04/04/1996 | 488

La UOM acorralada

La apelación de Menem a la Corte Suprema para que declare la vigencia del acuerdo Fiat-Smata ha llevado a pique la política de la burocracia de Lorenzo Miguel. Nadie duda que la Corte hará ahora lo que le exigen Menem, Cavallo, la Fiat y el embajador norteamericano. El secretariado nacional de la UOM había pretendido frenar este convenio anti-obrero con un recurso de no innovar que tuvo éxito en primera instancia.


El convenio Fiat-Smata significa la reducción salarial para todos los trabajadores metalúrgicos y mecánicos que se encuentren ganando por encima de lo establecido en ese convenio. Los primeros que habrán de sufrir esas consecuencias son los compañeros de Cormec (Córdoba) y Sevel (Palomar). En Mercedes Benz ya está en marcha un intento para reducir los salarios. Las grandes patronales esperan la luz verde del convenio Fiat-Smata para proceder a reemplazar los actuales contratos de trabajo por contratos de aprendizaje y a sus trabajadores por aprendices. Esto entraña una rebaja salarial de más del 50%.


La burocracia de la UOM no sabe para dónde disparar. En una reciente solicitada, Hugo Curto, directivo de la UOM de Tres de Febrero, reconoce que la Corte hará lo que le exigió Menem. Lo que Curto no menciona es que Lorenzo Miguel se confió al recurso judicial luego de que se lo ‘aconsejara’ el propio Menem en una reciente reunión en Olivos. El Partido Obrero planteó, en cambio, luego del ‘éxito’ de la UOM en la primera instancia, que “El fallo de la jueza no resuelve nada”.


No fueron Fiat ni el Smata los que recurrieron a la Corte; tampoco lo hizo la UIA. Mandaron al frente a Menem. Esto no es casual. Significa que para los pulpos capitalistas ese convenio no es un ‘asunto privado’. Es una cuestión de Estado. Liquidar al movimiento obrero como tal es, ciertamente, una cuestión que supera las posibilidades de una o varias patronales aisladas. Esto demuestra la debilidad estratégica del gran capital frente al movimiento obrero considerado como conjunto. Por eso requiere la violencia propia de la intervención estatal.


El recurso del gobierno ante la Corte prueba que Menem es un títere de los explotadores. A eso se reduce la ‘magistratura’ presidencial.


La política del secretariado de la UOM ha fracasado por completo. Curto, en la solicitada, pide “Que nadie deduzca de mis palabras que estoy en contra de la radicación Fiat Auto y de la inversión que anuncian”. Dice esto a pesar de que, según sus propias palabras, “la capacitación de los trabajadores de Fiat la pagará el Estado”; a pesar “del subsidio del gobierno nacional a Fiat”; a pesar “de los miles de trabajadores que pueden quedar desocupados en Caseros”; a pesar de que “Los puestos laborales que Fiat Auto Arg. S.A. promete no son más que eso”;  y a pesar de que “Fiat no habrá de generar un aumento de la masa salarial total de la Argentina”.


Si esto es así, y es efectivamente así, por qué Curto y el secretariado no se oponen a la inversión de Fiat? El remedio a la desocupación no lo va a encontrar una inversión capitalista aislada sino una política económica de conjunto que sea diseñada por los trabajadores y en beneficio de los trabajadores. Hay que enfrentar el convenio Fiat en toda la línea; Curto y el secretariado no abandonan la esperanza de firmar ellos mismos un convenio con Fiat.


El secretariado nacional de la UOM debe responder por su fracaso ante los trabajadores metalúrgicos. El convenio Fiat-Smata tampoco es para los obreros un ‘asunto privado’; también para los obreros es ‘una cuestión de Estado’, es decir, estratégica. Ese convenio, además de reducir los salarios, significa descalificación laboral, desconocimiento de los conocimientos y aptitudes laborales de los trabajadores, liquidación de la jornada de trabajo, destrucción de la vida familiar, usura física y psíquica de cada uno de los obreros. El secretariado de la UOM debe responder ante un congreso de delegados y ante una asamblea general, para que uno y otra elaboren un plan de lucha que liquide ese convenio miserable.


El recurso de Menem ante la Corte delata que el convenio Fiat está diseñado para todo el movimiento obrero. Es, en efecto, lo que intentan imponer las patronales del transporte, las gráficas, las del plástico, las de la alimentación, todas, chicas y grandes. El movimiento obrero se tiene que unir para enfrentarlo.


Contra la reducción del salario: aumento del 50%.


Contra la flexibilización de la jornada laboral: jornada de 8 horas; 45 semanales.


Contra la polifuncionalidad: reconocimiento de las categorías y calificaciones profesionales y laborales.


Contra la ‘desregulación’ sindical-laboral: convocatoria de paritarias y convenios colectivos anuales por industria.


Contra los despidos: reparto de las horas de trabajo disponibles sin afectar el salario.


Contra la desocupación: seguro mínimo de 500 pesos al desocupado; plan de obras públicas bajo control de los trabajadores.


Contra la desprotección de la salud y la vida de los trabajadores: derogación de las leyes de jubilación privada y accidentes de trabajo, defensa de las obras sociales bajo control obrero, jubilación mínima de 500 pesos, 82% móvil.