17/08/2000 | 677

La Alianza frente a su ‘Caso Astiz’

Por N.M.

La detención en Italia del ex mayor y abogado del Ejército Jorge Olivera, el domingo 7, es la tercera a la que el Estado argentino tiene que hacer frente por un reclamo de extradición de un ‘connacional’ acusado de haber cometido actos de lesa humanidad contra ciudadanos extranjeros o de doble nacionalidad.


La prensa recordó el caso Suárez Mason, pero lo de Olivera se parece más al de Astiz. Ambos fueron ex ‘comandos de tareas’ acusados de perpetrar los peores crímenes.


A diferencia de la «escasa repercusión» (La Nación, 11/8) que acaba de tener en las fuerzas armadas la detención del ex general Riveros, como antes la de otros ‘viejos procesistas’ desahuciados, en el caso Olivera *como ocurrió con Astiz* los cuerpos de oficiales en actividad se han conmovido. Los ex ‘camaradas’ de Olivera *dice Ambito* revisten en su «mayoría» con «mando de tropa» (8/8). A pesar de lo que supone la apariencia de su condición de retirado, ex ‘carapintada’ y ex miembro del Modin, el ex mayor tiene influencia entre los miembros del actual Ejército ‘democrático’.


Olivera está acusado por la violación y muerte de una joven de nacionalidad francesa, Mariana Erize, en San Juan, hecho en el que actuó junto a dos oficiales, Eduardo Vic y Eduardo Cardoso, hoy coroneles en actividad a cargo de importantes unidades del Ejército. «La mayor repercusión» *dice nuevamente Ambito* trasciende esto, e incluso que el hombre actuara también como defensor de otros ‘famosos’ como Massera o Erich Priebke. Esa ‘repercusión’ «dentro de su propia fuerza y en el ámbito judicial» (ídem, 8/8) está dada porque Olivera fue quien diseñó la estrategia de los ‘contra-juicios’ de la ‘verdad’, para citar a declarar en los tribunales a ex militantes populares y víctimas de la represión.


Olivera-Brinzoni quieren acabar con las investigaciones de los cientos de casos de niños nacidos en cautiverio bajo la dictadura y evitar que sus ‘camaradas’ declaren en los inocuos juicios ‘por la verdad’.


El caso Olivera ha unificado en el ‘tema derechos humanos’ las posturas menemistas con que encabezan López Murphy, el canciller Giavarini y el ex banquero De Santibañes, jefe de la Side, que reclaman ponerle corte final a esos juicios.


«Para Italia *informa la corresponsal de La Nación en Roma*, aunque nadie (oficialmente) lo dice, el caso del militar argentino arrestado … es una virtual ‘papa caliente’…» (10/8), es decir que la detención no corresponde a una política de sus cancillerías.


De conjunto, la detención de Olivera reabre la crisis militar y obliga a la Alianza a profundizar la política de impunidad para con los criminales.


Por todo esto la detención incluso «extrañó» *dice Ambito*, ya que se produjo a pedido de un tribunal de Francia, luego de que Olivera permaneciera «varios días en ese país» (8/8) sin que nadie lo incomodara. No faltaron las versiones que suponen que hubo «una represalia del M.I.5 (servicio de inteligencia exterior británico)» (ídem) porque Olivera había solicitado meses atrás, curiosamente, un pedido de extradición judicial contra la Thatcher y otros funcionarios británicos por el hundimiento del Crucero Gral. Belgrano, que como es de imaginar la Corte Europea denegó.


Contra las pavadas que se dicen acerca de la supuesta ‘abstención’ del gobierno frente a esta nueva ‘papa caliente’, lo más probable es que la Alianza supedite la ‘defensa’ de Olivera a un acuerdo para encarrilar el conjunto de su política de ‘derechos humanos’ con el concurso de las FF.AA., el imperialismo y la Iglesia.

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