07/10/1993 | 403

Importante campaña

Las elecciones catamarqueñas repi­tieron las mismas cifras del ’91. Como en aquella oportunidad, el triunfo del Frente Cívico fue de alrededor de 10.000 votos sobre el saadismo. El Frente pudo conser­var esta ventaja por la crisis del PJ, ante el surgimiento de dos vertientes, el FUC (Frente de Unidad Catamarqueña) y OP (Opción Provincial), que sumaron 12.000 votos, con los cuales el PJ habría triunfa­do. La sensación de un triunfo contunden­te por parte del Frente Cívico, que en realidad retrocedió en 1.000 votos en rela­ción al ’91 (y con un padrón mayor), obe­dece a que pudo obtener dos de las tres bancas de diputados nacionales, y ganar en los departamentos claves para la reno­vación legislativa, entre ellos, el bastión saadista de Belén, con lo cual ha logrado tener mayoría en ambas cámaras de la Legislatura.


La crisis del PJ tuvo carácter de escán­dalo y diluyó el mensaje (el saadismo giró a fondo a favor de la reforma y la reelec­ción) en favor de ser los garantes de la «estabilidad”. El Frente Cívico adoptó la pose de defensor de la provincia y los jubilados, al rechazar la firma del Pacto Fiscal, y con la emisión de un bono (similar al que circula en Tucumán) otorgó un aumento general promedio del 30% (en algunos sectores, por ejemplo, la docen­cia. el aumento fue del 50%) con el que terminó de influenciar a importantes secto­res de trabajadores, especialmente en el interior. Con el resto, la elección del PC, que la disfrazó detrás del Frente Grande, obtuvo cerca de 800 votos, basados esencialmente en la «onda «propalada por los medios, del ascenso del FG en la Capital Federal y en Buenos Aires.


El PO debutó electoralmente en la pro­vincia y obtuvo casi 600 votos (0.5%). Este porcentaje aumenta en las zonas donde se concentra la campaña: en la capital llega al 0.8% y en el Municipio de Valle Viejo supera el 1%. Los resultados son más relevantes si se tiene en cuenta el raquitismo organizativo inicial (debilidad extrema del PO, carencia completa de recursos), cuestión que se fue superando en base al impacto que causaron una serie de planteamientos y denuncias, especialmente en relación al negociado entreguista que se está realizando de la minería provincial, como asimismo en relación al Pacto Fiscal, al bono, al caso María Sole­dad, y la cuestión educativa. En relación a la cuestión minera, hubo importantes de­bates en los medios y en una sesión abier­ta del Senado, donde está en debate la modificación de la Ley de Regalías Mine­ras. La intervención del PO refutando a los técnicos de la Cámara Minera, y al presi­dente del YMAD, fue reflejado en los me­dios: «en el Senado se vivieron escenas que hacían recordar a la década del 70», al plantear que los yacimientos debían ser puestos bajo control de los trabajadores. La firmeza política permitió superar los obstáculos iniciales, y en el curso de la campaña se fue operando un importante reagrupamiento de fuerzas (10 compañe­ros provenientes del Mas se sumaron, en distintas fases de la campaña) y se logró influenciar a sectores de la dirigencia gremial de ATECa (docentes), periodistas, a sectores de la intelectualidad y de artistas de la provincia.


En dos reuniones (una en Valle Viejo y otra en la capital) más de 15 compañeros decidieron seguir organizados en el PO, se hizo el balance político electoral y se votaron planes de trabajo.

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