08/09/1994 | 427

Formemos un Frente de Izquierda

El lanzamiento del frente Alvarez-Bordón y del programa económico que, aunque dado a conocer  por el primero, es una copia fiel de los intereses capitalistas que de larga data representa el segundo; este hecho significa la virtual liquidación del Frente Grande como una alternativa protagonizada por militantes u organizaciones de izquierda o por luchadores sindicales. Que esto lo quieran reconocer estos últimos con toda la claridad que el hecho merece, es un asunto secundario. Cualquier intento de revitalizar al FG está condenado al fracaso, porque se ha ido muy lejos ya en el proceso de confiscación política perpetrado por la banda del “Cavallo” Alvarez, con la complicidad de toda la izquierda del FG, que avaló a fondo la actuación de su bancada en la Constituyente reaccionaria. La ropa del Fujimori de izquierda, que parecía confeccionada para Solanas, se la terminó poniendo otro advenedizo, aunque mejor preparado y con mejor tránsito en los medios, aunque esto pueda herir la susceptibilidad del cineasta. En el caso del partido comunista, ya ha intentado todas las vías para quedarse sin estar, o para estar aunque no lo parezca, y es probable que seguirá ensayando toda clase de contorsiones para viabilizar lo inviable: el FG nunca será un frente de izquierda o antiimperialista —algo que dijimos de entrada.


Aún no está clara la actitud que habrá de adoptar la burocracia sindical del CTA, aunque los indicios no son buenos. La presencia de Piccinini y de Mary Sánchez en el lanzamiento del contubernio con Bordón, está indicando que tienen el apoyo de De Gennaro o que cuentan con su neutralidad benévola. En este caso, lo más probable es que el CTA entierre definitivamente la posibilidad  de continuar con el plan de lucha, planteado con el paro del 2 de agosto.


De acuerdo a las informaciones de los periódicos, la burocracia del MTA apoyaría el frente Alvarez-Bordón, precisamente por la presencia de este último. Hay que aclarar, sin embargo, que la burocracia de Palacios y compañía no ha abandonado sus conversaciones con el gobierno.


La experiencia del FG, como posibilidad o sucedáneo de un frente de izquierda, se ha agotado a una velocidad abismal y, con ello, la posibilidad de que sirviera como factor de protagonismo, desarrollo o militancia de los luchadores populares. El FG ha entrado en la etapa de la lucha desesperada por las candidaturas, los puestos, los privilegios y los ñoquis.


Lo ocurrido con el Frente Grande repite una experiencia que se ha dado en toda América Latina y que previmos y denunciamos con la debida antelación en estas páginas: la diferenciación social de la pequeña burguesía cooptada por el gran capital y el conjunto de las masas que se hunden en la miseria; esa diferenciación ha crecido enormemente. Los “izquierdistas” tienen las puertas abiertas del departamento de Estado norteamericano, mientras que los trabajadores tienen las de las favelas, villas miserias o cantegriles. La ausencia de esta debida caracterización de clase y del proceso social en general, ha despistado a todos los observadores políticos de ocasión.


El planteamiento de un Frente de Izquierda cobra ahora una nueva fuerza, en primer lugar porque ofrece una salida a todos los luchadores que necesitan salir del pantano del Frente Grande.  El Frente de Izquierda impediría que las masas sean polarizadas entre alternativas proimperialistas. Llamamos a todos los militantes y organizaciones de la izquierda a romper con los frentes y organizaciones democratizantes y pro-patronales y a formar un frente de izquierda.


Llamamos a las organizaciones sindicales de oposición a la burocracia de la CGT a romper sus alianzas patronales, a continuar la lucha emprendida con la Marcha Federal, a plantear la formación de una nueva Central Obrera sobre la base de la independencia clasista y a apoyar la formación de un frente de izquierda como expresión política independiente de los trabajadores.


Las perspectivas de desarrollo de un frente de izquierda están condicionadas por  el  período de agudización de la crisis y de crecientes luchas que estamos atravesando. Esto no quiere decir que sea secundario su programa y el método para su formación. Un frente de izquierda presidido por el oportunismo electorero, al cual ya denunciamos en el pasado reciente, no tendría mejores chances que el  Frente Grande. Es necesario abrir ya el debate sobre el programa. Llamamos a iniciar las discusiones y a preparar una conferencia nacional de la izquierda para que lo considere y lo proyecte masivamente.


La experiencia de la lucha contra la “jubilación privada” constituye una demostración contundente del éxito que pueden las campañas de la izquierda contra la ofensiva capitalista, ahora concretamente  la ley de accidentes de trabajo, el pacto educativo, la entrega de la CNEA, la lucha por un salario mínimo de mil pesos por una jornada de ocho horas sin cláusulas de productividad. El fracaso de la burocracia sindical con relación a la “jubilación privada” y las traiciones a los recientes planes de lucha, abren una posibilidad colosal para luchar por una nueva dirección del movimiento sindical.


Llamamos a todas las organizaciones de izquierda a pronunciarse por una política independiente de la burguesía y de sus representantes políticos; a formar una Mesa por un Frente de Izquierda; a lanzar una campaña de agitación por reivindicaciones concretas, por una nueva Central obrera y por una nueva dirección en los sindicatos; y a preparar la organización de una Conferencia Nacional para discutir un programa de acción y una política electoral común.