17/04/1997 | 535

Hay un proceso judicial clandestino

El ‘chivo’ letrado Cúneo Libarona está preso, acusado de coacción agravada, asociación ilícita y hurto (La Nación, 10/4), porque habría facilitado a su defendido (el ex comisario Ribelli, entregador de la Traffic de la Amia) un video supuestamente hurtado del juzgado del doctor Galeano, para chantajear al juez. Asociación ilícita, porque su socio y el asistente del estudio jurídico, también estarían involucrados en el delito.


De acuerdo a la propia información oficial (La Nación, Página 12, Clarín, 10/4), hasta el momento no hay prueba alguna que demuestre la intervención directa de Cúneo en la maniobra que se le atribuye. Su autoría del hurto y de la entrega a Ribelli es sólo una suposición.


El show televisivo montado al detenerlo es el follaje de un frondoso árbol. ¿Qué clase de audiencia es la registrada por el video con el imputado Telleldín? ¿Por qué no estaba presente su abogado?¿Cuál es la causa de la transacción de dinero ofrecida por el juez?


La ley procesal no admite audiencias sin abogado defensor ni autoriza que sean filmadas en secreto, ni permite prueba que no sea —como en este caso— incorporada a la causa.


Un supuesto decreto del Poder Ejecutivo (La Nación, 10/4) no puede borrar el principio constitucional de derecho de defensa.


La arbitraria detención del abogado obedece a que la publicidad del video revela las irregularidades y los manejos secretos con supuestos “arrepentidos”, y la existencia de un proceso judicial paralelo y clandestino del caso Amia, que sólo manejan Corach, Beraja, la embajada sionista y la CIA.


iezas de artillería— y el enjuiciamiento del general Díaz por el encubrimiento del asesinato del soldado Carrasco, que apunta directamente a Balza –y a su superior inmediato, Menem.


Estamos en presencia de un régimen de delincuentes, cuya base social —la burguesía y el imperialismo— se ha fracturado, como lo demuestran los enfrentamientos en la cúpula de la UIA y los choques respecto de la política a seguir frente a Brasil y el Mercosur.


El choque de los grandes grupos capitalistas por el monopolio de los negocios del correo, los aeropuertos y la aduana (¡es decir, el contrabando y el lavado de dinero!), los servicios privatizados, la salud, la jubilación privada y las ART, lleva al enfrentamiento de las camarillas políticas y estatales (jueces, policías, servicios de inteligencia) asociados a ellos. Estas camarillas incluyen, claro, a la oposición, que como lo revelan el Frepaso y la UCR, se ha alineado en el bando ‘anti-Yabrán’, es decir, en el bando de Cavallo y en el de Duhalde.


La comprensión de que enfrentamos a un régimen que se hunde en el fango y en la sangre –y que en su caída pretende hundir todavía más a los trabajadores– debe servir para potenciar la lucha obrera y popular y para darle un carácter políticamente consciente.

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