13/03/2014 | 1305

La policía de los «barones» del conurbano

Antes de señalar que el proyecto de Daniel Scioli sobre la creación de policías comunales implicaría un fortalecimiento represivo y, sobre todo, de la corrupción y el delito, debe indicarse que todo el asunto es un gran bluff que obedece a la pelea política entre el gobernador y Sergio Massa por influir sobre los «barones del conurbano», los intendentes. Massa comenzó a consolidar su perspectiva electoral en la provincia con la propuesta, precisamente, de dar mayor poder y autonomía a los intendentes. Es una pelea mafiosa por un aparato corrompido hasta el tuétano.

Se hace necesario, también, observar que ese proyecto común de Scioli y Massa -se distinguen sólo por los nombres- es un indicador de la crisis, en cuanto la gobernación renuncia a buena parte del control territorial para transferirlo a las intendencias, entrelazadas a su vez con el delito en casi todas sus formas.

El proyecto del gobernador bonaerense golpeó también a escala nacional. Sergio Berni, por lo menos, se permitió criticarlo, siquiera indirectamente, en una entrevista radial. Además del significado que esa crítica tiene en sí misma (los tironeos internos en el FpV, recrudecidos después de la designación de Gerardo Zamora en el Senado), el asunto tiene otra arista: Berni es senador bonaerense en uso de licencia, y en cualquier momento Scioli puede necesitar que regrese a su banca porque Massa está a punto de arrebatarle al FpV el control de la Cámara.

El GBA, una zona liberada

Scioli comenzó a cederles terreno a los intendentes cuando puso al frente del Ministerio de Seguridad a otro gran matón: Alejandro «38 especial» Granados, defensor a ultranza de las policías municipales. Ahora, de aprobarse el proyecto de Scioli, se crearán cuerpos de seguridad en los municipios de más de 70 mil habitantes. «Será personal armado, con competencia en la prevención y represión de actividades delictivas o contravencionales» (La Nación, 27/2). Todas las operaciones de esas policías estarán a cargo de cada intendente, quien, además, designará al jefe de «su» policía. Incluso, el intendente podrá confeccionar la lista de aspirantes a ingresar en ella. En otras palabras: los «barones» tendrán sus propios cuerpos armados.

El delito en el conurbano bonaerense no podría desarrollarse como lo hace sin cobertura política, policial y judicial. Por eso, ante cada crimen, los vecinos reclaman en las intendencias. Quioscos de drogas, zonas liberadas, desarmaderos de autos robados y demás rubros se vinculan directamente con la corrupción municipal, con los intendentes y, por supuesto, con la Bonaerense. Ahora, si se impone el proyecto de Scioli -o el de Massa, que va por lo mismo- esa organización mafiosa tendrá un cuerpo armado propio, local, puesto bajo su exclusivo control.

Además, esa policía se pagará con más deuda. Por lo tanto, con más ajuste. El presupuesto de una provincia casi quebrada no puede hacer frente al enorme gasto que implican esas policías -serán pagadas enteramente por el gobierno provincial- por otra vía que no sea una nueva carga sobre el pueblo trabajador.


A. Guerrero

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