrariedades del poder en lugar de partir desde la posición subordinada de las propuestas de los partidos rivales para elaborar una crítica. Conscientes de las contradicciones que encierra cada voto popular por un partido patronal, lanzamos la consigna del voto al Partido Obrero por el control de las acciones del Concejo. Así, dimos expresión a la desconfianza que tienen los sectores populares en los sectores patronales a los que, incluso, votan.

En una pequeña localidad de Santa Fe, hicimos una experiencia política grande.

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