Políticas

22/6/2022

La reunión de Guzmán con los bancos y su subordinación ante el capital financiero

La prenda de cambio serán las condiciones de vida del pueblo trabajador.

Martín Gunzmán se reunirá en la semana con asociaciones bancarias.

Economía lanzó un canje de títulos en pesos, que permanecerá abierto hasta este viernes, previo a la licitación de deuda pautada para el 28 de junio, con el objetivo de comenzar a refinanciar parte de los $590 mil millones que vencen a fin de mes. Suecede que luego de la corrida contra los bonos CER prima el temor de no llegar a renovar todos los vencimientos.

Para convencer a los acreedores de que ingresen a esta licitación intermedia, Martín Guzmán se reunirá entre hoy y mañana con representantes de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) y de la Asociación de Bancos Extranjeros (ABA), demostrando hasta qué punto la política económica del país está sujeta a la voluntad del capital financiero. Sobre todo a partir del acuerdo firmado con el FMI, que contiene la exigencia de reducir la emisión monetaria y cubrir el déficit fiscal fundamentalmente con deuda en pesos.

Allí los bancos pondrán nuevos condicionamientos financieros para mantener sus posiciones en pesos, tales como elevar las tasas del Tesoro, vencimientos más a corto plazo en los títulos y que los bonos que se ofrezcan puedan ser comprados utilizando los encajes bancarios. Esas concesiones, a su vez, agravarán el carácter explosivo de la deuda en pesos, acrecentando el riesgo, por ejemplo, de ir al default, uno de los principales motivos por los que se produjo la reciente corrida. Recordemos que los vencimientos en pesos hasta fin de año ascienden a $3,6 billones.

A su vez, cabe destacar que esto reforzará la bicicleta financiera montada alrededor de los recursos del Tesoro, a la par que se acumula un sinfín de necesidades populares insatisfechas y la mitad de la población del país se encuentra sumida en la pobreza. Mientras la banca y los fondos de inversión hacen grandes negociados con la deuda en pesos con un dólar relativamente planchado, la educación, las jubilaciones, la salud y la vivienda padecen las consecuencias del ajuste fondomonetarista.

Por otro lado, no es casual que luego del desarme de tenencias en pesos el gobierno haya apurado la quita de subsidios a ciertos usuarios mediante la “segmentación” de tarifas y la sanción por decreto del Presupuesto 2022, que contempla recortes a la asistencia social y a la obra pública. A nadie se le escapa que la corrida también fue un apriete del gran capital para imponer su agenda, con lo que la profundización del ajuste, las reformas antiobreras y una mayor libertad cambiaria formarán parte del temario de las reuniones entre Guzmán y los bancos.

La postración del oficialismo ante estos intereses y su tendencia a capitular saltan a la vista. Ahora bien, la capacidad de llevar a fondo esas medidas dependerán, por un lado, del grado de movilización de los trabajadores para resistirlas, y, por otro, de la magnitud de los choques que estas políticas despierten al interior de la clase capitalista. Por otra parte, se trata de un gobierno completamente desacreditado para emprender semejante tarea y esa es la razón por la cual la burguesía está preparando un relevo de cara a los comicios del año que viene.

Por lo tanto, nuestra preocupación debe estar centrada en dar cauce a una intervención obrera y popular en la crisis que quiebre la ofensiva capitalista en curso y dé paso a una salida de los trabajadores. Esto es, en primer lugar, pelear por un paro nacional y un plan de lucha en defensa de nuestras condiciones de vida.