26/03/2021

La Cámpora tapa un mural por Facundo Castro y desaparecidos en democracia el 24 de marzo

El mural reclamaba Fuera Berni y convocaba a marchar el 24 de Marzo contra la impunidad, la represión y el ajuste de ayer y de hoy

Andrés/ Ojo Obrero Fotografía

El día miércoles 24 de marzo, mientras en la plaza de Mayo se realizaba una enorme movilización contra el gobierno del ajuste y el pacto con el fondo, los militantes de la Cámpora de la comuna 15 se reunieron en la plaza 24 de Septiembre, a metros del Cid Campeador, para tapar un mural realizado apenas tres días antes por los militantes del Partido Obrero del barrio, convocando a marchar a la Plaza de Mayo a 45 años del golpe genocida.

El mural que taparon unía la lucha de Mariano Ferreyra -asesinado por una patota de la burocracia sindical- con la lucha por Luciano Arruga, Julio López, Santiago Maldonado y Facundo Castro, desaparecidos y asesinados por el aparato represivo del estado en democracia.  Y levantaba la consigna “Fuera Berni”, el excarapintada que dirige a la policía Bonaerense responsable de la desaparición Facundo Castro, del recrudecimiento del gatillo fácil y de la protección y amparo a femicidas como evidenció el caso de Úrsula Bahillo.

El hecho resulta profundamente ilustrativo respecto de la política del gobierno y sus organizaciones este 24 de marzo. El llamado a no marchar y vaciar la Plaza el 24 no tenía nada que ver con el combate a la pandemia (mientras mandan a los docentes y pibes compulsivamente a las escuelas sin garantizarles las mínimas condiciones y cuidados sanitarios), sino con el propósito deliberado de evitar que se exprese la lucha por los derechos humanos en la actualidad –en un país donde la represión y los Berni son el último recurso para hacer pasar un ajuste que tiene a la mitad de la población bajo la línea de pobreza.

El accionar de La Cámpora arroja claridad sobre este propósito: marchar a la Plaza no, pero congregarnos todos en una plaza barrial a tapar un mural que reclama Fuera Berni, sí. La debacle moral y política de este accionar pinta de cuerpo entero a una organización que no fue creada para luchar por una transformación de la realidad de miseria y explotación que vivimos, sino como resorte del Estado para preservar los intereses de la clase social que aplica el ajuste y los agravios sistemáticos contra la mayoría popular.

El acto de censura de La Cámpora tiene un sentido profundo. Nuestro mural recogía una de las consignas centrales de la movilización impulsada por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia: “Contra la impunidad, el ajuste y la represión de ayer y de hoy. Fuera Berni”. Es decir, señalaba la continuidad de una política represiva posterior a la dictadura, presentando la necesidad de una lucha inmediata para echar a uno de sus mayores representantes en el actual gobierno, cuya presencia al frente de la bonaerense es directamente una garantía de impunidad para las fuerzas represivas.

Se trata de un acto vergonzoso, absolutamente contradictorio con la idea más elemental de cualquier organización que se reclame del campo popular, de luchar por el esclarecimiento de estos crímenes de Estado. Realizar un acto de censura de este tipo un 24 de marzo no es sólo un agravio a las libertades democráticas, sino que los coloca en la vereda de enfrente de la lucha popular contra la represión y las peores prácticas de la dictadura que han sido preservadas en la democracia de los partidos patronales.

Los camporistas fueron aún más lejos porque al dejar ahí la cara de Mariano Ferreyra, quedó su imagen junto a la firma de la Cámpora. Se trata sin dudas de una apropiación sin fundamento y de una provocación: es sabido que unos días antes del asesinato de Mariano, Cristina Kirchner hacía un acto con la burocracia patotera de la CGT en River Plate y en otra oportunidad destacaba a Pedraza -finalmente condenado como uno de los principales responsables del asesinato- como uno de esos “sindicalistas que construyen” en contraposición de aquellos “que siempre buscan un muerto”.

De la misma forma, en los días que siguieron al crimen, el gobierno se dedicó a perseguir y encarcelar a los compañeros de Mariano con el propósito de responsabilizarnos del crimen y a la vez garantizar la impunidad de sus amigos pedracistas asesinos. Todo esto sucedía mientras CFK declaraba en los medios que la bala que había matado a nuestro compañero había rozado el corazón de Néstor. El episodio del mural se trata de un intento más del kirchnerismo por apropiarse de la lucha por los derechos humanos, y tiene el objetivo político de disociar esta pelea de su actualidad, de su urgencia y su carácter de lucha contra el estado.

Diez años de murales contra la represión de ayer y de hoy

El Partido Obrero tiene una larga historia de lucha en esta plaza y en esta pared, lo cual agrava aún más la provocación. Desde el asesinato de Mariano hace diez años, el Partido Obrero de la comuna 15 viene realizando murales por Mariano en ese mismo lugar (contamos al menos ocho oportunidades). Incluso al lado de esa pared realizamos un mural junto a otras organizaciones adherentes al Encuentro Memoria Verdad y Justicia, en ocasión del 40 aniversario del golpe y de la visita de Obama al país. En esa oportunidad contamos con la presencia del gran luchador, ya fallecido, Cachito Fukman.

En octubre del año pasado, al cumplirse el décimo aniversario del asesinato de Mariano, volvimos a realizar el mural en cuestión y recibimos una agresión cobarde de parte de un grupo que reclamaba la pared y resultó ser una banda de filiación neonazi. Cuatro días después del ataque realizamos un acto en el lugar de los hechos que contó con más de doscientas personas y la adhesión de más de cincuenta organizaciones de derechos humanos, barriales y personalidades de los derechos humanos.. A pesar de haber sido invitados especialmente, y de haber expresado públicamente su repudio al ataque, La Cámpora no concurrió al acto.

Pero a pesar de no haber participado del frente único antifascista, La Cámpora se benefició de esta situación. Producto de una campaña política en regla, el acto expresó un repudio generalizado contra este grupito de patoteros, dejando vacantes otras paredes de la plaza que los grafiteros fascistas creían haberse adueñado. Eso explica por qué por primera vez en diez años, a menos de un mes del ataque sufrido por nuestros compañeros, La Cámpora ocupase dos de las paredes de la plaza con sus pintadas.

Al enterarse por medio de nuestra agitación que nosotros íbamos a restaurar el mural de Mariano este 20 de marzo -lo cual fue objeto de una profusa difusión del PO en el barrio, como parte de la campaña por la marcha del 24-, La Cámpora se comunicó con nuestros referentes locales para plantear que ellos tenían la idea de hacer un mural en esa pared, pero que desistían de hacerlo si nosotros la íbamos a ir a pintar.  Tres días después insistieron por la vía de los hechos.

El 24, mientras ingresábamos con una multitud a la Plaza de Mayo, vecinos solidarios nos informaron de esta vergonzosa acción antidemocrática y de llana censura a la lucha contra la impunidad y la represión que tiene plena vigencia en nuestro país.

La defensa de Berni (el excarapintada, bolsonarista, represor de Guernica y jefe máximo de la maldita policía bonaerense del gatillo fácil y las torturas en comisarías) y la intentona de ocultar a los asesinados por el aparato represivo del Estado de hoy (Facundo Castro) demuestra el rumbo consciente de un gobierno que necesita más que nunca de esas fuerzas represivas para cumplir con las exigencias que impone el FMI para renegociar la deuda (reforma laboral, ajustazo a los salarios y jubilaciones, ajuste en el presupuesto de salud y educación, etc.).

Desde el Partido Obrero vamos a seguir luchando contra la impunidad y la represión de ayer y de hoy, y por la independencia política del movimiento de lucha por los derechos humanos, viga fundamental para luchar contra la podredumbre que produce en dicho movimiento la cooptación estatal.

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