23/12/2021

Kicillof recorta el presupuesto provincial en medio de la tercera ola

A mediados de diciembre, el ministro de Salud bonaerense confirmó la inminencia de una tercera ola del coronavirus para el mes de marzo. Los números de contagios en ascenso indican que los tiempos se aceleran exponencialmente. Sin embargo, y a pesar del incremento en un 90% de los casos en los últimos siete días, Axel Kicillof y el ministro Kreplac enviaron un presupuesto provincial 2022 a la Legislatura provincial que representa una caída nominal de las partidas para salud y la eliminación del refuerzo Covid.

Mientras el gobierno y la oposición derechista negocian la “ley de leyes” que exigen los bonistas como garantía de los pagos de deuda que tienen que comenzar en el 2022, las burocracias sindicales de salud, docentes, y estatales, le pusieron el gancho al “tramo final paritario” del 2021 que deja los salarios por debajo o al límite de la canasta de pobreza, y a distancias siderales de la canasta familiar. El bono de 20.000 pesos, por única vez, que Kicillof anunció para “todos” los estatales y debe hacerse efectivo, y el de 8.000 pesos solo para los jubilados que cobren la mínima , es un reconocimiento implícito del descontento y rechazo que trajo el 8% de aumento que firmaron las direcciones sindicales burocráticas.

Los números de la pandemia hablan por sí solos: el 22 se difundieron los datos nacionales de contagios por coronavirus que alcanzaron los 11.121 nuevos casos en el país, y un aumento de la positividad en los testeos que también se va duplicando conforme crece la cantidad de infectados de una semana a otra. Del total nacional, más de 3.500 nuevos infectados informados corresponden a la provincia de Buenos Aires. También crece la ocupación de camas en las terapias del Amba, que se aproxima al 40%. Por cantidad de fallecidos (más de 116.000) Argentina se ubica en el 12° lugar de países con mayor cantidad de fallecidos. Un retrato de la deriva de la salud estatal, que el Frente de Todos se empeña en encubrir y que ahora rebrota con la ola mundial y las variantes de mayor  contagiosidad.

El verso de la pospandemia, que es parte del relato oficial del kirchnerismo pero también de toda la burguesía para arrasar con los controles y protocolos, se vino abajo al calor de la apertura capitalista indiscriminada, la precarización laboral y el trabajo en negro, el hacinamiento y falta de urbanización en los barrios, y una vacunación incompleta que tiene al día de hoy a un 30% de los bonaerenses por fuera del esquema vacunatorio completo. Completando el cuadro, Hugo Sigman, gran capitalista de la salud y protegido de Alberto Fernández, está en un acelerado pase y conversión al macrismo. Los nacionales y populares que se negaron sistemáticamente a intervenir los laboratorios privados llamaron por boca del gobernador Kicillof “centralización de la salud” al subsidio estatal a las clínicas y sanatorios privados con los fondos de los afiliados a la Obra Social (Ioma) de estatales y docentes. Subsidios capitalistas y vaciamiento del Ioma.

Este escalamiento de la pandemia en las vísperas de las fiestas y vacaciones afecta particularmente a menores y niños, lo que anticipa en marzo una prueba de fuego con el inicio del ciclo lectivo si no se resuelven las condiciones sanitarias, de habitabilidad y la ejecución del “plan de obras” que marcha a paso de tortuga y desfinanciado. El total de contagios en la provincia de Buenos Aires, que ya alcanzó los 2.116.000 casos de Covid-19 desde principios del 2020, desmiente las pretensiones de “políticas públicas” exitosas de Kicillof.

Según el ministerio de Salud provincial que encabeza el kicillofista Nicolás Kreplac, son 14.667.313 los bonaerenses que están vacunados con la primera dosis, y dos millones menos los que tienen el esquema completo para una población que supera los 17 millones de habitantes, esto cuando la tercera ola va imponiendo la tercera dosis de refuerzo como parte del “esquema” imprescindible. El gobierno del Frente de Todos anunció el pasaporte sanitario nacional a partir del 1 de enero del 2022 y la vacunación libre y sin turno en la provincia de Buenos Aires con las dos dosis mientras acusa de desidia “antivacuna” a los dos millones de bonaerenses que todavía siguen sin las dos dosis; una forma de lavar responsabilidades ante la miseria y empobrecimiento que agota el día a día de cientos de miles de familias del Conurbano. Nada indica que se trate de una tendencia antivacuna sino de los límites propios de un régimen social capitalista que ajusta y degrada la vida de las familias trabajadoras.

Según Claudio Cardoso, director ejecutivo de la Región Sanitaria XI de la provincia hay un aumento exponencial de contagios en estos últimos días ( que provoca) un cuello de botella en los centros de testeos. La región de La Plata, Berisso y Ensenada es un foco de este rebrote en la provincia como lo prueba el índice de positividad que pasó de un 10% a un 20% en pocos días. Al 21 de diciembre hay 1.128 casos activos en La Plata sobre un total de 83.000 desde el comienzo de la pandemia y 2.470 fallecidos. La diferencia en el municipio que preside el cambiemita Julio Garro alcanza a unas 100.000 personas entre los que recibieron la primera dosis y la segunda dosis.

Con la tercera ola en marcha, la vacunación completa debe ser acelerada y garantizada efectivamente con mayor presupuesto para la salud pública, centralización del sistema sanitario, testeos masivos, campañas extraordinarias de difusión y un plan integral para llevar la “vacunación libre” a las hambreadas barriadas obreras y populares. Un plan de vacunación a marzo de toda la población, cuando se reinicie la presencialidad escolar, debe incluir la inoculación general de la tercera dosis para enfrentar la pandemia .

La defensa de la salud pública, del Ioma, y la efectiva vacunación libre choca con un canje de deuda provincial ruinosa que Kicillof aceptó pagar integralmente como política de Estado, y con un presupuesto 2022 al servicio del pacto colonial con el FMI y los bonistas buitre. No al presupuesto provincial de ajuste; no al pago de la deuda externa; aumento del presupuesto para salud y centralización del sistema sanitario; apertura de paritarias y salario igual a la canasta familiar.

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