25/08/2011 | 1191

«Hemos hecho subir la perspectiva histórica de la clase obrera»

Jorge Altamira en La Plata

El pasado lunes 22, Altamira participó de un almuerzo organizado por el Partido Obrero de la Plata, para celebrar la victoria electoral del Frente de Izquierda. El encuentro reunió a más de doscientos trabajadores y jóvenes que colaboraron en la campaña del Frente, en las tareas de propaganda y como fiscales. Entre ellos, integrantes de la oposición antiburocrática de ATE, docentes, gráficos y de la juventud universitaria. El encuentro atrajo la atención de varios medios locales, que lo reflejaron días después en sus páginas. Aquí reproducimos los aspectos más salientes de su intervención.

Estamos celebrando una gran victoria, que no sólo nosotros la sentimos como tal, sino que la comparte el país. Ocurrió algo que mide, desde el punto de vista simbólico, la amplitud de lo que hemos conseguido: un programa de Aliverti, en la AM 750, otorga un una mención al hecho o personaje (creo) más apreciado o valorado de la semana, por parte de los oyentes. Néstor Pitrola me contó que seleccionaron una terna con Nirvana, Manu Chao y Altamira (aplausos), y que luego quedé consagrado por delante de estos ‘monstruos’ de la música en el mundo (aplausos). No lo puedo creer (…) Es, como se puede ver, un gran hecho político. Cuando nosotros denunciamos una proscripción, nos respondieron que nos estábamos victimizando, que estábamos mandando un mensaje adulterado; pero Pino Solanas no entró. Entonces ¿había proscripción o no? No la sufrimos nosotros porque la peleamos, pero él, que no la peleó, quedó afuera y quedaron proscriptos (…). Hemos probado que el carácter proscriptivo del 1,5% por la derrota de otras fuerzas. Hicimos una campaña muy vigorosa. (En) elecciones primarias nosotros presentamos un programa. Ustedes recuerdan que sistemáticamente el reclamo nuestro era que queríamos ir a las elecciones a defender el 82% móvil, el salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, a defender la liquidación de la precarización laboral y el derecho al aborto – un tema sobre el cual hay muchos prejuicios. A lo mejor un gurú comunicacional nos hubiera dicho: ‘dejen el tema para otro momento’ (…) Pero nosotros tenemos nuestros principios, tenemos nuestro programa y hacemos nuestros planteos. Cuesta pensar que una mayoría haya podido votar para que pasáramos a otra etapa siendo adversa al programa que nosotros vamos a defender en esa otra etapa.

Tenemos entonces, en principio, una tendencia política de una parte importante de la población hacia los planteamientos nuestros. Hoy decir soy de izquierda, Frente de Izquierda, después de la elección, es un motivo de orgullo. Grabé un programa televisivo para hoy, por Florida, y la cuadra y media que hice me llevó una hora y cuarto, fue prácticamente un acto de sublevación, desde los manteros, los jóvenes, las mujeres, los viejos, que decían: ¨vamos con el Frente de Izquierda, dale con el Frente de Izquierda¨. Hemos levantado la perspectiva histórica de la izquierda, lo cual significa la perspectiva histórica de la clase obrera. Porque en ausencia del Frente de Izquierda, lo que se discute en una campaña electoral es cuál es la salida capitalista que votan los electores; con la presencia del Frente de Izquierda, los electores dicen ‘hay varias salidas capitalistas, pero hay una salida que es anticapitalista’, la que dice que la crisis del capitalismo la paguen los capitalistas, y de este modo se hace presente un dato histórico muy fuerte (…), cuando los bancos se derrumban, la Unión Europea quizá se desintegra, crece a desocupación… es un momento histórico sin precedentes. En ese momento histórico, hemos vencido un obstáculo; ahora tenemos un desafío enorme, porque no debe limitarse a ‘una golondrina que no hace verano’. Acá tenemos que generar golondrinas que anuncien un verano completo.

Milagros y revoluciones

Como estamos en una celebración, quiero comentarle cosas que pueden sonar a menores: dentro de cuatro o cinco días se vota en Tucumán, elecciones provinciales muy difíciles. Hay alrededor de 40.000 cargos, algunos intendentes que llevan 60 listas colectoras y los opositores también. Pero, a raíz del resultado que hemos obtenido el 14, a varios los periodistas de «La Gaceta» de Tucumán, que es el principal diario de la provincia, se les ocurrió formar un comité y lanzar la campaña «un milagro para Daniel Blanco». El primer periodista no tucumano que se añadió al emprendimiento de un milagro para Daniel Blanco fue Jorge Rial, y lo está fogoneando. Por la cantidad de boletas y la organización del fraude, va a a ser un milagro difícil, pero continúa una onda política favorable. Déjenme decirles que esto de Rial fue la consecuencia de un debate político que hubo en la radio en una entrevista que me hicieron y luego que ellos dijeran al aire que iban a votar al Frente de Izquierda, antes de cualquier milagro. Cuando Rial me preguntó si yo estaba de acuerdo, le contesté que si creía en los milagros siguiera adelante y tratara de conseguirlo, ¡no lo iba a disuadir! Lenin y Trostky lucharon en un país que creía masivamente en milagros; la inmensa mayoría, no la inmensa mayoría, la recontra-inmensa mayoría de los campesinos y los obreros rusos, eran creyentes. La revolución rusa la hizo un partido de intelectuales en una nación de analfabetos, la hizo un partido ateo en una nación de creyentes, la hizo un partido obrero en una nación de campesinos y la hizo un partido internacionalista en un imperio poblado de distintas nacionalidades, es decir que la hizo con todas en contra. Para triunfar unió a los trabajadores creyentes y no creyentes; lo que importa es la unidad de la clase obrera y no agregar a todas las divisiones que tiene la clase obrera. Si el milagro tiene una perspectiva revolucionaria como meter al Frente de Izquierda en la campaña electoral, vamos con el milagro. Al venir a este almuerzo, recordaba que en ausencia de la palabra ‘milagro’, hay otra idea, semi-religiosa, que dice que ‘la fe puede mover montañas’, cuando todo el mundo sabe que a las montañas solamente las mueve un tsunami. ¿Pero quién de nosotros duda que la conciencia de clase puede mover sin montañas aunque no sea un terremoto? (Lenin exhortaba a soñar y a esforzarse por realizar los sueños). (…).

Periodistas

La campaña nuestra ha sido una campaña militante, mucho antes de que la reconocieran algunos medios. Muchísimos periodistas se pronunciaron al aire por el voto al Frente. Lo menciono porque no hay antecedentes en la historia nacional de que el periodista se comprometa en su programa de radio, delante de sus propios oyentes, con una posición partidaria (Lo de «La Gaceta» de Tucumán prueba esta tendencia en el periodismo cada vez más clara). Después de todo, hay una lista clasista fuerte en el sindicato de prensa, la Lista Naranja que dirige el Partido Obrero. Finalmente, esta actitud de los periodistas es la traducción de un largo trabajo político de nuestros compañeros, que dirigen innumerables comisiones internas de distintos diarios. Hay otra cosa: nosotros hemos llegado en esta campaña a sectores relativamente atrasados de la población, y cuando digo atrasados no quiero decir que no tengan un título, pueden tener un título universitario. Desarrollamos un lenguaje popular en la campaña de la izquierda, un lenguaje que no es doctrinarista, un lenguaje popular para distintos sectores del pueblo y que es una condición para conquistar una mayoría que lleve al poder a la izquierda, que lleve al poder político a los trabajadores. Hay que hacerse entender por las grandísimas masas, no para ratificar convicciones propias para uno mismo. Los que nos han votado (520.000 votos) son sectores diversos.

El 50% de Cristina

Quiero terminar con tres cuestiones. No quisiera, como imagino que puede ocurrir, que los resultados que hemos obtenido oscurezcan la comprensión de lo que toda la prensa califica como la enorme victoria de Cristina Kirchner. Quiero que analicemos este voto, que yo traté de destacarlo ayer con Mónica Gutiérrez. La interpretación oficial dice que el 52% de la gente votó por el Proyecto; es decir, que es un voto homogéneo. Independientemente de que nadie sabe cuál es el proyecto y que difícilmente se podría votar por él, la peculiaridad es que el voto a la Presidenta es un voto contradictorio, porque la clase capitalista la votó con preferencia, y se ve en el derrumbe de Alfonsín y de Duhalde. La burguesía rescata de este gobierno la capacidad para hacer una transición que libere tarifas, que recupere el acceso a crédito internacional y que haga un ajuste de los salarios – y al mismo tiempo bloquee la reacción de los trabajadores. Los sectores capitalistas creen que sólo Cristina Kirchner lo va a poder pilotear, porque si hay un aumento de tarifas, ni Alfonsín ni Duhalde podrían controlar la reacción de los trabajadores. Como los subsidios a la luz, al gas y al transporte ya tienen cifras descomunales y amenazan con desbancar la economía, la tendencia en el gobierno es a ‘normalizar’ esto y empezar a liberar las tarifas, que es lo que reclaman los capitalistas, y lo que reclama el FMI. El gobierno va en esa dirección. El lunes siguiente a la elección aumentó un 6% el precio de la nafta. ¡El lunes! Y el martes, un grupo económico del gobierno compró la empresa Edelap, que tiene las tarifas congeladas. Alguien le sopló a ese grupo, que es amigo del gobierno, ‘comprá ahora que está barata y después de octubre vas a tener las tarifas descongeladas’. (…) El voto a al kirchnerismo es un voto de tendencias contradictorias, que confían que ella puede arbitrar las contradicciones, y no un voto homogéneo por un programa determinado, como podría ser mañana un voto masivo al Frente de Izquierda, que de ningún modo se va a poder interpretar como contradictorio, porque el Frente de Izquierda no se propone arbitrar entre el capital y el trabajo, sino llevar adelante los reclamos del trabajo contra el gran capital. Este gobierno tiene debajo de él un mundo fraccionado de intereses contradictorios que se han combinado para obtener el 50% de los votos. Por lo tanto, es un gobierno de crisis. Necesitamos profundizar este análisis, porque no tenemos una perspectiva por delante de expansión del gran proyecto nacional y popular, sino lo contrario (…). La capacidad de arbitrar intereses sociales contradictorios crece cuando la torta se agranda y disminuye cuando se achica, y la perspectiva de la crisis mundial es que la torta se va a achicar. Por lo tanto, la instalación del Frente de Izquierda significa un arma de lucha, un arma de organización y de esclarecimiento frente a una ofensiva capitalista (…).

Nuevos desafíos

La etapa que tenemos ahora es muy compleja. En principio, tenemos que mantener el registro de la etapa anterior: el derecho del Frente de Izquierda a poder discutir su programa y sus ideas, no ya en la campaña electoral, sino en el Congreso nacional. Y eso podríamos conseguirlo, porque tenemos cuatro o cinco candidaturas que están cerca: Néstor Pitrola en la provincia de Buenos Aires, Solano en la Ciudad de Buenos Aires, donde pasamos de 12.000 a 76.000 votos en treinta días, un 500% de aumento. Ahora, con un 25% de aumento tenemos a Gabriel Solano como diputado nacional. No podemos retroceder. Tenemos que esclarecer este planteo y hacerlo en forma unitaria; es decir, el Frente tiene que expresarse en forma unitaria, y el que atente contra esta forma unitaria está saboteando políticamente las perspectivas de la clase obrera y preparando su derrota. El que provoca al Frente de Izquierda, el que agrede al Frente de Izquierda, está trabajando por la derrota de la clase obrera, y eso tiene que quedar perfectamente claro.

El cuerpo y el partido

Ninguna lucha se gana sin poner el cuerpo. Uno puede hablar por televisión, pero para rematar el discurso hay que poner el cuerpo, hay que militar y organizarse. Por eso yo invito a todos los compañeros que hayan hecho una experiencia positiva con nosotros a que se incorporen al Partido Obrero, a que voten al Frente de Izquierda, porque así estarán desarrollando la mejor causa que un pueblo, que los trabajadores, puedan tener en este momento. Porque lo que tenemos, de parte del capital, no es un futuro, sino desintegración, malestar y agresión a las conquistas de los trabajadores. El hecho de que en este momento la Otan, después de todas las masacres que cometió en el Medio Oriente, esté bombardeando Trípoli, esté metiendo tropas y mercenarios, es una amenaza gravísima y está mostrando que el imperialismo busca una salida a la crisis a través de las guerras, como ocurrió con las crisis anteriores. Los invito, realmente, a movilizarse en la próxima etapa, más que en ningún otro momento, y a comprender esto: hay que incorporarse al Partido Obrero. Naturalmente, un joven de 15 ó 18 años va a contribuir con su capacidad y con su disponibilidad de tiempo. Una persona mayor pondrá más o menos capacidad de tiempo, eso es totalmente comprensible. Pero es importante incorporarse al Partido Obrero porque la verdadera visibilidad no son mis apariciones televisivas. No. La verdadera visibilidad ocurre cuando uno escucha que en la mesa de al lado se está debatiendo la política del Frente de Izquierda, cuando va a un supermercado descubre que la cajera es del Frente de Izquierda o del Partido Obrero, que cuando se toma un ómnibus hay uno leyendo Prensa Obrera, entonces, que en las empresas o fábricas se discute nuestras posiciones políticas Es ahí cuando la población dice: ‘bueno, esto está progresando’. La televisión engrandece con la misma velocidad con que empequeñece, y el resorte último de la clase obrera es su conciencia de clase y su capacidad de organización. Así que, muchas felicidades, por nuevas victorias. Nada más.

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