08/03/2007 | 982

La gran huelga autoconvocada de Salta


La huelga docente salteña ha sumido al gobierno de Romero en una crisis política.


 


En primer lugar, por su masividad: con las escuelas paradas, hay marchas en la capital y en las ciudades del interior casi diarias; en el interior, los docentes instalan carpas en las plazas principales de la mayoría de las localidades; en la Capital, once maestros iniciaron una huelga de hambre en la plaza principal.


 


En segundo lugar, por sus métodos y su dirección. Como en la gran huelga de 2005, la organización y la dirección de la huelga están en manos de la asamblea autoconvocada provincial, que diariamente va creciendo en masividad y representación. La Asamblea Autoconvocada reclama un básico de 1.200 pesos.


 


Frente a la huelga, Romero ha recurrido a las amenazas (descuento de los días de huelga, reemplazo de los docentes huelga) y a llenar las calles de policías. Pero “pese a las presiones del gobierno, a la cada vez más notoria presencia policial y a los intentos de quebrar la unidad de los huelguistas, el paro, las movilizaciones y la instalación de carpas se extienden a toda la provincia” (Iruya.com, 7/3).


 


La tendencia a la autoconvocatoria recorre toda la provincia. En Orán, están en huelga por tiempo indeterminado, además de los docentes, los municipales autoconvocados. En la madrugada del miércoles 7, la policía reprimió salvajemente a los municipales de Orán, pero la huelga sigue.


 


Por su programa, por su combatividad, por su alto grado de acatamiento (85%), por los métodos democráticos y antiburocráticos, por su delimitación política frente al gobierno y las direcciones sindicales (ADP, ATE-docente) que no defienden el básico y promueven el salario en negro, la huelga de los docentes autoconvocados salteños marca un camino para la organización de huelga general educativa y una lucha nacional.

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