08/10/1998 | 603

La proscripción del FUT

A 48 horas de haberse conocido los resultados de las elecciones del domingo 27 de setiembre, en las que fue electo constituyente el compañero Carlos Lahera del Frente de Unidad Trabajadora (FUT), la justicia anunció que no podría asumir porque no cumple con un requisito de la ley electoral sancionada por la dictadura militar que reclama un piso mínimo del 3%.


El FUT sacó 3.174 votos lo que equivale al 3,91% de los 81.142 votos emitidos (votó el 77,46% del total de empadronados). En esas condiciones y de acuerdo con el sistema D’Hont de representación proporcional, Carlos Lahera entra como diputado constituyente en el puesto número 23 de los 24 convencionales electos.


Pero la justicia de Kirchner, usando un artículo del Estatuto Electoral montado por la dictadura, arbitrariamente, reclama un mínimo del 3% del total del padrón electoral, haya éste votado o no. Sobre un padrón de 108.267 ciudadanos habilitados, los votos del FUT totalizan el 2,92% (lo cual incluso por redondeo, nos lleva al 3%).


La resolución de la justicia de Kirchner es abiertamente proscriptiva del FUT. Ahora entrarían, en lugar del FUT, un convencional de la Alianza con 3.148 votos y otro del PJ con 3.121 votos, claramente por debajo de los 3.174 votos que se reconoce obtuvo Carlos Lahera.


La proscripción es claramente política. En su fundamentación, el tribunal del duhaldista Kirchner señala «que el sistema electoral vigente responde a los medios empleados por las autoridades políticas (…) y aparece razonable para salvaguardar la estructura política sobre la que reposa la organización democrática; la regulación por tanto, debe presentarse como un razonable ejercicio de la autoridad legislativa (…) para adoptar un sistema electoral que pueda ser considerado razonablemente conveniente para el ejercicio de la democracia». Esto reconoce que el sistema no es democrático, no permite la representación proporcional de las minorías sino que exige una reglamentación «razonablemente conveniente» cuyo objetivo —según declarara el brigadier Llamil Reston cuando presentó su proyecto ante la Junta Militar de la dictadura— era proscribir a las minorías.


Kirchner, mientras proscribe al FUT de la Constituyente, considera legítimo que con el 40,21% de los votos del padrón (es decir con mucho menos de la mitad de la mitad de los ciudadanos de la provincia) se consagre la perpetuación constitucional de su clan.


Se proscribe al FUT porque éste es el que está al frente de la creciente oposición y organización sindical y política independiente de los trabajadores y explotados de la provincia, como lo evidenció su intervención en la gran huelga de los mineros de Río Turbio, en la lucha de la Sanidad de Caleta Olivia, en la campaña docente contra el presentismo y la reforma educativa menemista, en las movilizaciones de los desocupados. Y porque los constituyentes del FUT fueron los únicos que se opusieron a la re-elección de Kirchner en la anterior constituyente de 1994. No es casual que la Alianza no se haya pronunciado frente a la actual proscripción.


El FUT se ha movilizado políticamente en toda la provincia para reclamar el reconocimiento y plena participación de Carlos Lahera como constituyente y llama «a dar pasos concretos para organizar la lucha por las necesidades más urgentes de la clase obrera».


Toda la ciudadanía democrática y el movimiento obrero deben pronunciarse contra este atentado de proscripción política de los representantes electos por los trabajadores.

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