13/07/2000 | 673

«Flexibilización y despidos»

La desregulación de las Obras Sociales es una conquista para los capitalistas y se enmarca en los lineamientos del FMI y el Banco Mundial.


La desregulación producirá una transferencia de recursos de los trabajadores al capital de 4.600 millones de dólares anuales.


Las patronales van a acrecentar la precarización, tercerización y flexibilización del trabajo profesional. Las organizaciones patronales, la Asociación de Empresas de Medicina Prepaga (ADEMP) y la Cámara de Empresas de Medicina Privada (CAEMPRI), en cambio, manejan ‘a piacere’ el mercado de salud. Los profesionales carecen de organización, cuerpo de delegados, gremial o sindicato.


Las Obras Sociales que pretendan evitar el quiebre y desaparición progresiva deberán «fusionarse» o formar «consorcios» con empresas de medicina privada, es decir que las Obras Sociales se deben ‘privatizar’, aunque pocas alcanzarán este ‘beneficio’. Esto dependerá de sus activos, número de afiliados y nivel de ingreso medio. El traspaso no guarda, por lo tanto, ninguna relación con sus necesidades o una mejora de las prestaciones de salud, sino con el negocio de las empresas.


Según datos oficiales, en Argentina hay 266 Obras Sociales, de las cuales sólo 27 tienen más de 100.000 afiliados, una cifra que según la Superintendencia de Seguros de Salud (SSS) es adecuada para aprovechar las economías de escala… El gobierno, a través de las «fusiones», espera que queden en pie sólo 50 ó 60 obras sociales… (Clarín, 7/7).


El régimen laboral en las empresas de medicina privada está absolutamente precarizado, no existe cobertura social, seguros de mala praxis, licencias por enfermedad, normas de bioseguridad, feriados, aguinaldo ni vacaciones. Los profesionales, como prestadores de servicios, están en ‘negro’ y cobran por diversas modalidades, sea bonos, cápita, prestaciones, régimen horario, mensual o día de guardia, y los pagos son con demoras (30, 60 ó más días) y muchas veces en cómodas cuotas. Sólo algunas prepagas son excepción a esta regla.


La mayoría de los servicios están tercerizados (UCO, Neo, UTI, Imágenes, ORL, OyT, Onco, etc.), es decir subcontratados con prestadores, subempresas dentro de la misma prepaga, que determinan sus propios regímenes laborales.


Las Obras Sociales tampoco escapan a esta situación de precarización y tercerización del trabajo médico en el mercado capitalista de la salud.


Con la desregulación, por un lado, y las prebendas laborales establecidas, por otro, las empresas ahora se lanzan a imponer la flexibilización, la reducción de personal y la rebaja de salarios.


Independientemente de como se configure el sueldo del profesional, buscan reducir el valor de bonos, cápitas, prestaciones, hora de consultorio, sueldo mensual o por guardia y el número de profesionales (de consultorios y planta).


Utilizan la enorme presión generada a partir del número creciente de profesionales desocupados, la falta de puestos de trabajo y de estabilidad laboral, y la carencia de una organización propia, que represente a los profesionales de la salud. Comprender esta situación y encarar las tareas necesarias para superarla está a la orden del día.


  • Elegir delegados en cada clínica y sanatorio y en cada empresa de medicina prepaga y Obra Social.
  • Elaborar pronunciamientos en contra del decreto desregulador y del proyecto de privatización global de la salud.
  • Convocar a un plenario de delegados y activistas para discutir la estrategia a seguir.

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