18/11/2021
Provincia de Buenos Aires

Kicillof de garpe, Martín Insaurralde en la Rosada

Se agrava la división del peronismo.

Horas después que Axel Kicillof festejara la “recuperación” del Senado bonaerense como parte de la “derrota ganadora” en la provincia de Buenos Aires, Alberto Fernández y Juan Manzur se reunieron con Martín Insaurralde. El propósito formal fue analizar los resultados electorales, y el real, por parte del jefe de Gabinete bonaerense, tarifar el apoyo de la “liga de intendentes” a la “centralidad” del presidente con un rosario de exigencias que incluyen la habilitación legal de la reelección a los principales barones del conurbano, mayores partidas desde Nación, fin del dedo de Cristina a las listas “únicas” en la provincia de Buenos Aires y un espaldarazo a las pretensiones del propio Insaurralde para la gobernación en el 2023. La puja entre Kicillof e Insaurralde sigue escalando después de la intervención del gabinete posPaso.

Kicillof en picada

Son los jefes comunales los que se atribuyen la remontada del Frente de Todos -pese a que sobre 135 municipios de la provincia, en 94 ganó la oposición derechista de Juntos- facturándole la derrota a Kicillof y a la Cámpora. El senador provincial Paco Durañona pidió públicamente internas para las elecciones del 2023 calificando al Frente de Todos de ser un partido del Amba con un gobernador bonaerense y un presidente porteño. En la previa, Manzur recibió a Alejandro Granados, intendente de Ezeiza, a Alberto Descalzo de Ituzaingó y al diputado nacional electo, y exintendente de Florencio Varela, Julio Pereyra, para luego sumarse a la reunión de Alberto Fernández con Insaurralde. Una demostración de fuerza de los barones del conurbano antes del acto albertista del 17 de noviembre donde el presidente festejó el triunfo que no fue, y un cachetazo a Kicillof que quedó en los márgenes.

Con el escrutinio provincial definitivo en marcha, la exigua diferencia de 800 votos a favor de Eduardo “Bali” Bucca, candidato a senador del Frente de Todos por la séptima sección electoral, podría dar por tierra con la paridad en el Senado, y, por lo tanto, con el voto decisivo de la vicegobernadora en su calidad de autoridad de la cámara alta. De modificarse este resultado en perjuicio del oficialismo, Kicillof recibiría un nuevo golpe en las gateras del envío de la “ley de leyes” a la Legislatura, que el gobierno postergó a la espera del resultado electoral y la asunción de los nuevos legisladores. El gobierno provincial tendrá que seguir negociando con Juntos la aprobación del Presupuesto 2022 como lo hizo con todas las leyes fundamentales que salieron producto del voto común y pacto legislativo entre el peronismo y la derecha. Este pacto debería incluir el respaldo “sustentable” de Juntos al canje leonino de deuda, al plan de pago a los bonistas buitre (que estos quieren mejorar y que comience de inmediato) y a la ley impositiva como parte del ajuste fiscal.

Las veleidades reeleccionistas de Kicillof están en caída libre por la crisis social en la provincia de Buenos Aires, pero también por la derrota electoral que los intendentes le imputan al gobernador, y por extensión a Cristina Kirchner. Kicillof es un rehén de los barones del conurbano con Insaurralde lanzado abiertamente a la lucha interna por la gobernación. La ratificación de Sergio Berni pende de un hilo por la disputa abierta entre los intendentes y el jefe de la Bonaerense, por los choques públicos con Alberto Fernández y la propia indefinición del ministro de “Seguridad” que amaga con lanzarse como un Bolsonaro bonaerense. Emulando a Patricia Bullrich y a los Milei, Berni dijo que no le asustaba discutir la pena de muerte; sin el derechista Berni, Axel Kicillof se quedaría sin una de sus principales apoyaturas mientras crecen los enfrentamientos con Máximo Kirchner, un pejotizado a la fuerza.

Insaurralde fue a la Casa Rosada como un virtual gobernador en ejercicio para discutir el presupuesto para la provincia de Buenos Aires, los fondos de Nación a la provincia y a los municipios y el respaldo político a esta “segunda etapa” del gobierno marcada por la profundización del ajuste a los trabajadores, y las obligaciones de pago a los bonistas que comienzan desde el año que viene, sino antes. El Presupuesto bonaerense está en línea con el presupuesto nacional que exige el FMI, incluyendo la desvalorización de los salarios, la reforma laboral y el ataque a las jubilaciones. Kicillof e Insaurralde tendrán que lidiar con los reclamos de reapertura de paritarias que ya llevaron a la quinta semana de paros de los profesionales de la salud, y ahora a la “carta” de la Asociación Judicial Bonaerense a Verónica Magario para que se adelante la discusión paritaria ante la caída en picada del salario y la estampida de la inflación que trepó al 3,5%. Las burocracias no pueden siquiera justificar su inacción con el verso de los salarios de pobreza que le ganan mentirosamente a la inflación. El diciembre caliente concentrará la presión de los trabajadores sobre los sindicatos a pesar de la integración completa de sus direcciones burocráticas al gobierno como cogestores del ajuste.

Presupuesto al servicio de los bonistas

Como Alberto Fernández, Insaurralde repite que después de las Paso el peronismo escuchó el mensaje de las urnas. Según el exintendente lomense la vacunación habría jugado un papel clave en la recuperación de los puntos que no alcanzaron, sin embargo, para ganarle a la “tierra arrasada” que dejó Cambiemos. Pese a los anuncios de lluvias de vacunas, el 60% de la población no tiene el esquema vacunatorio completo cuando en Europa estalló una tercera y cuarta ola con miles de contagios diarios. La ministra Carla Vizzotti promete una tercera dosis para el lejano otoño que viene pero no puede garantizar la vacunación de toda la población, que está condicionada por el ajuste que establece el proyecto de presupuesto de Martín “FMI” Guzmán para la salud pública (recorte de partidas). Para Martín Insaurralde la prioridad de la ley de leyes provincial es la “seguridad” y en segundo lugar las “obras”.

El “plan de obras” está sujeto al toma y daca por el Fondo de Financiamiento Municipal (FIM) que disputan los intendentes de Juntos, pero también del peronismo. En la rosca para la aprobación del presupuesto provincial entran también los préstamos girados por Kicillof a los intendentes en la pandemia, y el reclamo de “no pago” (devolución) que es común a ambos lados de los alcaldes de la grieta. La oposición derechista quiere que se garantice por ley la continuidad del FIM y que Kicillof ceda lugares importantes en la dirección de organismos del Estado a Juntos como condición para ponerle el gancho a la ley de leyes. Después del “canje”, el presupuesto bonaerense debe pasar por el filtro del Fondo Monetario y del aval de los bonistas cuando aún no se conoce la letra chica del acuerdo. La puja por las partidas para “seguridad” ya tuvieron un primer round de choque con el rechazo de los barones a que los fondos terminen en la caja de Berni. Como señalamos, la habilitación legal para la reelección de los intendentes es un capítulo central del consenso que quiere Kicillof, y que los intendentes les van a cobrar a precio de oro.

Enfrentemos el ajuste con la movilización por un programa de los trabajadores

La “nueva etapa” que proclama Kicillof y la “reconstrucción” que también anunció Alberto Fernández en el acto de la “militancia”, arrancó con una mayor división del peronismo y un kirchnerismo a la retranca y sin rumbo. Todo indica que Kicillof hará otros cambios y fusiones de carteras en el gabinete provincial para equilibrar la balanza o forzado por la presión de la liga de intendentes que encabeza el jefe de Gabinete, Martín Insaurralde. En la cuerda floja están la ministra de Trabajo, Mara Malec, y de Educación, Agustina Vila. Dos ministerios calientes en épocas de ajuste a los salarios, de reforma laboral y precarización educativa. Una cuestión explosiva son las jubilaciones provinciales y el boicot que nace desde el propio IPS incapaz siquiera de dar salida a los 50.000 trámites jubilatorios demorados, una presión dictada por el capital para que la provincia “armonice” con Anses modificando el régimen jubilatorio a la baja, desligándolo de las paritarias y los salarios.

La reapertura de las paritarias, la lucha por un salario igual a la canasta familiar, por la prohibición de los despidos y contra todas las avanzadas precarizadoras, de reforma laboral en el Estado, y de privatización del Astillero Río Santiago y el Instituto Biológico, exigen la intervención de los trabajadores en la crisis política y social impulsando asambleas, cuerpos de delegados, batallando por paritarios electos por la base y luchando por la recuperación de los sindicatos para expulsar a las burocracias colaboracionistas y entregadoras. El diciembre caliente, a 20 años del Argentinazo, tendrá como escenario a un peronismo fondomonetarista en derrumbe. La votación del Frente de Izquierda Unidad, y la conquista de concejales perforando la coraza de los barones del conurbano, es un dato del desplazamiento de una franja de la clase obrera y las barriadas hacia la izquierda en ruptura con el peronismo, pero también de la situación política de conjunto, y por lo tanto de los límites con que choca el ajuste y la derecha.

La discusión del Presupuesto Provincial 2022 es una gran batalla que librará la bancada del Frente de Izquierda Unidad en la Legislatura rechazando el ajuste, el pago de la deuda externa fraudulenta y oponiendo un programa de los trabajadores y de transformación social al derrumbe de la provincia de Buenos Aires para que la crisis la paguen los capitalistas. Será una oportunidad para una gran movilización de todo el FIT Unidad y de convocatoria a una acción común con los sindicatos y juntas internas combativas, con la docencia y los trabajadores de la salud, para plantar con fuerza todos los reclamos pendientes comenzando por la reapertura inmediata de las paritarias y el pase a planta de todos los precarizados por el estado provincial y los estados municipales. También para colocar en la calle la necesidad urgente de un plan de obras, viviendas, urbanización, y trabajo bajo convenio de los miles de desocupados que agravan el más del 40% de pobreza. No al presupuesto de ajuste, no al pago de la deuda externa.

 

 

También te puede interesar:

Néstor Braidot, decano del instituto de Industria (IDEI) de la UNGS, es el nuevo presidente del consejo. La integración al Albertismo continúa.
El ministro de Hacienda, Pablo López, presentó el proyecto en la Legislatura.
El Municipio como agente de la especulación inmobiliaria.
El Presupuesto 2022 llega a la Legislatura.
El agua hizo estragos en las casas y los barrios pobres de  CABA y el Conurbano Bonaerense.