01/08/2002 | 765

Kosteki, Santillán, ¡No le damos tregua!

En la estación Avellaneda y a las 14:30 del viernes 26 de julio, en el lugar y a la hora en que fuera asesinado Darío Santillán un mes antes, más de 3.000 piqueteros convocados por el Bloque Piquetero Nacional, el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados y Barrios de Pie (CTA) rindieron su homenaje militante a los luchadores caídos.


Los oradores denunciaron la operación de Estado que dio lugar a la masacre de Avellaneda (dos asesinados, más de 200 heridos, casi 20 de ellos con balas de plomo, cientos de detenidos), una operación preparada por el alegato del gobierno denunciando a las organizaciones piqueteras por complot contra los «poderes constituidos», basado en una «escalada de violencia» (una causa que no fue retirada y hoy se sustancia en la Justicia Federal). Destacaron lo que es, a esta altura, una nueva operación de Estado, esta vez de encubrimiento. No existe un sólo responsable político acusado; los pasos y los autores de la conspiración que llevaron al asesinato de los piqueteros se pueden reconstruir y encontrar leyendo los diarios.


Se denunció allí, como lo hicieron los familiares de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en la jornada de homenaje concretada a metros de allí con el patrocinio de la CTD Aníbal Verón, la persecución sistemática de los testigos.


Las intervenciones insistieron en la continuidad del plan de lucha, votado por los trabajadores en la Asamblea Nacional de Villa Domínico y concentrado ahora en el «acampe» en Plaza de Mayo y en las plazas públicas de cada localidad, a partir del 7 de agosto, por el juicio y castigo, por todas las reivindicaciones pendientes y el «que se vayan todos».


Desde la estación Avellaneda, enarbolando las banderas de Barrios de Pie, del Polo Obrero, del Bloque Piquetero y el MIJD (FOS y PO con columnas partidarias), la concentración se movilizó tres cuadras hasta Pavón y Mitre, marchando frente al escenario de la jornada organizada por la CTD Aníbal Verón. De allí subió al Puente Pueyrredón, que fue cortado en ambas manos de circulación al grito de: «¡No le damos tregua, que se vayan a la mierda!, ¡Kosteki, Santillán y todos los represaliados, Presentes!».


El primer aniversario de la masacre del 26 de junio tuvo otra expresión diferente en la jornada debajo del Puente, organizada por la CTD Aníbal Verón con el apoyo de la CTA e IU. Esta giró en torno a un conjunto de manifestaciones musicales y plásticas, no hubo oradores y sólo se leyeron adhesiones. El silencio previsto fue quebrado por la presencia multitudinaria de las columnas del Bloque Piquetero, el MIJD y Barrios de Pie y al caer la noche con el grito de Darío y Maxi presentes.


Iniciados por la novia de Santillán, los insultos «contra la policía bonaerense y los funcionarios de los gobiernos nacional y provincial» (La Nación, 27/7), concluyeron la jornada.


(Una jornada impecable de movilización de las fuerzas piqueteras que vienen sosteniendo el plan de lucha tuvo un solo defecto grave: la amplificación del equipo de sonido, que hizo penoso escuchar a los oradores.)

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