19/12/2002 | 785

Jornadas históricas

Sin la rebelión popular del año pasado, el gobierno Duhalde no habría llegado al poder. Sin embargo, para el gobierno la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre fue una tragedia.


Confiesa de este modo su carácter usurpador. No reclama ningún título otorgado por la rebelión popular. Se valió de ella para enancarse en el poder con el voto de una Asamblea Legislativa repudiada por la movilización de masas que reclamó «que se vayan todos». Se valió de ella para consumar el golpe de los capitalistas que se beneficiaron con la devaluación y la pesificación que les permitió licuar sus deudas en dólares en un 70%.


Así, las cosas están meridianamente claras.


El gobierno no quiere que se establezca ningún vínculo entre su ascenso al poder y el Argentinazo de hace un año, ha hecho un culto de la tarea de eliminar cualquier idea de ruptura con el régimen y toda connotación revolucionaria en su gestión.


Si no hay una ruptura, hay una continuidad. Con el golpe a favor de la burguesía que se benefició con la devaluación y la pesificación, la clase que gobierna es la misma que saqueó al país y a los trabajadores bajo la dictadura militar, bajo Menem y bajo la Alianza.


Con la rebelión popular del 19 y 20 de diciembre del 2001, el pueblo argentino inauguró una nueva etapa. Reivindica para sí esta jornada histórica y un año después marcha desde los cinco confines del país y llama a marchar a la Plaza de Mayo y a todas las plazas con las consignas que resumen la experiencia vivida y la conciencia alcanzada: Que se vayan todos, Fuera Duhalde ya, Por un nuevo Argentinazo que complete las tareas inacabadas de la anterior rebelión.


Entretanto, el gobierno se atrinchera en la campaña de intimidación que pretende bloquear las tendencias a una gran movilización popular, «jornada por la paz y la no violencia» incluida, una peregrinación armada en complicidad con la Iglesia que invoca la «justicia» que no sancionó uno solo de los crímenes cometidos.


El pueblo movilizado no sólo reivindica la gesta popular que demolió al gobierno antiobrero y proimperialista de la Alianza, sino que marcha y llama a marchar en la comprensión de que se ha abierto una nueva etapa histórica y que es necesario actuar para consumar el «que se vayan todos», cambiando el contenido social del régimen actual para hacer posible el «pan y trabajo para todos». Para esto es necesaria una consigna de conjunto que permita que el pueblo se plante frente al poder con una alternativa propia. Una Asamblea Constituyente que gobierne y de ningún modo un plan electoral trucho para que todo siga igual. Una Constituyente con poder.


El 19 y 20 de diciembre, en la Plaza histórica y en las plazas de todo el país, el pueblo va a reafirmar de una u otra manera la permanencia y continuidad de una estrategia dirigida a «que se vayan todos» y «gobiernen los trabajadores».


Acompañemos masivamente la Marcha Federal convocada por las organizaciones piqueteras en lucha. Reunamos a los vecinos en los barrios para marchar. Todos a la Plaza.

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