23/04/2015 | 1360

La Salada: un régimen de barras, patotas y negocios


El desalojo de los puestos exteriores de La Salada, ubicados en la ribera de Lomas de Zamora, ha dejado al descubierto un negocio fenomenal montado sobre las bases de acuerdos mafiosos entre barrabravas, funcionarios y policías.


La guerra desata da entre las barras por el control de los puestos y los negocios derivados de la feria (traslados, estacionamiento, etc) dejó el saldo de 3 muertos y desató la intervención de las fuerzas de seguridad para evitar un desmadre que los llevara puestos a todos.


Los testimonios que han volcado vecinos y feriantes en los últimos días dejan en evidencia como el delito organizado se fue apoderando poco a poco del negocio de los puesteros que comenzó siendo un recurso de los trabajadores para ganarse el pan de todos los días.


Las barrabravas impusieron en el lugar un régimen de amenazas, extorsiones y agresiones contra los vecinos y trabajadores con el propósito de proteger una caja millonaria. Para esto contaron con la complicidad de las fuerzas de seguridad involucradas en el negocio a partir de las coimas. Son estas las mismas fuerzas de seguridad que liberaron la zona en la obra de la empresa Esuco, ubicada en la Rivera de Fiorito, para que una patota de la Uocra atacara a trabajadores de la construcción terminando con la vida de Darío Avalos.


Luego de que en 2012 el municipio liberara 10 cuadras de la ribera desalojando 8000 puestos, con el retiro de los efectivos que custodiaban el lugar los barras se instalaron nuevamente en la zona. El intendente Insaurralde, y sus funcionarios, llegaron al punto de proteger este negocio a costa de la construcción de la estación de bombeo del Arroyo del Rey para lo cual se precisa ubicar el cerco perimetral de la obra donde hasta el día de hoy se encontraban los puestos que protegen los barrabravas.


Quienes manejan el negocio de las ferias regularizadas de Ocean, Urkupiña y Punta Mogote se ven beneficiados por esta medida que elimina parte de la competencia de un negocio montado sobre condiciones de explotación alarmantes en talleres clandestinos de dominio de unos poco capitalistas negreros.


El levantamiento intempestivo de miles de puestos genera la pérdida de los ingresos de miles de familia que han sido víctimas permanentes de este negocio y sus consecuencias.


El municipio de Lomas de Zamora debe ofrecer una salida para estas familias que les permita establecer la continuidad de su fuente laboral.


Más que nunca se vuelve necesario la voz del Frente de Izquierda en el Concejo Deliberante de Lomas de Zamora.

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