28/05/2021

Kicillof y los “nacionales y populares” ponen punto final al falso “confinamiento”

Con récord de contagios y hospitales colapsados en la provincia de Buenos Aires.

En conferencia de prensa, el jefe de gabinete de Kicillof, Carlos Bianco, oficializó hoy junto al ministro de Salud, Daniel Gollán, el fin del “confinamiento estricto” a partir del lunes 31 de mayo en abierta contradicción con el récord de contagios (15.000 contagiados en un día en la provincia), y de una vacunación en cuotas y a paso lento (3.500.000 bonaerenses vacunados con una dosis y solo 900.000 con el esquema completo).

En la provincia ya son 1.552.271 los infectados por coronavirus con una tasa de incidencia cada 100.000 habitantes que es similar en el Amba y el interior de la provincia. El derrumbe sanitario marca a fuego a toda la alianza peronista: Alberto Fernández declaró, refiriéndose a los 41.000 contagios del jueves 27, que “podemos seguir poniendo camas de terapia intensiva, pero no tenemos más médicos que las atiendan”. Impotencia, falta de centralización del sistema de salud y ajuste fiscal al servicio del FMI.

Catástrofe y relato kirchnerista

Abriendo el paraguas del disimulo, el ministro Gollán dijo que “habrá que esperar unos días para ver el resultado de las medidas dispuestas”. Lo que no dijeron ni Bianco ni Gollán son las razones que justificarían menores “restricciones” y una mayor apertura con este récord de contagios que asola la provincia. La inauguración del “tren sanitario” con Kicillof y Sergio Massa posando para la foto contrasta con la saturación de los hospitales bonaerenses, y una ocupación del 77% de las camas de terapia con un porcentaje de muertes de internados que llega al 50%. El “Kici” acopló el vagón del tren kirchnerista al exaliado de Vidal y actual presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, como parte del curso derechista de los “nacionales y populares”. La locomotora de esta alianza es la flexibilización de las restricciones que por otra parte no cumplen ni afectan a los capitalistas.

Sin vueltas, Carlos Bianco, precisó en la conferencia de prensa en La Plata que “no vamos a seguir igual que ahora” con excepción del fin de semana del 5 y 6 de junio donde se dispondrían medidas más estrictas. Un “descarrilamiento” nacional y popular. La “flexibilización y apertura” es una exigencia de los explotadores y a la vez el resultado del fracaso de una “cuarentena” trucha, improvisada y sin recursos que condena al hambre a millones de trabajadores en pleno estallido inflacionario y aumento de los precios de los alimentos.

Pandemia y ajuste educativo de Kicillof

La vuelta al sistema de “fases” anunciada por el gobierno provincial es también una adaptación a la “presencialidad administrada” de Trotta y a su “semáforo” acordado por los ministros de Educación de las provincias, y pactado con las burocracias de la Ctera y el Suteba. Los 126 distritos en alarma epidemiológica y sin clases presenciales hasta el 11 de junio confirman el fracaso de la presencialidad “segura” de Trotta y la ministra de Kicillof, Agustina Vila. El dardo envenenado es que al volver a la “normativa anterior”, los intendentes quedan habilitados para pedir el cambio de fase, en lo que es un “centro” a los jefes comunales macristas que hicieron presentaciones judiciales por la “presencialidad” amparados en el fallo reaccionario de la Corte Suprema.

A fuerza de improvisaciones sucesivas, el gobierno del Frente de Todos “estudia” un adelantamiento de las vacaciones para la última quincena de junio, señal de que la “luz del túnel” y las vacunas están muy lejos cuando se acerca el invierno y las escuelas carecen de las más mínimas condiciones edilicias y sanitarias.

Roberto Baradel, aspirante a una banca por el Frente de Todos, lanzó una campaña en los medios contrastando la continuidad de las “clases virtuales” en la provincia de Buenos Aires con lo que ocurre en Capital con Larreta. Puro fuego de artificio, porque ni Baradel y ni Yasky denuncian el punto final al confinamiento (corto y trucho) y la flexibilización de las “restricciones”. Párrafo seguido, la virtualidad es un dibujo que no se sostiene por falta de recursos, presupuesto, equipos y conectividad gratuita para estudiantes y docentes, profundizando la deserción escolar.

La defensa de la salud es una causa de los trabajadores

El jefe de gabinete de Kicillof puso la cara en ausencia del gobernador para no anunciar una sola medida de apoyo a los trabajadores bonaerenses cuando la pobreza llega al 42% y es más brutal aún entre los menores de 14 años con porcentajes que alcanzan al 72% en el Gran Buenos Aires. La “suspensión de los despidos” hasta el 30 de junio es puro relato, como lo prueba el Conurbano que encabeza el ranking de desocupación en todo el país. La pauperización comprende a los trabajadores en blanco, con uno cada tres asalariados por debajo de la canasta de pobreza. Dos varas frente a la crisis: el Repro (Programa de Recuperación Productiva), que paga parte de los salarios con fondos del Estado, y la reducción de las contribuciones patronales, que desfinancian las jubilaciones con subsidios a los capitalistas.

El fracaso del falso “confinamiento” es una lección política para todos los explotados. La defensa de la salud choca con los intereses capitalistas de pago de la deuda a los bonistas buitres, y la apropiación privada de los laboratorios y la industria farmacéutica que hacen de las vacunas un enorme negociado. Un programa de movilización en defensa de la salud exige la intervención de los trabajadores en la crisis, como se está verificando con las luchas obreras por vacunación, protocolos y salarios. En esta dirección actúa firmemente el Partido Obrero impulsando un Congreso del Frente de Izquierda Unidad para reforzar y potenciar una alternativa obrera y socialista a los bloques fondomonetaristas del Frente de Todos y Juntos por el Cambio.

 

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