01/02/1994 | 411

La historieta es un cuento chino

La historieta que está divulgando el Ministerio de Trabajo sobre el nuevo régimen previsional representa una completa falsificación de la realidad. Está confeccionada por personas a sueldo de las interesadas en este negociado, las Administradoras privadas; por eso presenta este descomunal robo del siglo como un cuento de hadas.


Pero usted, compañero trabajador, no debe dejarse engañar.


Usted nunca sabrá cuál será su jubilación


Ante todo, los autores presentan a la jubilación privada como un régimen que garantiza realmente la jubilación e incluso el monto exacto de lo que cada aportista va a recibir en el futuro. Hasta publican un cuadro con ese supuesto haber jubilatorio futuro.


Pero lo real es que nadie, absolutamente nadie, puede saber a cuánto ascenderá la jubilación futura, porque ello depende del monto de las comisiones que cobren las Administradoras sobre los aportes que reciban; de los rendimientos que arroje el Fondo; del nivel de la inflación; de la devaluación de la moneda; de los años de aportes; del sexo del trabajador; de la edad del cónyuge; de la carga de familia. La historieta no dice que el Fondo se desvaloriza si hay alta inflación o si se devalúa la moneda, si hay un bajón en la Bolsa, o si suben las tasas de interés, lo que de suceder provocará la reducción automática del haber futuro.


Las posibilidades de que ocurran inestabilidades o cataclismos financieros en períodos de 30 ó 40 años no sólo son altísimas, sino que son completamente seguras. Frente a lo cual la “jubilación privada” no ofrece ninguna clase de seguro, como sí lo ofrecía, jurídicamente, el régimen derogado del 82% móvil.


Si tiene familia, peor


Como la “jubilación privada” es, al final de los años de aporte, un Fondo fijo, lo que el jubilado vaya a cobrar mensualmente dependerá, entre otros factores, no solamente de la expectativa de vida del trabajador, sino de la carga de familia del trabajador o sea de la expectativa de vida del conjunto del grupo familiar.


¡Cuanto mayor sea la familia y, por lo tanto, su expectativa de vida, mayor será también el número de cuotas en que se dividirá el aporte acumulado, y menor, por lo tanto, la jubilación mensual a recibir!


Si el trabajador ya jubilado decide casarse, disminuirá, por este motivo, el haber que estaba percibiendo. Si ya está casado pero su mujer es mucho más joven, también disminuirá su haber, porque es mayor la expectativa de vida del grupo familiar con relación a la estimada anteriormente para el beneficiario soltero. Si el “beneficiario” tiene la desgracia de tener un hijo discapacitado, su “jubilación privada” quedará prácticamente reducida a la nada, porque ese hijo recibe su pensión del mismo Fondo acumulado. La historieta tampoco dice que si el trabajador es despedido, su “jubilación privada” disminuye porque se reducen los años de aportes.  Todo el sistema está ideado para que las “variables de ajustes” sean siempre el trabajador que aporta y el futuro jubilado.


La mujer se perjudica


La historieta no dice que una vez jubilado, el haber “privado” queda congelado en términos nominales por el resto de la vida. Como no admite ningún tipo de indexación o actualización, se “lo come” hasta la más mínima inflación. Este solo hecho puede borrarle cualquier “rendimiento” que hubieran producido los aportes de los asalariados en el curso de los años.


La historieta no dice que la opción de la mujer trabajadora a jubilarse cinco años antes que el hombre, no es una ventaja o conquista sino un perjuicio económico importante para ella. Al haber aportado cinco años menos que el hombre (el retiro masculino  es a los 65 años), tendrá un Fondo menor. Como la expectativa de vida a los 60 es superior a la de los 65 años, ese Fondo menor deberá dividirse en un mayor número de meses, por lo que su “jubilación privada” será notoriamente inferior, en un 30 % aproximadamente.


El beneficio de jubilarse cinco años antes es un castigo.


Los bancos sí sabrán cuánto ganan


La historieta no dice que, mientras por todo lo dicho hasta aquí, el haber del futuro jubilado es incierto y se desvalorizará en razón de innumerables motivos, las ganancias de las Administradoras privadas (AFJP), por el contrario, sí están aseguradas de antemano.


Ocurre que las AFJP descuentan al trabajador, todos los meses, el 35% de su aporte, en concepto de “comisiones”, o sea que las AFJP se quedarán con el 3,5% del salario, en forma ininterrumpida, desde los 18 a los 65 años de vida laboral. Por lo tanto, el Fondo del trabajador (11% mensual sobre el salario) se descapitaliza de entrada, y aun si los rendimientos fueran positivos, ese descuento del 35% sobre el aporte supera por lejos cualquier rendimiento probable. Ni qué decir de la descapita-lización que sufrirá el Fondo si da pérdidas.


Por administrar un dinero ajeno, e incluso por mal administrarlo, las AFJP se quedan con el 35%, incluso si hay pérdidas. El parasitismo, la usura y la confiscación de este régimen no tienen límites.


La “jubilación privada” es tan “trucha” que hasta los autores de la historieta tienen que admitirlo. Publican un cuadro, por ejemplo, en el que destacan que un trabajador con  1.000 pesos de sueldo, se jubilaría con 497 pesos,  siempre, claro, que la “comisión” de la AFJP sea baja  (2,5%), el rendimiento del Fondo sea alto (3,5% por encima de la inflación), el trabajador haya aportado ininterrumpidamente durante 30 años, y la inflación posterior a la jubilación sea cero. Pero aun en este caso favorable (más bien imposible) tendríamos una jubilación que sería el 49,7% de su sueldo, casi la mitad del 82% móvil.


Evidentemente, hay que estar a sueldo de los bancos y compañías de seguros para concluir de todo esto, como lo hace el personaje de la historieta, que este sistema es “realmente mejor de lo que pensaba”.


Nuestra posición


El Partido Obrero llama a rechazar la “jubilación privada” porque es un sistema confiscatorio del salario, primero, y de la jubilación, después. Compañero: no ingrese a ninguna Administradora; luche por la vigencia del 82% móvil y por una jubilación financiada por los beneficios patronales.


El Partido Obrero denuncia a la burocracia sindical, que se ha asociado a los bancos para montar este sistema que le roba a los trabajadores.


El PO llama a las internas y a los delegados a rechazar cualquier intento de “privatizar” los aportes jubilatorios y a luchar por un sistema nacional en base al aporte exclusivo de los patrones, que garantice una jubilación equivalente al 82% del salario y donde las Cajas sean administradas por obreros y jubilados.

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