02/11/2000 | 686

La Alianza en cesacion de pagos

Cuando la semana pasada el gobierno argentino tuvo que colocar bonos de deuda pública por 1.200 millones de dólares, no encontró demandantes en el mercado internacional, por lo cual tuvo que recurrir a los bancos locales y a las AFJP. Las tasas de interés que reclamaron los usureros instalados en el país, incluidos los bancos estatales, fue del 14% anual, o sea 8 puntos por encima del 6% que pagan los títulos del Tesoro norteamericano, es decir un 133% más caro. Los 1.200 millones recaudados están destinados al pago de la deuda externa, y en esta oportunidad saldrán del mercado local hacia el exterior. Se trata entonces de una salida neta de capital.


Es precisamente por constituir un drenaje de fondos, ejecutado por un país que no invierte, que la colocación se interpretó como un preludio de la declaración de bancarrota. En la jerga financiera internacional el primer escalón de la credibilidad lo da el poder tomar fondos en Nueva York; el segundo, tomarlos en Japón; el tercero, contraer deuda en euros; el último, hacerlo en el mercado local; esto cuando se trata de operaciones a plazos mayores de un año. Argentina ya ha bajado hasta la puerta de salida. Según Juan Alemann, “en círculos financieros internacionales está corriendo la versión de que la Argentina se acerca inexorablemente a la cesación de pagos” (La Razón, 26/10).


Cavallo


Un síntoma muy claro de la bancarrota argentina se pudo apreciar en la Bolsa de Madrid, precisamente cuando De la Rúa se paseaba entre los elogios del rey. Los bancos Bilbao Vizcaya y Santander perdieron el viernes 27 “un billón de pesetas de capitalización bursátil”, debido a “rumores acerca de una hipotética suspensión de pagos de la deuda externa argentina”. La suma, “equivalente a lo captado por ambas entidades en las ampliaciones de capital cubiertas antes del verano”, significa unos cinco mil millones de dólares en un sólo día (El País, 29/10). Es a partir de esta situación de cesación de pagos que reaparece Domingo Cavallo; según el diario Río Negro (27/10) “voceros gubernamentales (argentinos) indicaron que De la Rúa no descarta salir en el corto o mediano plazo de la paridad, aunque estima que el único que puede realizar esta tarea ‘sin que tiemble el país, sería Cavallo u otro Cavallo’…”. Agrega la información que “sólo el mentor de la convertibilidad puede deshacerse de ella”.


Deuda pública y privada


La razón para esta cesación de pagos es, en primer lugar, la elevada deuda argentina y la concentración de su vencimiento en plazos cortos. El conjunto de la deuda pública es superior a los 160.000 millones, con vencimientos por capital e interés en el 2001 de más de


 milones de dólares. Carente de un saldo comercial favorable, Argentina sólo puede saldar esa deuda con mayor deuda. La deuda externa privada, que era virtualmente nula en 1990, asciende ya a los 25.000 millones de dólares. Sólo en los próximos dos meses tiene vencimientos de casi dos mil millones. La Fundación Capital, que brinda esta información, dice que “resulta altamente probable que se tengan dificultades en la posibilidad de colocar bonos en los mercados internacionales hasta fines de año, con lo cual la mayoría de las empresas no podrá continuar con el mecanismo habitualmente utilizado que consiste en afrontar vencimientos con fondos frescos logrados mediante el lanzamiento de un nuevo título” (Ambito Financiero, 30/10). Para los que creen que la insolvencia es patrimonio del Estado, es claro que la amenaza de bancarrota es mayor en los capitalistas privados.


Bancos


Un aspecto interesante de la información anterior es que el 65% de la deuda privada está contraída por los bancos. El hecho de que los bancos se encuentren mayoritariamente extranjerizados no significa que se financien con recursos de sus casas matrices, como se sostuvo a la hora de entregarlos a manos extranjeras, porque incluso esas casas matrices son las mayores deudoras capitalistas en el mercado mundial. Es decir que la extranjerización ha potenciado y de ningún modo atenuado la posibilidad de una bancarrota financiera. Para colmo de desastres, estas sucursales de los bancos extranjeros, en virtud de las regulaciones bancarias internacionales, no están habilitadas para obtener un socorro del exterior a partir del momento en que las consultoras internacionales redujeron la calificación de riesgo de Argentina como consecuencia de su deuda elevada y de la concentración de su pago en el corto plazo (Gazeta Mercantil Latinoamericana, 9/10).


Internacional


De cualquier modo, la bancarrota argen­tina está ligada a una situación económica internacional en la que crecen los ceses de pagos de las grandes empresas, cuya relación deuda-patrimonio supera el 100%. Esta relación es, por lo tanto, infinitamente más alta que la de cualquier empresa que opera en Argentina o que la del propio Estado. La deuda del gigante de las telecomunicaciones, AT&T, pasó de siete mil millones de dólares a 66 mil millones desde 1996 a la fecha. Ha recurrido a dividirse en cuatro unidades diferentes para prevenir su bancarrota. Las deudas internacionales de riesgo están pagando tasas de interés un 80 a 100% superiores a los títulos del Tesoro de los Estados Unidos, en tanto que los pulpos más solventes deben pagar un diferencial del 33%. El derrumbe de los valores de la deuda mundial, con la consiguiente suba de las tasas de interés, es un factor de primer orden en la determinación de la cesación de pagos de Argentina.


Brasil


La situación argentina ya ha tenido una fuerte repercusión en Brasil, donde el dólar en el mercado negro se disparó de 1,80 a 2 reales, mientras que el Banco Central se vio obligado a reducir los plazos de renovación de la deuda pública con garantía dólar, de cinco a dos años. Según un gerente financiero, “la desconfianza es tan grande que prácticamente el 100% de los Fondos dedicados a América Latina ven­dieron sus posiciones en papeles de empresas de Argentina” (O Estado de Sao Paulo, 25/10).

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