26/09/2007 | 1011

La lucha del Subte

Se vienen momentos decisivos

Los trabajadores del Subte postergaron el paro de 24 horas programado para el miércoles 26. La suspensión de la medida fue discutida en algunas asambleas y en el cuerpo de delegados ante la gestión “oficiosa” de Mondino, el “defensor del pueblo”. Con el ministro de Trabajo dice intentar abrir una “instancia de diálogo” entre la empresa, el Ministerio y los trabajadores del Subte.


La empresa lleva adelante una ofensiva enorme contra los trabajadores y en particular contra el Cuerpo de Delegados. Ha cursado más de 30 suspensiones a trabajadores que se negaron a hacer andar trenes en malas condiciones técnicas; despidió preventivamente al delegado Segovia de la Línea C, pidiendo su desafuero gremial. Finalmente, la UTA ha enviado 22 telegramas a trabajadores acusándolos de violar las normas gremiales. Esos telegramas ponen en marcha un llamado “tribunal de ética gremial” formado por los mismos burócratas, para sacarle los fueros gremiales a través de la suspensión o la expulsión del gremio, dejándoles las manos libres a las patronales para proceder al despido de estos luchadores.


La suspensión del paro sólo posterga un problema político y gremial de primer nivel que inevitablemente deberán atravesar los obreros del Subte frente a la ofensiva patronal. Este problema es cómo garantizar un paro real de las actividades con una creciente militarización del Subte, que está ayudada por el accionar, cada día mas desembozado, de la patota de la UTA adentro del Subte.


Ante la amenaza de paro, la empresa dio asueto al personal de la noche para dejar a los huelguistas “mano a mano” con la policía y con la patota. Más de 60 efectivos policiales fueron a “reforzar” las instalaciones de la empresa y fueron dispuestos dos batallones de Infantería en las inmediaciones para actuar sobre las cabeceras de Lacroze y Constitución. Varios comisarios incluso buscaron, sin orden judicial alguna, desalojar a los que se preparaban para parar. Hay algo concreto a definir en las próximas horas. Con gestión o sin gestión de cualquier clase de “mediadores”, los paros del subte van a ser un campo fuerte de disputa física con la patronal, la patota de la UTA y la policía.


La “mediación” Botnia y “el pastor mentiroso”


La intervención del Ministerio de Trabajo ante la empresa no es de ninguna manera una gestión para levantar las suspensiones, el despido de Segovia o los tribunales de ética de la UTA. La “mediación” sólo puede alcanzar de máxima, una ‘tregua’ hasta el 28 de octubre, que es lo mismo que ha “logrado” Kirchnner frente al comienzo de la producción de la pastera finlandesa Botnia en Uruguay. “Hacé lo que quieras pero no me hagas perder votos”; ése es el lema del gobierno. Un conflicto “salvaje” ocasionado por despidos le preocupa al gobierno como factor electoral, pero su línea no es la negociación ni la permisividad con las luchas. El gobierno está en reventar los conflictos sociales, si no que lo digan los trabajadores del Bauen, del Francés, los rurales de Caleta Olivia, o los del pescado de Mar del Plata. Confiar en que las negociaciones serán de algunos agentes del gobierno como los “transversales” a favor de los trabajadores, sólo puede ser un chupetín de plástico frente a la ofensiva que se viene.


La fábula del pastor mentiroso no sólo sirve para entretener a los chicos, es también una lección de vida. Si se amenaza con paros a las patronales que después se levantan y no existe nada real a cambio, un día viene el “lobo y se los come”. Los trabajadores del Subte ahora tienen un enorme desafío por delante. Ya no pueden alertar sobre el “lobo”, ahora lo tienen que enfrentar y lo pueden hacer porque existen en la Argentina decenas de organizaciones sociales, políticas y gremiales que están dispuestos a luchar por defender a quienes han sido un ejemplo de lucha estos años. Hace dos domingos dieron una muestra de ello cuando más de 40 organizaciones se pusieron a disposición para defender un paro del Subte.


Hoy parar el subte es como cortar el Puente Pueyrredón: hay que unirse, ser muchos y librar batalla. Sólo puede garantizarse realmente un paro homogéneo si hay claridad en que vamos a este tipo de disputa, preparándonos en asambleas y además rodeados de las organizaciones dispuestas a defender a los trabajadores de las patotas, de la Policía y de la Infantería. Hay que prepararse para esa lucha. Todo otro tipo de atajo frente a la patronal negrera como Roggio sólo será un placebo que puede crear una falsa sensación, que no resuelve el verdadero problema: enfrentar física y políticamente esta ofensiva antiobrera que tiene la complicidad del gobierno y la burocracia sindical. Apoyamos a muerte la preparación de la lucha del Subte. Rodeados de solidaridad obrera vamos a quebrar esta ofensiva.

En esta nota