19/07/2007 | 1001

La borocotización de Pueblo Unido

El derrumbe del centroizquierda tucumano recorre a todos los grupos, pero el más significativo es Pueblo Unido.


En 1997, PU logró casi el 15% en una elección de diputados nacionales. En ese momento, Pueblo Unido se distinguía del Frepaso, como una fuerza que apoyaba en forma práctica las reivindicaciones sociales y democráticas.


Ese mismo año, Gumersindo Parajón, su líder, reorientó a PU hacia una política proaliancista. A partir de ese momento, su derrumbe fue una constante. En las elecciones de 1999, Pueblo Unido logra un legislador (Parajón) y un concejal (Nievas) en la capital. Una buena parte de su dirigencia, como fue el caso de Pablo Rivera, pasó a integrar el gobierno de Miranda.


En 2003, Pueblo Unido integra la coalición Unión por Tucumán que llevaba una candidatura a gobernador derechista y clerical, la del ex fiscal Jerez, y que reunía un conglomerado de fuerzas de centroizquierda, y hasta de derecha, como Recrear, o los ex bussistas de Nuevo Partido. En esa elección triunfó Alperovich, quien armó un gabinete multicolor, incluyendo a Nievas, quien abandonó Pueblo Unido y pasó a ser el secretario de Seguridad en un Ministerio presidido por el ex bussista Baillo. También ingresó al gabinete otro de los dirigentes de Pueblo Unido, Javier Noguera, que ocupó la Secretaría de Gobierno.


Para la elección de 2003 Parajón había sellado una acuerdo con el “Chino” Robles, un dirigente en crisis con la UCR. Robles fue electo legislador y al poco tiempo rompió con Pueblo Unido para volver… a la UCR.


En 2005 Parajón realiza una nueva pirueta: una alianza con Sanjenis que dura hasta el día de la elección. Alejado de las luchas populares, en retroceso, decide, como la mayoría de las fuerzas políticas “opositoras”, abstenerse de presentarse a las elecciones de convencionales constituyentes. Parajón se dedicó a cacarear y hasta planteó que la oposición debía convocar una “asamblea constituyente paralela”, procurando disfrazar con ello su impotencia y postración ante el gobierno de Alperovich.


En la presente elección, Pueblo Unido da un paso terminal. Ha decidido presentarse sólo en una de las tres secciones electorales y sólo con lista para legislador y concejales. Como en febrero de 2006, Parajón renuncia a presentarle batalla a Alperovich. Por eso, su cacareo actual se limita a proclamar que Pueblo Unido va a controlar al gobierno.


La conclusión de todo esto es que si se vota a Pueblo Unido le saldrá un arribista que se va a vender al mejor postor.

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