26/10/2000 | 685

La Alianza y el Encuentro dejan sin quórum a la Legislatura para salvar un negocio inmobiliario

La crisis política nacional hizo su ingreso en la Legislatura porteña el jueves 12, cuando las bancadas de la Alianza y de Encuentro de la Ciudad decidieron dejar sin quórum la sesión ante la imposibilidad de hacer aprobar un proyecto de ley de la Comisión de Planeamiento Urbano que impulsaba una excepción en materia de zonificación urbana en beneficio de la clínica privada Fleni. Estos dos bloques no vacilaron en sacrificar el tratamiento previsto de 25 despachos de comisión (y hasta 600 empanadas encargadas en previsión de una sesión prolongada, de las que no se conoce el destino final) cuando advirtieron que la división dentro de sus propias bancadas estaba inviabilizando un proyecto de negocio inmobiliario, en un debate promovido como consecuencia de la impugnación formal realizada por el Partido Obrero.


La excepcionalidad que adquirió el proyecto de beneficios para Fleni se entiende perfectamente en el marco de otros pedidos de igual tenor para los que el Gobierno de la Ciudad reclama el voto de la Legislatura, como el del Museo Costantini, y por supuesto en el de toda la política de impulso a los intereses inmobiliarios y bancarios, como surge del proyecto Retiro-Puerto, de la Corporación del Sur, de la autopista ribereña o la comercialización de la Reserva Ecológica. De otro modo no se entiende que el fracaso de un pedido de excepción inmobiliaria haya podido producir semejante crisis política.


Un factor que contribuyó poderosamente a desbaratar el apoyo al proyecto Fleni, fue la evidencia de que el Gobierno de la Ciudad estaba promoviendo un intercambio de favores con esa entidad privada como contrapartida de la autorización para que pueda violar las normas del Código de Planeamiento. En efecto, una cláusula transitoria del proyecto de ley le encomienda la suscripción de un convenio para obtener prestaciones diagnósticas gratuitas para niños, las cuales son completamente irrelevantes según surge de una lectura del borrador de ese convenio. Este método de intercambio de favores es precisamente el que ha detonado la crisis del Senado, la que a su turno se ha transformado en la chispa de una vasta crisis política nacional. Con el intercambio de favores se pretende introducir por la ventana un mecenazgo ‘sui generis’ y ‘avant la loi’. De más está decir que los 150.000 trabajadores que enfrentan desalojos en la ciudad y los 100.000 que viven en condiciones de emergencia, en villas y conventillos, no tienen en la Legislatura el mismo oído receptivo que encuentran las fundaciones capitalistas de todo orden.


Aunque Fleni está inscripta como una fundación sin fines de lucro, todos sus servicios se encuentran arancelados en valores altísimos. La circunstancia de que no distribuya dividendos no elimina su condición de entidad lucrativa, pues además de cobrar por sus servicios recibe financiamiento de empresas que descuentan esos aportes de los balances impositivos y tiene relaciones comerciales con empresas, sea como abastecedoras de equipos o en condición de clientes. De tal manera que una excepción al Código Urbano no es otra cosa que una medida que acrecienta el lucro de sus actividades de salud. De haberse aprobado el proyecto de ley, la Legislatura habría quedado como cómplice de la violación de sus propias normas urbanísticas con la exclusiva finalidad de acrecentar la tasa de beneficio de un negocio capitalista. Fleni puede ampliar sus actividades sin proceder a ninguna violación de las normas generales de la Ciudad, construyendo a sus propias costas las instalaciones que necesita en cualquier terreno habilitado de ésta.


El desenlace que ha tenido la discusión del proyecto de ley de excepción para Fleni demuestra, sin lugar a dudas, que la parálisis de la Legislatura o su actividad distraccionista, en relación a las inquietudes, necesidades y reivindicaciones populares, obedece enteramente a que comparte con todas las instituciones del Estado la condición de promotora de los intereses privatizadores y especulativos, o para decirlo con palabras utilizadas por De la Rúa, Ibarra y Cavallo, a que es el vehículo de la estrategia de convertir a Buenos Aires en un «centro financiero internacional».


13 de octubre de 2000

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