23/05/2013 | 1269

La decadencia de San Fernando

Columna de opinión
Docente y periodista

El “nuevo” gobierno de Luis Andreotti se inaugura en 2011 con cientos de trabajadores municipales despedidos, con otros cientos de trabajadores que pierden su planta permanente recién obtenida y con la reducción de horas laborables para la reducción de salarios. Las comillas del comienzo tiene que ver con que Andreotti había sido intendente interino de Osvaldo Amiero, su antecesor, con el que supo divorciarse y ganarle su intendencia las últimas elecciones. Esto último no es irrelevante ya que uno de los últimos actos de gobierno de Amiero fue pasar a planta permanente a trabajadores contratados por décadas; sí, por décadas, aunque la ley provincial estipula un máximo de tres meses en esa condición. Con este acto de gobierno, Amiero pretendía ganarse a trabajadores díscolos que ya habían perdido toda confianza en él y que dependían de su antojadiza voluntad política para mejorar sus condiciones de trabajo. Se evidenciaba el descontento general de toda la comunidad de San Fernando con el proyecto de Amiero, el que se plasmó directamente en las elecciones del año 2009 donde el partido Propuesta Republicana, encabezada entonces por Andreotti, resultó segundo con el 30,57%, a sólo 516 votos por debajo del Partido Justicialista de Amiero.


Las elecciones de 2011 fueron para Amiero lo que fueron las de 2003 para Menem. Cualquier propuesta alternativa que tuviera posibilidades de disputarle el poder iba a ser elegida y así fue. Esta “cualquier propuesta” fue la de Luis Andreotti. Amiero, que no es ningún tonto, ante su inminente caída llevó adelante el pase a planta permanente que durante 16 años les negó a los trabajadores municipales. Durante su gobierno no se obtenía conforme a los requisitos que indica la ley sino por una cuestión “meritocrática”, que tenía que ver con la buena amistad que se tenía con el jefe político y la buena predisposición que se tenía a la hora de obedecerle. Como Amiero sabía que quien lo reemplazara iba a tener que actuar sobre este pase masivo a planta permanente, Andreotti lo hizo de la manera que Amiero esperaba.


Actuó como lo hizo Mauricio Macri en el año 2007, cuando asumió y despidió miles de trabajadores. La excusa fue la misma: son todos ñoquis. Sin investigación, sin sumarios administrativos, sin posibilidad de defensa, sin indemnización, sin reconocimiento de antigüedad, sin nada. La ley y la Constitución, para Andreotti no significaron ni significan nada. La regla reconocida en el estado de derecho como “somos todos inocentes hasta que se demuestre lo contrario” se dio vuelta y fue más bien “son todos ñoquis”. Ni siquiera se preocuparon por intentar demostrar lo contrario.


En la actualidad las cosas siguen empeorando en el municipio. Se siguen despidiendo trabajadores y profesionales de la salud sin ningún tipo de pago indemnizatorio. Las horas laborables son seis por día y esto implica un sueldo paupérrimo, muy por debajo del salario mínimo vital y móvil que ya por sí mismo es insuficiente. No hay paritarias, los aumentos los decide el intendente de acuerdo con su propio índice inflacionario. Las condiciones precarias de contratación se agudizan a tal punto que para formar parte del municipio obligan al postulante a sacar un monotributo y trabajar en relación de dependencia facturando como monotributista. Esto es trabajo en negro. Además las últimas contrataciones que se están haciendo en el municipio llegan desde Tigre. Recordemos que el padrino político de Andreotti es el inaugurador masivo de countries Sergio Massa, gracias a su patrocinio ganó la intendencia, al parecer le debe un favor enorme y contrata trabajadores de Tigre. No hay ningún problema con que tigrenses vayan a trabajar a San Fernando pero evidentemente esto responde a una devolución de gentilezas antes que a un reconocimiento a los trabajadores de ese municipio.


Las propuestas de derecha, Amiero y Andreotti, no ofrecen algo nuevo a los trabajadores. Sólo ofrecen amenazas, aprietes, hostigamiento, pauperización y precarización de las condiciones de trabajo. Cuando el clima no es favorable los funcionarios tampoco lo son. Se jactan del financiamiento con recursos propios de cinco túneles pero no tienen para pagar una bomba desmantelada desde 2011, que hubiera ayudado a morigerar las consecuencias de la tormenta. En una entrevista con Gaston D’Aquino, secretario de Infraestructura, el funcionario admitió no haber hecho lo suficiente para reemplazar la misma y encima de todo no tenía pensado financiarla hasta que los mismos vecinos le reclamaron sus prioridades.


A nivel cultural, el municipio le pasó la topadora al centro cultural de Villa del Carmen, que cometió el pecado de ser totalmente independiente del municipio tanto financiera como políticamente. El por qué de su demolición tiene el sello de Posse, Macri y Massa; obstruía la visual de las cámaras de seguridad. Esto hubiera sido creíble si no fuera porque cuando se las necesitaba en un enfrentamiento de la barra brava de Tigre a tiros estuvieron apagadas.


A la Biblioteca Madero, emblema de zona norte, le han recortado el 60% de los subsidios otorgados por el municipio que afecta directamente a los salarios de los trabajadores del lugar, mientras que en otros centros culturales han cerrado definitivamente sus talleres y seminarios, ya que la quita llegó también al resto de los establecimientos.


No hay salida con estas propuestas para los trabajadores que procuren el bienestar de la ciudadanía o condiciones de trabajo dignas en el municipio.

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