05/10/2000 | 683

La Alianza y la fuga de delincuentes

Los datos sobre la evasión de tres pe­ligrosos delincuentes del mismo Departa­mento Central de Policía que publican los medios, las declaraciones de los propios responsables políticos, sumadas a las ac­ciones conspirativas de los altos funciona­rios del gobierno aliancista, son más que una muestra de la decrepitud fulminante que corroe al régimen político de los mo­nopolios en la Argentina.


  1. “Durante el alba del 17 de septiem­bre, Storani saltó de La Plata a Olivos a diagramar con De la Rúa los pasos a se­guir: a) “Ocultar un par de horas el anun­cio del hecho a los medios y así ganar tiempo para acomodar la versión oficial” (Tres Puntos, 21/9). b) “De la Rúa ordenó al canciller Rodríguez Giavarini que lla­mara a Paraguay para aquietar los áni­mos” (Noticias, 23/9).
  2. “Enrique Mathov declaró que no tiene ninguna responsabilidad en el he­cho, Rubén Santos, jefe de la Federal, ce­rró filas con el ministro Storani y el Se­cretario del Interior, y la furia se centró en la segunda línea de la Federal” (Veinti­trés, 21/9).
  3. La fuga fue meticulosamente planifi­cada y necesitó cobertura de las altas esfe­ras. “Sólo siete efectivos custodiaban el De­partamento de Policía ese domingo a la ma­drugada. Las cámaras de video de la puer­ta principal no funcionaban” (Noticias, 23/9). Los 50 mil pesos pagados como sobor­no para liberar a los acusados de magnicidio en Paraguay indican que detrás de todo esto hay una mafia del Mercosur, cuya or­ganización cuenta con el resguardo y la impunidad de su inserción en las entrañas del poder político en toda la región.


Conclusión:


Por su incapacidad e ineficiencia y su responsabilidad política, Storani, Mathov y Santos no pueden permanecer ni un mi­nuto más en sus cargos.


Por su archicomproba da descomposi­ción en todos los niveles y por ser el prin­cipal factor de inseguridad pública, el pa­se a retiro de los cuadros de dirección de la Policía Federal debe ir acompañado por la investigación y la cárcel a quien corres­ponda, por la disolución de esa fuerza represiva y la puesta en pie de una milicia popular que responda a los trabajadores y vecinos organizados.


En la Argentina el régimen político es­tá repodrido; una señal de salud civiliza­dora es convocar una Asamblea Constitu­yente que dé pasos precisos para reorga­nizar el país, política y socialmente, en favor de los explotados.

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