28/07/2011 | 1187

La Cámpora avala los enjuagues de Techint

La pelea entre Techint y el gobierno ha concluido en un pacto. Aunque el gobierno nombró a sus tres directores, solamente el economista Kiciloff es de La Cámpora. Entre los otros, hay un hombre de la UOM que es testaferro de Techint y «hombre de confianza» del ministro De Vido. El acuerdo habilitaría al grupo para «volver a participar de proyectos de infraestructura que el kirchnerismo tiene en carpeta para los próximos cuatro años» (Ambito, 20/7). Uno a cero para Techint.

Cuando Techint rechazó el nombramiento de los directores oficiales, el kirchnerismo sacó a relucir que el pulpo registraba en sus balances unos 6.500 millones de pesos de «resultados no asignados», una suma que representaba ocho o nueve años de beneficios del monopolio siderúrgico. Al pedido oficial de que ese dinero se distribuyera en calidad de dividendos, Techint respondió que se encontraba invertido, sin dar mayores precisiones. Según sus propios informes, esa inversión no pasaba de los 2 mil millones de dólares desde 1993 hasta hoy; o sea, poco más de 100 millones por año. Ahora dice que el rubro registra un aumento del precio de los bienes en stock e inversiones en el exterior. Esta información plantea dos cuestiones: ¿cuáles son las inversiones en el exterior y por qué no fueron a la ampliación del alto horno -como se había prometido- en Siderar? y ¿por qué la contrapartida de esas inversiones está en una cuenta transitoria, cuando representa una ampliación de capital que debería incluir a los accionistas minoritarios como la Anses? El acuerdo cerrado por el gobierno con el pulpo echa un manto de oscuridad sobre esa fabulosa suma de dinero y su distribución.

La contraparte del ingreso de los K al directorio es el silencio oficial respecto de este «fondo» multimillonario. En la asamblea de accionistas que selló este pacto, los directores oficiales aceptaron, en cuestión de minutos, una explicación sumaria respecto del destino de esos 6.500 millones. Los mismos auditores de la Anses que habían rechazado las razones de Techint meses atrás, ahora se declararon «satisfechos». Nadie les pidió explicación por anotación como reserva y no como capital -lo que hubiera implicado una emisión de acciones y mayores derechos a dividendos por parte de la Anses.

Después de tanta pelea, ¿no estaremos ante un pacto mafioso?

Burguesía nacional

El «fondo de utilidades no distribuidas» encubre un importante movimiento de remisión de fondos al exterior, que combina inversiones de Techint en el extranjero con la lisa y llana fuga de capitales: «iniciativas (de Techint) en América Latina -especialmente en Ecuador y Perú- tendrían ahora el padrinazgo oficial para poder avanzar» (Ambito, 20/7). Las versiones de expropiación del pulpo, que la izquierda kirchnerista echó a rodar en los días de conflicto entre el gobierno y los Rocca, quedaron en el recuerdo.

El acuerdo con Techint -dicen los diarios- apunta a aislar al grupo Clarín en el seno de la Asociación Empresaria Argentina, donde «la relación con la mayoría de sus socios es hoy ‘inmejorable’ (Ambito, 22/7). ¿No será al revés? Si los K arrugaron ante Techint: ¿no han quedado más aislados frente a Clarín? Estamos más cerca de un ‘gobierno aislado’ que se apresta a pactar con Clarín, que de un ‘aislamiento’ de éste que lo confine al silencio.

Lo que es claro, de todos modos, es que el gobierno está comprando el aval de la gran burguesía con vistas al próximo período presidencial.

La integración de La Cámpora a Techint la convierte en socia del pulpo, no al revés. Por la vía de los directorios privados, los camporistas entrelazan sus intereses a los de los más poderosos conglomerados capitalistas.

¿Y la lucha contra las corporaciones?

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