25/03/1999 | 619

¡Fuera Menem ya!

El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires acaba de levantar la consulta popu­lar contra la re-reelección que presentó ante la ciudadanía como el “golpe final” a la intentona menemista, luego del aplas­tamiento electoral del saadismo en Cata marca. De la Rúa se valió de un fallo del Tribunal de Justicia de la Ciudad que planteaba sólo corregir la forma de la pregunta planteada en la consulta, tras decla­rar solemnemente que el plebiscito era ilevantable a no ser que hubiera un fallo “contundente” de la Suprema Corte de Justicia contra la re-reelección (que no se produjo) o un renunciamiento por escrito del propio Menem ante los jueces (que tampoco se dio). El candidato de la Alianza se deshizo de la consulta como una brasa ardiente en las manos, ni bien percibió el “voto” en contra de las grandes patrona­les y el clero. Estos, aunque puedan tener sus fichas en diferentes tableros respecto de la re-reelección, no están dispuestos a crear una crisis política que abrevie el mandato de Menem, a pesar de todas las características de maniobra que tenía la convocatoria de la Alianza. En esta línea se pronunció el 70% del propio apa­rato radical, el arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires y el empresariado. El seudo opositor La Nación tituló un editorial “La consulta popular debe ser cancela­da”, el mismo día del levantamiento.


La consulta fue concebida de entrada como un mecanismo para encubrir la deci­sión política de no movilizar al pueblo para echar a Menem y alimentar un chantaje político según el cual los trabajadores y los explotados no tendrían otra opción más que la Alianza para sacarse de encima al régimen hambreador. Preguntado por el llamado a una marcha nacional contra la re-reelección, Chacho Alvarez fue absolu­tamente explícito: “el problema no es convocar a la marcha sino qué hacer el día después”. El temor al “día des­pués”, es decir a una movilización política que exprese el profundo odio al menemismo y los reclamos contenidos de las masas, retrata de cuerpo entero el carácter ma­niobrero y desmovilizador de la consulta.


El desarrollo de la crisis ha puesto de relieve que la función de la Alianza y de Duhalde es preservar al gobier­no menemista en medio de la crisis. Horas antes del levanta­miento de la consulta, el gober­nador bonaerense anunció la firma de un decreto convocando a un plebiscito para el 25 de abril y “sujeto a las circuns­tancias”, es decir, a la negocia­ción con el menemismo “por­que siguen los contactos re­servados entre el goberna­dor y el presidente” (La Na­ción, 23/3).


De la Rúa “entregó” la con­sulta, como Duhalde “entregó” el plebiscito el año pasado, por­que los grandes capitalistas no quieren poner en peligro la con­tinuidad de Menem ni su con­trol del proceso electoral. Por la misma razón, los “opositores” han dejado en pie la continui­dad futura de las maniobras del menemismo en función de cómo evolucione la crisis política. Con un gobierno golpeado por la elección de Catamarca, con en­cuestas que plantean un 80% de repudio a la re-reelección, Du­halde y De la Rúa no han pasado de los “recursos” contra el juez de Córdoba que habilitó a Me­nem en la interna del PJ. Peor, la Alianza votó con el PJ el re­tomo de los edictos en la Capi­tal, selló un acuerdo con el dere­chista Partido Demócrata de Mendoza, dejó correr el tarifazo de los trenes privatizados (cu­yas concesiones extendió Me­nem por 20 años más) y se ha llamado a silencio frente a la verdadera masacre social que están produciendo el gobierno y las grandes patronales.


Inmunidad para los estafadores


“Esto recién empieza, si no conseguimos una tregua vendrán los pedidos de in­formes a Kohan por IBM, a Alderete por el Pami y a vos por el manejo de los ATN (Adelantos del Tesoro Na­cional)” (Clarín, 14/3). El plan­teo de Roggero, jefe de los dipu­tados del PJ, ante Carlos Corach confirma que uno de los “mo­tores” de la ofensiva re-reeleccionista es asegurar la impunidad de la camarilla después de una década de privatizaciones truchas y negociados. Menem, sus ministros y su jefe de ejér­cito están en el banquillo de los acusados por todos estos temas y por muchos otros (en­vío de armas a Ecuador y Cro­acia, Yabrán, blanqueo de ca­pitales, perdón a la evasión impositiva de la industria au­tomotriz, privatizaciones arregladas). Lo que preocupa a la dique menemista es, en primer lugar, la impunidad para los estafadores, que no considera asegurada ni siquie­ra por las garantías que le ofrecen la Alianza y el duhaldismo, ante la potencialidad de la crisis económica y los desgarramientos que produce en el seno de la burguesía.


Detrás del debate re-reeleccionista está la búsqueda del indulto para la camarilla junto a la feroz pelea de intereses económicos en medio de la cri­sis. Menem tiene el respaldo de los pulpos que han copado las telecomunicaciones y el sector financiero, a quienes ofrece, en este caso, la privatización de los dos grandes bancos del Es­tado. Duhalde está asociado con bancos europeos (el San­tander acaba de pronunciarse contra la re-reelección) y tien­de a alinearse con la fracción de la gran patronal nativa que está reclamando un plan de salvataje estatal. Duhalde y Palito fueron los invitados de honor a la inauguración de la planta de cemento en la que la Fortabat y el grupo Techint se presentaron como los únicos grupos que no se dejaron com­prar por los pulpos extranjeros. Se ha producido un desplaza­miento en la dirección de la UIA, que iría a manos de dos empresarios vinculados al duhaldismo, en momentos en que está en debate “la necesidad de que la central fabril ini­cie una ‘guerra santa’ con­tra los bancos y las altísima´ tasas de interés” e inclu­so “que la UIA renuncie a participar del Grupo de los 8, cuya orientación ideoló­gica la fijan los banqueros de Adeba y la Bolsa de Co­mercio” (Clarín, 19/3).


Asamblea Nacional


Él fraude de la oposición pa­tronal al menemismo sólo es posible por la completa adapta­ción de las centrales obreras a los partidos patronales.


El Partido Obrero llama a movilizarse no sólo contra la re-­reelección, el golpe de estado con el que el menemismo busca la impunidad para el régimen de las privatizaciones truchas y las estafas sino para acabar con este régimen ahora. La conti­nuidad de este régimen —inclu­so de aquí a diciembre— sólo traerá más desocupación, más miseria, más avasallamientos de derechos y conquistas de las masas.


Por eso: Fuera Menem ya!, plan de lucha por la prohibición de los despidos, el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, la reincorporación de los cesantes, el subsidio al parado de 500 pesos. Que El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires acaba de levantar la consulta popu­lar contra la re-reelección que presentó ante la ciudadanía como el “golpe final” a la intentona menemista, luego del aplas­tamiento electoral del saadismo en Cata- marca. De la Rúa se valió de un fallo del Tribunal de Justicia de la Ciudad que planteaba sólo corregir la forma de la pregunta planteada en la consulta, tras decla­rar solemnemente que el plebiscito era ilevantable a no ser que hubiera un fallo “contundente” de la Suprema Corte de Justicia contra la re-reelección (que no se produjo) o un renunciamiento por escrito del propio Menem ante los jueces (que tampoco se dio). El candidato de la Alianza se deshizo de la consulta como una brasa ardiente en las manos, ni bien percibió el “voto” en contra de las grandes patrona­les y el clero. Estos, aunque puedan tener sus fichas en diferentes tableros respecto de la re-reelección, no están dispuestos a crear una crisis política que abrevie el mandato de Menem, a pesar de todas las características de maniobra que tenía la convocatoria de la Alianza. En esta línea se pronunció el 70% del propio apa­rato radical, el arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires y el empresariado. El seudo opositor La Nación tituló un editorial “La consulta popular debe ser cancela­da”, el mismo día del levantamiento.


La consulta fue concebida de entrada como un mecanismo para encubrir la deci­sión política de no movilizar al pueblo para echar a Menem y alimentar un chantaje político según el cual los trabajadores y los explotados no tendrían otra opción más que la Alianza para sacarse de encima al régimen hambreador. Preguntado por el llamado a una marcha nacional contra la re-reelección, Chacho Alvarez fue absolu­tamente explícito: “el problema no es convocar a la marcha sino qué hacer el día después”. El temor al “día des­pués”, es decir a una movilización política que exprese el profundo odio al menemismo y los reclamos contenidos de las masas, retrata de cuerpo entero el carácter ma­niobrero y desmovilizador de la consulta.


El desarrollo de la crisis ha puesto de relieve que la función de la Alianza y de Duhalde es preservar al gobier­no menemista en medio de la crisis. Horas antes del levanta­miento de la consulta, el gober­nador bonaerense anunció la firma de un decreto convocando a un plebiscito para el 25 de abril y “sujeto a las circuns­tancias”, es decir, a la negocia­ción con el menemismo “por­que siguen los contactos re­servados entre el goberna­dor y el presidente” (La Na­ción, 23/3).


De la Rúa “entregó” la con­sulta, como Duhalde “entregó” el plebiscito el año pasado, por­que los grandes capitalistas no quieren poner en peligro la con­tinuidad de Menem ni su con­trol del proceso electoral. Por la misma razón, los “opositores” han dejado en pie la continui­dad futura de las maniobras del menemismo en función de cómo evolucione la crisis política. Con un gobierno golpeado por la elección de Catamarca, con en­cuestas que plantean un 80% de repudio a la re-reelección, Du­halde y De la Rúa no han pasado de los “recursos” contra el juez de Córdoba que habilitó a Me­nem en la interna del PJ. Peor, la Alianza votó con el PJ el re­tomo de los edictos en la Capi­tal, selló un acuerdo con el dere­chista Partido Demócrata de Mendoza, dejó correr el tarifazo de los trenes privatizados (cu­yas concesiones extendió Me­nem por 20 años más) y se ha llamado a silencio frente a la verdadera masacre social que están produciendo el gobierno y las grandes patronales.


Inmunidad para los estafadores


“Esto recién empieza, si no conseguimos una tregua vendrán los pedidos de in­formes a Kohan por IBM, a Alderete por el Pami y a vos por el manejo de los ATN (Adelantos del Tesoro Na­cional)” (Clarín, 14/3). El plan­teo de Roggero, jefe de los dipu­tados del PJ, ante Carlos Corach confirma que uno de los “mo­tores” de la ofensiva re-reeleccionista es asegurar la impunidad de la camarilla después de una década de privatizaciones truchas y negociados. Menem, sus ministros y su jefe de ejér­cito están en el banquillo de los acusados por todos estos temas y por muchos otros (en­vío de armas a Ecuador y Cro­acia, Yabrán, blanqueo de ca­pitales, perdón a la evasión impositiva de la industria au­tomotriz, privatizaciones arregladas). Lo que preocupa a la dique menemista es, en primer lugar, la impunidad para los estafadores, que no considera asegurada ni siquie­ra por las garantías que le ofrecen la Alianza y el duhaldismo, ante la potencialidad de la crisis económica y los desgarramientos que produce en el seno de la burguesía.


Detrás del debate re-reeleccionista está la búsqueda del indulto para la camarilla junto a la feroz pelea de intereses económicos en medio de la cri­sis. Menem tiene el respaldo de los pulpos que han copado las telecomunicaciones y el sector financiero, a quienes ofrece, en este caso, la privatización de los dos grandes bancos del Es­tado. Duhalde está asociado con bancos europeos (el San­tander acaba de pronunciarse contra la re-reelección) y tien­de a alinearse con la fracción de la gran patronal nativa que está reclamando un plan de salvataje estatal. Duhalde y Palito fueron los invitados de honor a la inauguración de la planta de cemento en la que la Fortabat y el grupo Techint se presentaron como los únicos grupos que no se dejaron com­prar por los pulpos extranjeros. Se ha producido un desplaza­miento en la dirección de la UIA, que iría a manos de dos empresarios vinculados al duhaldismo, en momentos en que está en debate “la necesidad de que la central fabril ini­cie una ‘guerra santa’ con­tra los bancos y las altísima´ tasas de interés” e inclu­so “que la UIA renuncie a participar del Grupo de los 8, cuya orientación ideoló­gica la fijan los banqueros de Adeba y la Bolsa de Co­mercio” (Clarín, 19/3).


Asamblea Nacional


Él fraude de la oposición pa­tronal al menemismo sólo es posible por la completa adapta­ción de las centrales obreras a los partidos patronales.


El Partido Obrero llama a movilizarse no sólo contra la re-­reelección, el golpe de estado con el que el menemismo busca la impunidad para el régimen de las privatizaciones truchas y las estafas sino para acabar con este régimen ahora. La conti­nuidad de este régimen —inclu­so de aquí a diciembre— sólo traerá más desocupación, más miseria, más avasallamientos de derechos y conquistas de las masas.


Por eso: Fuera Menem ya!, plan de lucha por la prohibición de los despidos, el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, la reincorporación de los cesantes, el subsidio al parado de 500 pesos. Que las organizaciones obreras y populares rompan con el gobierno y los partidos patronales y to­men en sus manos la lucha por las reivindicaciones obreras. No a las maniobras de los seudo opositores fondomonetaristas de la Alianza, que son incapa­ces de enfrentar la re-reelección con la movilización popu­lar, porque quieren salvar a este régimen antiobrero y ava­lan la misma política de impu­nidad hacia los represores y hacia los capitalistas que están hundiendo al pueblo. A la calle: marchas, paros y movilizacio­nes en función de esta perspec­tiva, autoconvocándonos en una Asamblea Nacional de Ac­tivistas, para poner en pie una alternativa propia de los traba­jadores.

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