20/05/1999 | 627

Fingen, ceden, pero firman con el FMI un nuevo ataque

El intento de recortar los presupuestos de educación y de las provincias fue solamente la punta del témpano. En la base de la situación presente se encuentra la virtual cesación de pagos tanto del Estado como de las grandes patronales. El periodista Morales Solá lo puso en evidencia en La Nación del último domingo cuando informó que el FMI le acaba de mandar una carta a Menem en la que dice «que la Argentina ya alcanzó su límite máximo de endeudamiento» y donde advierte que «reverá los acuerdos con el país si el gobierno traspone esa raya». La combinación de la deuda pública y privada con el exterior supera holgadamente los 160.000 millones de dólares (si se incluyen los depósitos en los bancos en esa moneda) y el pago anual de los intereses es de aproximadamente 10.000 millones de dólares. La jauría capitalista sigue diciendo que la ‘transformación del país’ en estos años ha sido un‘éxito’, pero la franca realidad es que el Estado y una parte de los grandes capitalistas particulares se encuentran en cesación de pagos.


Es esta situación la que ha convertido a la rebelión estudiantil y docente en el detonante de una crisis política y la que ha llevado a que los politicólogos descubran que Menem se encuentra «débil» o que es un «pato cojo». Apenas unas semanas antes, estos mismos ‘analistas’ estaban convencidos de que Menem podía lograr imponer la posibilidad de una segunda reelección. Desde estas páginas, advertimos con la debida anticipación que la operación re-reeleccionista era una maniobra para prevenir la posibilidad de que Menem se viera obligado a concluir su mandato antes de fecha.


La cesación de pagos no es un tigre de papel


La decisión de la mayoría del estudiantado movilizado de proseguir la lucha se explica, entonces, por esta circunstancia. Ocurre que el gobierno puede haber anulado una parte del recorte, pero no está dispuesto a retroceder.Página 12 informó el jueves 13 que el Ministerio de Economía no estaba dispuesto a llevar a la práctica la ejecución de los gastos que había intentado cortar. Habría que agregar que la repentina campaña publicitaria para cobrar el impuesto especial a los autos y la amenaza de secuestrarle el vehículo al que no lo haga, apunta a usar ese dinero para fines diferentes a los previstos; no para aumentar a los docentes sino para hacer frente al pago de la deuda externa. Todo esto quiere decir que la lucha contra los recortes se ha transformado en un asunto de poder; o sea que es necesaria la caída del equipo fondomonetarista y la ruptura política con el FMI para que se efectivice el reclamo de los docentes y de los estudiantes.


Esta crisis ha proseguido, además, en el ámbito de los recortes a las provincias y a la seguridad social. Aquí el tema es el mismo: la bancarrota de las finanzas públicas de las provincias, ya que su deuda se acerca a los 20.000 millones de dólares. Como esta hipoteca fue garantizada con los impuestos que deben percibirse por coparticipación federal, en un plazo muy corto sus gobiernos no podrán pagar a sus trabajadores y proveedores. La mayor parte de esta deuda está contraída con la gran banca local, que se ha asegurado que el gobierno nacional le gire lo adeudado en forma directa, o sea sin que el dinero deba pasar antes por los Tesoros provinciales.


Hace un par de semanas, los pulpos Comercial del Plata y Alpargatas no pudieron hacer frente a sus deudas financieras y luego tuvieron que plantear la renegociación de la totalidad de sus pasivos, por una suma próxima a los mil quinientos millones de dólares. Ahora es el pulpo Supercanal quien no pudo hacer frente al pago semestral de sus intereses por 18 millones de dólares. El pulpo tiene una deuda total de 400 millones de dólares y, entre sus accionistas, figuran Clarín y el grupo Mas Canosa. Lo mismo acaba de ocurrir con la Central Térmica Güemes, la cual ha decidido dejar de ‘honrar’ intereses por 60 millones de dólares. Está claro que la cesación de pagos está en marcha, no se trata simplemente de una posibilidad más o menos cierta.


Mientras tanto, los mayores pulpos anuncian pérdidas, como Sevel por 61 millones de pesos en el último trimestre y un acumulado de 350 millones (La Nación, 13/5). Página 12 habla de «sombras» en la Bolsa, debido a que «casi todos los cotizantes presentaron ejercicios con saldos negativos o con menores ganancias», lo cual se explica por «los efectos de la recesión» (16/5). Pero según un «experto en ciclos económicos», dice El Cronista (14/5),»habrá recesión por otro semestre más». En estas condiciones, el presidente de la Unión Industrial pide una refinanciación masiva de las deudas de todo tipo contraídas por los capitalistas, los cuales en lugar de pagarlas emitirían un bono a largo plazo que sería garantizado por el Estado (Ambito Financiero, 17/5). Las patronales buscan un salvataje a costa de las quebradas finanzas del Estado, lo cual sólo sería posible por medio de un feroz ataque a los derechos que aún conservan los trabajadores, como la prestación básica para los jubilados, en la salud y en la educación. La rebelión educacional adquiere, a la luz de esta bancarrota capitalista, todo su significado estratégico.


El Fondo Monetario Internacional


La situación de cesación de pagos ha provocado un aumento de las tasas de interés de la deuda externa argentina (La Nación, 13/5). En un canje reciente de títulos de la deuda, el gobierno pagó un sobreprecio de entre 0.5 y 1.0 punto, o sea un 5 a un 10% más. Además, los títulos viejos fueron canjeados a un precio mayor al de su cotización, lo que provocó un gasto adicional de 40 millones de dólares. Todo esto quiere decir que prosigue, incluso más que nunca, la línea de rescate de los grandes capitalistas, precisamente cuando la crisis financiera se intensifica día a día.


La crisis se transforma en un negocio para los bancos que han colocado más de 11.000 millones de dólares en el Banco Central, a tasas de interés que oscilan en torno al 5%, pero que además obtienen como garantía de esa colocación bonos del Estado con los cuales especulan en el mercado de la deuda. Mientras se desarrolla esta lucrativa actividad parasitaria, los préstamos a la producción están parados por causa de la propia crisis al mismo tiempo que la agravan (Ambito Financiero, 18/5).


La línea de rescatar a los capitales amenazados de la bancarrota a costa del bolsillo popular está bien expresada en una reciente carta de intención al FMI en la que se insiste en dar continuidad a la rebaja de los aportes patronales, sin que le importe el perjuicio que esta rebaja le causa a la caja del Estado. La intensificación del ataque a los trabajadores está planteada en el punto 8 del texto, donde el gobierno se compromete a eliminar la prestación básica universal a los jubilados, de alrededor de 200 pesos, con lo cual piensa ‘ahorrarse’ unos 8.000 millones de dólares al año. Semejante atropello pone extraordinariamente en claro que toda la lucha contra los ‘recortes’ debe rematar necesariamente en la ruptura con el FMI y que ella plantea la caída del equipo económico fondomonetarista y del gobierno. Cuando los voceros de la gran patronal advierten sobre la ‘gobernabilidad’ o contra una salida anticipada de Menem, están escondiendo su implacable voluntad de producir golpes todavía más brutales contra los trabajadores. Es esto lo que está en juego. Pero no sólo esto.


En su columna dominical en La Nación, Mariano Grondona planteó que existían tres corrientes dentro de la burguesía en relación con la llamada ‘convertibilidad’ y colocó en la devaluacionista a Domingo Cavallo, el ‘padre’ de la criatura que se quiere depreciar. Grondona dice que, para los devaluacionistas, la desvalorización del real brasileño perjudicó en forma irreversible a las exportaciones argentinas. Pero para que haya devaluación del peso, dice, debe haber «rigor fiscal». Es decir que hay que llevar adelante el programa pactado con el FMI.


El propio FMI estaría en el campo devaluacionista del peso, si creemos lo que acaba de decir su vicedirector gerente, Stanley Fischer, en una reciente reunión en Santiago de Chile, porque, según La Nación (8/5), hizo «declaraciones que dieron que pensar sobre un eventual abandono de la convertibilidad en la Argentina». En la misma línea se pronunció, según este mismo diario, el titular del Dresdner Bank de Brasil. Mientras la banca se preocupa por las ganancias de sus socios exportadores, la desocupación abierta va camino al 18% de la población activa, o sea dos millones de personas, y la encubierta a un 20%, otras 2.200.000 personas.


Duhalde-De la Rúa, garantes del FMI


El duhaldismo y la Alianza ya se han pronunciado, naturalmente, en defensa de la ‘gobernabilidad’, a sabiendas, claro, que ella significa mayor miseria y mayor saqueo en beneficio de los capitalistas. En defensa de esta misma‘gobernabilidad’, los dueños de La Nación acaban de reclamar oficialmente el relevo de Balza de la comandancia del ejército, con la finalidad de iniciar una «nueva etapa», esto es, nuevamente, que ponga fin a los juicios por secuestros de criaturas y por espionaje a militantes de derechos humanos, y de este modo que permita estabilizar un factor decisivo del poder estatal como lo son las fuerzas armadas (La Nación, 14/5).


El eventual ministro de Economía de Duhalde, Remes Lenicov, acaba de explicar bien cuál es el contenido social de esa ‘gobernabilidad’ al decirle a Ambito Financiero (18/5) «que no está mal la forma en que el equipo económico está renegociando con el Fondo», o sea a cambio de cortes presupuestarios en las provincias y de la eliminación de los haberes a los jubilados. Propone «renegociar una ley de coparticipación federal», lo mismo que pide el Fondo, algo que apunta a imponer un IVA provincial, es decir, descargar todavía más el peso de la crisis fiscal en los consumidores. Para Remes, claro, «Roque no se puede ir así nomás». Pero nosotros pensamos que es lo que habría que forzarlo a hacer. Con Roque, el FMI y Menem, no hay salida.


Todo este panorama lo conocen muy bien los aliancistas que se empeñan en que no prosiga la movilización estudiantil. Saben que el gobierno no puede cumplir con ninguna promesa en el marco de su política, pero los aliancistas insisten en hacer creer que ‘se ha logrado todo’ y que el ‘resto’ se obtendrá luego de octubre. Después de las elecciones de octubre, el cuadro de la hipoteca será aún más pesado, como lo prueba el anuncio de la Reserva Federal norteamericana advirtiendo que tiene la intención de aumentar las tasas de interés. Esto significará, en forma automática, un aumento de la deuda argentina y un acentuamiento de la fuga de capitales, los cuales buscarán refugios más seguros ante los contratiempos de la crisis mundial. La impasse política y la crisis económica deberán agravarse con el paso de las semanas, como lo demuestra, por otro lado, el fracaso de las negociaciones de las entidades patronales del campo con el gobierno.


Pero precisamente cuando más necesaria y más conveniente es una intervención general de lucha de la clase obrera, las direcciones de la CTA y del MTA se llaman a silencio. Los dirigentes del MTA acaban de hacer el ridículo de reunirse con la Alianza para discutir «una propuesta económica alternativa» (Crónica, 13/5). Pretenden verse próximamente con Duhalde. Siguen la línea de esperar a las elecciones de octubre como si hubiera algo de prometedor en ellas. En la CTA pasa lo mismo, pues está reuniendo congresos provinciales y, en los próximos días, lo hará su congreso nacional sin siquiera insinuar un plan de lucha, prefiriendo perder el tiempo con divagaciones sobre la‘acumulación de poder’. Como si el poder se pudiera acumular sin la acción, apenas con frases; como si la organización pudiera crecer discutiendo esquemas y no como consecuencia de la lucha. Las direcciones de la CTA y del MTA han rehusado la propuesta de los estudiantes de participar en la Marcha Federal prevista para el miércoles 19.


Es, sin embargo, más que nunca la hora de la acción. Es la oportunidad de un plan de lucha que prepare la huelga general, lo decimos sin pelos en la lengua, precisamente porque la debilidad del gobierno y la confusión general en los medios capitalistas nos ofrecen una brecha. Fue lo que demostraron los estudiantes y los docentes.


Que las organizaciones obreras rompan con Duhalde, Menem y la Alianza y se unan para un plan de lucha. De cualquier modo, todas las tendencias de la situación tomada en su conjunto nos dicen que los trabajadores tomarán la iniciativa en sus manos como ya lo hicieron los estudiantes, por encima de toda la burocracia obrera.

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